Antes de los pasos: elegir la vía
La primera decisión no es un paso del proceso, sino la que determina quién ejecuta cada paso. Hay tres vías y se distinguen con dos preguntas: quién paga y quién decide.
- Autopublicación: paga el autor, decide el autor, conserva los derechos.
- Editorial tradicional: paga la editorial, decide la editorial, el autor cede los derechos.
- Coedición: paga el autor, decide la editorial, el autor cede los derechos.
Si todavía estás decidiendo cuál te conviene, el punto de partida es la guía de cómo publicar un libro, que compara las tres de frente.
Lo que sigue son los siete pasos, que ocurren en las tres vías. Cambia quién los hace.
Paso 1. Terminar el manuscrito
Terminar significa que el texto está completo y revisado por su autor, no que esté escrito. En narrativa no se envía ni se publica nada incompleto, y en no ficción tampoco conviene: un manuscrito a medias se corrige dos veces y se paga dos veces.
Una lectura propia con distancia —dos o tres semanas sin tocarlo— resuelve gratis una parte de lo que después costaría dinero.
Paso 2. Corregir
Hay dos trabajos distintos con precios distintos. La corrección ortotipográfica arregla ortografía, puntuación, guiones de diálogo, comillas y espaciado; no se la salta ningún libro. La corrección de estilo entra en repeticiones, ritmo y construcción, y es la que convierte un texto correcto en uno que se lee bien.
Si el presupuesto sólo da para una, es la ortotipográfica. Un libro con prosa mejorable se lee; uno con erratas en la página tres se abandona.
Este paso va antes que el siguiente, siempre. Es el error de orden más caro que existe y el más frecuente.
Paso 3. Maquetar
La maquetación es lo que hace que un libro parezca un libro: márgenes, mancha, interlineado, folios, capitulares. Un interior mal maquetado se reconoce en dos segundos aunque el lector no sepa nombrar qué falla.
Si el libro va a salir sólo en digital reflowable —donde el lector cambia el tamaño de letra— la maquetación es mucho más ligera. En papel no hay atajo.
Paso 4. Diseñar la portada
Es el único elemento de marketing que verá la mayoría de la gente, casi siempre en miniatura y en una pantalla. Una portada que funciona impresa en A4 puede ser ilegible a 120 píxeles de alto, que es el tamaño al que se decide una compra en una tienda digital.
Prueba antes de darla por buena: redúcela a 150 píxeles de ancho y mírala. Si el título no se lee, no sirve.
Paso 5. ISBN y depósito legal
El ISBN identifica cada edición. Para un autor que actúa como su propio editor cuesta 45 € según la tarifa vigente de la Agencia del ISBN, y papel y digital son ediciones distintas: dos ISBN. No siempre hace falta, porque las plataformas de venta directa asignan su propio identificador gratuito, pero ese identificador no sirve para el canal librería.
El depósito legal no es opcional. La Ley 23/2011 obliga a depositar ejemplares de las obras distribuidas al público en España, y el trámite se gestiona ante la comunidad autónoma.
Publicando con editorial, los dos trámites los hace ella.
Paso 6. Elegir canal y precio
El canal decide el margen y el alcance. Vender sólo en una plataforma digital es lo más sencillo y lo más limitado; estar en librerías exige ISBN, distribuidor y un descuento comercial que se come buena parte del precio.
El precio no se calcula sólo con los costes. Se fija mirando qué cuestan los libros comparables, en qué horquilla queda el margen bueno de la plataforma, y qué señal transmite la cifra: un digital demasiado barato no vende más, sugiere que el libro vale poco.
Paso 7. Sostener el lanzamiento
Aquí acaban la mayoría de los proyectos, y es el paso que más se subestima. Publicar es el final del proceso editorial y el principio del comercial, y el segundo dura años.
Lo que mueve ejemplares para un autor sin estructura detrás es poco glamuroso: una ficha de producto bien escrita, reseñas tempranas de lectores reales, presencia sostenida donde esté el público del libro, y paciencia. Las campañas de un fin de semana no sostienen nada.
El error habitual es gastar el presupuesto entero en producción y llegar al lanzamiento sin margen ni energía.
Quién hace cada paso, según la vía
Los siete pasos ocurren siempre. Lo que cambia es la columna.
| Paso | Autopublicación | Coedición | Tradicional |
|---|---|---|---|
| Terminar | Autor | Autor | Autor |
| Corregir | Autor paga | Autor paga | Editorial |
| Maquetar | Autor paga | Autor paga | Editorial |
| Portada | Autor decide | Editorial decide | Editorial decide |
| ISBN y depósito | Autor | Editorial | Editorial |
| Canal y precio | Autor | Editorial | Editorial |
| Lanzamiento | Autor | Compartido | Editorial, desigual |
La lectura útil de esta tabla no es la primera columna sino la comparación entre la segunda y la tercera: en coedición el autor paga los mismos pasos que en autopublicación, pero las decisiones las toma otro.
Cuánto tarda
Autopublicando, entre tres y seis meses de trabajo real si los plazos se encadenan bien. La corrección de una novela son semanas, la maquetación otras tantas, y solaparlas mal es la causa más común de retraso.
Con editorial tradicional, la cuenta es otra: meses hasta obtener respuesta, luego negociación, y entre nueve y dieciocho meses desde la firma hasta la publicación. Dos años desde el envío no es una anomalía.
Los tres errores de orden
Maquetar antes de corregir. Cualquier cambio en el texto obliga a rehacer la maquetación entera. Es el más caro y el más común.
Encargar la portada antes de tener el título definitivo. Suena obvio y pasa constantemente, sobre todo cuando entra una editorial que cambia el título.
Publicar antes de haber buscado editorial. Si el plan incluye ambas cosas, el orden importa: muchos sellos consideran que un título ya publicado ha agotado su novedad, y esa puerta no se vuelve a abrir.