Qué es un anticipo
Un anticipo funciona como un saldo que hay que vaciar antes de volver a cobrar: la editorial adelanta parte de las regalías que espera del libro y luego descuenta de ese saldo las que el libro genera de verdad. Si el anticipo es de 1.000 € y las regalías del primer año suman 400 €, el autor no cobra esos 400 €; quedan 600 € por amortizar. Cuando el acumulado supera el anticipo, se vuelve a cobrar en la liquidación siguiente.
Un anticipo no se devuelve porque el libro venda poco: esa pérdida es la parte del riesgo que asume la editorial al publicar. Sí puede devolverse, cuando el contrato lo prevé, el de un manuscrito que no llega a entregarse.
Un anticipo alto tampoco es por sí solo un trato mejor: es el mismo dinero antes. Lo que decide cuánto cobra un autor a lo largo de la vida del libro son el porcentaje de regalía y la base sobre la que se calcula, que se pactan en el contrato de edición.
Que un contrato con un sello pequeño no lleve anticipo es corriente; cuando un debut sí lo lleva, en España suele quedarse por debajo de los 3.000 €, horquilla de oficio y no dato publicado: los anticipos no se hacen públicos.
Sinónimos y término en inglés
Al anticipo se le llama también adelanto, y en los contratos aparece como anticipo a cuenta de derechos: los tres nombran lo mismo. En inglés es un advance, y a menudo advance against royalties, que es la fórmula más explícita; el que el libro todavía no ha cubierto es un unearned advance, y en español se dice que el libro «no ha amortizado el anticipo».
No es una beca ni una ayuda a la creación, que no se descuentan de nada, ni un pago a tanto alzado, en el que el autor cobra una cantidad cerrada y no hay nada que amortizar.
Dónde aparece
El anticipo aparece cuando una editorial hace una oferta y hay que negociar el dinero, junto al porcentaje de regalía y el plazo de cesión; si el autor tiene agente literario, es su agencia quien lo negocia. Rara vez se cobra de golpe: lo habitual es repartirlo en plazos atados a la firma, a la entrega del manuscrito y a la publicación. Cómo se llega hasta esa oferta está en publicar con editorial tradicional.
Quien autopublica no recibe anticipo: no hay nadie que adelante nada, así que cobra lo que vende cuando lo vende y asume los costes que la editorial habría asumido.