# Cómo distribuir un libro

*Estar disponible no es estar distribuido.*

Distribuir un libro es conseguir que llegue físicamente al punto de venta y que el punto de venta pueda pedirlo sin fricción. En España lo hace una distribuidora, que se queda junto con la librería entre el 50 % y el 55 % del precio de venta al público. Quien autopublica casi siempre distribuye por impresión bajo demanda y plataformas, no por camión.

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URL: https://comopublicarunlibro.com/guia/distribucion-de-libros
Publicado: 2025-11-19 · Actualizado: 2026-08-29
Autor: https://comopublicarunlibro.com/autores/jose-david-romero
Publicación: Cómo Publicar un Libro · comopublicarunlibro.com
Licencia: CC BY 4.0, con atribución al dominio.

## Datos clave

- **Descuento al canal (distribuidora y librería):** 50 – 55 % del PVP
- **Descuento máximo al comprador:** 5 % del precio fijo (fuente: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2007-12351)
- **Regalía en distribución ampliada de KDP:** 40 % menos impresión (fuente: https://kdp.amazon.com/es_ES/help/topic/GQTT4W3T5AYK7L45)
- **Metadatos del libro español en venta:** DILVE, en formato ONIX (fuente: https://web.dilve.es/dilve/que-es-dilve/)

## Qué es la distribución de un libro y qué no es

La distribución es el trabajo de llevar el libro desde el almacén del editor
hasta el punto donde alguien lo compra, y de reponerlo, cobrarlo y recoger lo
que no se vendió. Es logística y es comercial a la vez: alguien mueve cajas y
alguien enseña el catálogo a los libreros.

Conviene separar tres cosas que en las conversaciones del sector viajan juntas.
**Distribuir** es colocar el libro donde se compra. **Comercializar** es
convencer al librero de que lo pida. **Promocionar** es convencer al lector de
que lo quiera. Una distribuidora hace las dos primeras; la tercera no, aunque
alguna la ofrezca como extra.

Y conviene deshacer un equívoco que aparece en casi todos los presupuestos:
**estar disponible no es estar distribuido**. Que tu libro figure en el catálogo
de un mayorista significa que una librería que ya conoce el título puede
pedirlo y tenerlo en dos días. Eso es disponibilidad bajo pedido, y es el
mínimo. Distribución es que el libro llegue a la librería sin que nadie lo haya
pedido, porque un comercial lo colocó. Entre una cosa y otra hay un orden de
magnitud de diferencia en ventas, y es exactamente lo que hay que preguntar
cuando alguien ofrece «distribución nacional» en
[una coedición](/guia/coedicion-y-autoedicion).

Lo que la distribución no es, en ningún caso: una garantía de ventas. Un libro
mal distribuido no puede venderse; uno bien distribuido puede no venderse igual.

## La cadena: quién toca el libro y cuánto se lleva

De cada diez euros que paga un lector por un libro, al editor le llegan cuatro
y medio o cinco. El resto se reparte entre quien vende el libro y quien lo
transporta, y es un descuento sobre el precio de portada, no una comisión sobre
el beneficio.

Las cifras habituales del sector en España, sobre precio de venta al público
sin impuestos:

| Eslabón | Se queda | Qué aporta |
| --- | ---: | --- |
| Librería | 30 % del PVP | El escaparate, la mesa, el consejo, el cobro |
| Distribuidora | 20 – 25 % del PVP | Almacén, comerciales, transporte, devoluciones |
| Editor | 45 – 50 % del PVP | Todo lo anterior a la caja: derechos, edición, imprenta |

De ese 45–50 % que queda del lado del editor salen la impresión, la corrección,
la [maquetación](/guia/maquetacion-de-un-libro), la portada, el almacén propio,
la estructura y la regalía del
autor. Por eso una regalía del 10 % sobre PVP no es una décima parte del
beneficio del editor: es una quinta parte larga de lo que el editor cobra.

Esa cascada explica una cosa que desconcierta a muchos autores en el
[contrato de edición](/guia/contrato-de-edicion): la base de cálculo. Un 10 %
sobre PVP y un 10 % sobre precio de facturación al distribuidor son
porcentajes iguales sobre cantidades que se llevan la mitad de diferencia. Si
el contrato no dice cuál de las dos es, hay que preguntarlo antes de firmar.

En autopublicación la cadena se acorta pero no desaparece: la plataforma es a
la vez librería y distribuidora, y cobra en la misma proporción. Un 60 % de
regalía en papel significa un 40 % para el canal, con la impresión aparte.

## Distribución en papel: el libro entra en un catálogo, no en una librería

Un libro llega a las librerías cuando una distribuidora lo acepta en su
catálogo, lo presenta a los libreros en la ronda de novedades y sirve los
ejemplares que cada uno acepta. Ninguno de esos tres pasos es automático, y el
segundo es el que decide de verdad.

Las distribuidoras trabajan por territorio y por perfil. Hay nacionales, hay
regionales, hay especializadas en religión, en cómic, en libro técnico o en
libro infantil, y una buena distribuidora pequeña de tu segmento coloca más que
una grande a la que tu título le da igual. La selección no es un trámite: la
distribuidora asume almacén y riesgo de devolución, así que decide qué acepta.

El calendario manda más de lo que parece. Los comerciales presentan las
novedades con semanas de antelación sobre la fecha de publicación, y un libro
que llega tarde a esa ronda pierde su ventana y espera a la siguiente. Por eso
la fecha de publicación se fija con la distribución ya cerrada, y no al revés.

**Y todo se sirve en depósito o con derecho de devolución.** Es la regla que más
sorprende a quien viene de otro sector: los ejemplares servidos a una librería
no están vendidos, están colocados, y pueden volver meses después, a veces con
el lomo rozado y ya invendibles. Un editor que celebra «hemos distribuido 2.000
ejemplares» está celebrando una cifra que todavía no dice nada sobre cuántos se
han vendido, y la parte que vuelva la paga quien pagó la impresión.

## Distribución digital y bajo demanda, que funcionan al revés

En digital y en [impresión bajo demanda](/guia/impresion-bajo-demanda) no hay
stock, no hay devoluciones y no hay selección previa: el libro está disponible
en cuanto se sube y se imprime o se descarga cuando alguien lo compra. El riesgo desaparece, y con él desaparece
también el comercial que empujaba el título.

Hay dos formas de entrar. **Publicar en cada plataforma por separado** da el
margen más alto y obliga a mantener y actualizar una ficha por tienda.
**Usar un agregador o distribuidor digital** sube una sola ficha y la reparte
por decenas de tiendas y por los catálogos de bibliotecas, a cambio de un
porcentaje o una cuota. Para un solo título, la primera vía suele salir a
cuenta; a partir de tres o cuatro, la segunda ahorra un trabajo real.

En papel bajo demanda, el caso más usado es la **distribución ampliada** de KDP.
Conviene leer lo que promete de verdad: Amazon pone el libro a disposición de
distribuidores para que librerías y bibliotecas puedan encontrarlo y pedirlo, y
declara que trabaja con distribuidores de Estados Unidos y del Reino Unido,
aunque cualquier librería del mundo puede comprarles. La regalía es del **40 %
del precio de lista menos los gastos de impresión**, frente al 60 % de las
ventas directas en Amazon. Es decir: te hace pedible, no te pone en la mesa de
una librería de Valencia.

La conclusión práctica para quien
[autopublica](/guia/autopublicar-un-libro) es que la librería física no se
consigue por esta vía. Se consigue en depósito, librería a librería, hablando
con cada librero, o no se consigue.

## El precio fijo cambia las reglas del juego en España

El [precio de un libro](/guia/poner-precio-a-un-libro) lo fija el editor y
vincula a todo el canal, así que en
España nadie compite por precio con nadie. La Ley 10/2007 establece que el
precio de venta al público «podrá oscilar entre el 95 por 100 y el 100 por 100
del precio fijo»: cinco puntos de margen y ni uno más.

La misma ley recoge las excepciones, y son excepciones estrechas: hasta un 10 %
en el Día del Libro y en las ferias del libro, y hasta un 15 % en las compras de
bibliotecas, archivos, museos, centros escolares, universidades e instituciones
científicas.

Tres consecuencias que afectan a cualquiera que publique:

- **La cifra de portada es una decisión de una sola vez**, y hay que tomarla
  antes de imprimir. Cambiarla después obliga a una nueva edición o a
  reetiquetar, así que el precio se calcula con el descuento del canal ya
  puesto sobre la mesa, no después.
- **Tu web no puede ser la opción barata.** Puedes vender directamente y
  quedarte el margen entero, que es la mejor razón para hacerlo, pero no puedes
  bajar el precio para atraer al lector que iba a la librería.
- **El descuento no es la palanca comercial.** Lo que se negocia con el canal es
  el porcentaje que se lleva, no el precio que paga el lector.

El precio fijo no rige igual en todas partes: en el Reino Unido y en Estados
Unidos no existe, y en Alemania o Francia existe con reglas propias. Si vas a
vender fuera, el precio se decide por mercado.

## Los metadatos son la parte invisible de la distribución

Un libro que no está bien descrito en las bases de datos del sector es un libro
que el librero no encuentra cuando lo busca, y por tanto no existe para el
canal aunque haya cajas de él en un almacén. Los metadatos son la ficha
comercial: título, autor, [ISBN](/guia/isbn), precio, materia, sinopsis, portada,
disponibilidad y fecha.

En España hay dos piezas que conviene conocer por su nombre. **DILVE** es la
plataforma de la Federación de Gremios de Editores de España para la gestión y
distribución de información bibliográfica y comercial del libro en venta: las
editoriales cargan y mantienen sus fichas, y distribuidoras, librerías, tiendas
en línea y bibliotecas las recuperan. Trabaja con el estándar internacional
ONIX. **SINLI**, el Sistema de Información Normalizada para el Libro creado en
el entorno de FANDE a finales del año 2000, es el otro lado: los documentos
comerciales normalizados —pedidos, albaranes, facturas, novedades— que los
sistemas de editores, distribuidores y librerías se intercambian a diario.

De ahí sale una regla que no cuesta dinero y se incumple mucho: la ficha se
rellena entera, y bien. Materia correcta, sinopsis escrita para vender y no
copiada de la contracubierta, portada en alta resolución, precio y fecha
exactos, ISBN sin erratas. Un libro con la materia mal asignada
aparece en la estantería equivocada de todas las tiendas a la vez.

En autopublicación no se toca DILVE, pero la lógica es idéntica: las categorías
y las palabras clave de la plataforma son sus metadatos, y hacen el mismo
trabajo de decidir dónde aparece el libro.

## Lo práctico: qué preguntar antes de firmar una distribución

Una conversación con una distribuidora se aclara con seis preguntas, y quien
distribuye de verdad las responde sin incomodarse. Están redactadas para copiar
y pegar en un correo:

> 1. ¿En qué territorios distribuís y con qué red comercial propia?
> 2. ¿Cuántos ejemplares estimáis servir en el lanzamiento y a cuántos puntos
>    de venta?
> 3. ¿Qué porcentaje del PVP os quedáis, y qué queda para el editor?
> 4. ¿Los ejemplares van en firme o en depósito, y en qué plazo se aceptan
>    devoluciones?
> 5. ¿Quién paga el transporte de ida y el de las devoluciones?
> 6. ¿Cada cuánto liquidáis, con qué desglose, y en qué plazo se cobra?

Dos avisos sobre las respuestas. Si a la segunda contestan «estaréis en nuestro
catálogo», eso es disponibilidad bajo pedido: no es que sea malo, es que hay
que saber lo que se compra. Y a la cuarta, la pregunta de seguimiento es qué
pasa con un ejemplar devuelto en mal estado, porque ese lo paga alguien.

Antes de esa conversación, ten resueltas tres cosas o no habrá nada que hablar:
el ISBN, la ficha de metadatos completa y una fecha de publicación que deje
margen para la ronda de novedades.

## Cuándo sí es la vía

Una distribuidora tiene sentido cuando el libro necesita estar físicamente
delante de lectores que no lo están buscando. Narrativa general, ensayo de
público amplio, cualquier obra cuyo lector no se identifica por su oficio ni
por su afición: ahí la mesa de novedades no tiene sustituto, y ninguna campaña
digital la reemplaza. Es la razón de fondo por la que sigue mereciendo la pena
[publicar con una editorial](/guia/publicar-con-editorial-tradicional), que
lleva su distribución puesta.

También cuando hay catálogo, y no un título. La economía de la distribución es
de escala: los mismos comerciales y el mismo camión que colocan un libro colocan
veinte, así que a una distribuidora le interesa un sello con fondo mucho más que
una obra suelta, y al editor le sale la cuenta por la misma razón.

Y cuando el libro tiene un territorio claro. Un libro de historia local, una
guía de una comarca o un autor con presencia en una región concreta se
distribuyen bien con una distribuidora regional, que conoce a los libreros por
su nombre y coloca ejemplares donde una nacional no llegaría a mirar.

Cuando ninguna de las tres condiciones se cumple pero sí quieres papel en
librerías, queda la vía manual: visitar librerías, dejar tres ejemplares en
depósito y volver a por la liquidación. Funciona en la escala en la que
funciona —una ciudad, quince librerías— y es trabajo del autor, no de nadie más.

## Cuándo no es la vía

Distribuir en papel no compensa cuando el público del libro está localizado y
se llega a él sin intermediarios. Un manual para una profesión, un libro para
una comunidad, una obra que se vende en cursos y en charlas: ahí el canal se
lleva la mitad del precio por poner el libro donde nadie de ese público lo va a
buscar.

Tampoco cuando la tirada no aguanta la cuenta. Imprimir para distribuir obliga a
fabricar antes de vender, a almacenar y a asumir devoluciones, y con márgenes
del 45 % la operación sólo cierra a partir de un volumen. Un primer libro sin
público previo casi siempre está mejor en
impresión bajo demanda, que suprime el stock y
el riesgo a cambio de un coste por ejemplar más alto.

Y no es la vía cuando lo que hace falta es promoción, no logística. Si el
problema es que nadie sabe que el libro existe, colocarlo en doscientas
librerías sólo adelanta doscientas devoluciones: la distribución multiplica la
demanda que ya hay, no la crea. Ese problema se resuelve dando a conocer el
libro, y conviene resolverlo antes de firmar, no después.

La distribución es el paso seis de [cómo publicar un libro](/), y el único que
no depende de ti: puedes escribir mejor, corregir mejor y diseñar una portada
mejor, pero que un librero acepte tres ejemplares lo decide el librero.

## Preguntas frecuentes

### ¿Necesito una distribuidora para vender mi libro?

Sólo si quieres que esté en librerías físicas sin que las visites tú. Para vender en tiendas digitales, por impresión bajo demanda o directamente en presentaciones y en tu propia web no hace falta ninguna: el canal es la plataforma o eres tú.

### ¿Cuántos ejemplares me va a pedir una distribuidora?

Depende de su red, pero la pregunta útil es la contraria: cuántos va a colocar. Una distribuidora seria da un número de ejemplares servidos y una lista de tipos de librería. Si sólo ofrece «estar en catálogo», lo que hay es disponibilidad bajo pedido, no distribución.

### ¿Puede una librería negarse a vender mi libro?

Sí, y no necesita darte un motivo: el librero elige su fondo con criterio comercial y con el espacio que tiene. Lo que casi siempre desbloquea la conversación es ofrecer depósito en vez de venta en firme, porque le quita el riesgo de encima y se lo deja a quien pagó la impresión.

### ¿Puedo poner mi libro más barato en mi web que en las librerías?

No en España. La Ley 10/2007 obliga a un precio fijo y sólo permite vender entre el 95 % y el 100 % de él, así que el margen para competir por precio con tus propios distribuidores es de cinco puntos. Lo que sí puedes es quedarte el margen entero en las ventas directas.

### ¿Puedo tener distribuidora en papel y llevar el digital por mi cuenta?

Sí, y es lo habitual, porque son canales distintos y se contratan por separado. Lo que hay que mirar en el contrato es que la cesión no se lleve por arrastre los derechos digitales ni los de audio, que suelen valer más de lo que parece cuando se firman a la ligera.

### ¿Es lo mismo distribución que promoción?

No, y confundirlas es el error caro. La distribución pone el libro al alcance de la mano; la promoción hace que alguien quiera cogerlo. Un libro bien distribuido y sin promoción vuelve entero, y uno muy promocionado que nadie puede pedir tampoco vende.

### ¿Cuánto tarda un libro en estar disponible tras firmar la distribución?

Entre unas semanas y un par de meses, y casi nunca por el transporte: el tiempo se va en el alta de metadatos, en el calendario de novedades y en la ronda de pedidos de las librerías. Publicar en digital es cuestión de días; distribuir en papel no.

## Fuentes

- [Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas](https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2007-12351)
- [KDP: distribución ampliada](https://kdp.amazon.com/es_ES/help/topic/GQTT4W3T5AYK7L45)
- [KDP: regalías de libros de tapa blanda](https://kdp.amazon.com/es_ES/help/topic/G201834330)
- [DILVE: qué es DILVE](https://web.dilve.es/dilve/que-es-dilve/)
- [FANDE: SINLI, Sistema de Información Normalizada para el Libro](https://www.fande.es/public/proyectos/sinli/index/0)
