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Caja de texto

No es el cuadro de texto del procesador: es la mancha de la página.

La caja de texto es el rectángulo de cada página dentro del cual se compone el texto de un libro; lo que queda alrededor son los márgenes. Su ancho, su alto y su posición se fijan antes de maquetar la primera página, y la caja no va centrada: el margen interior es mayor que el exterior porque el pliegue del lomo esconde papel.

Qué es la caja de texto

La caja de texto es el rectángulo que ocupa el texto dentro de la página de un libro, y todo lo que queda fuera de ella son los márgenes. Se define por su ancho y su alto —de cuántos caracteres es la línea, de cuántas líneas la página— y por dónde se apoya en el papel, que es la parte que se descuida: una caja centrada en la página, con el margen interior igual que el exterior, sale impresa con el texto cayéndose hacia el lomo.

La proporción de la caja es de lo que más se nota al leer y menos se sabe nombrar. Demasiado ancha, el ojo pierde el renglón al volver; demasiado pegada al corte, el libro agobia; distinta entre la página par y la impar, delata que nadie miró el libro abierto, que es como se lee. Las medidas concretas —los mínimos de margen, el medianil que crece con el grosor, la longitud de línea cómoda— están en la guía de cómo maquetar un libro.

Conviene no confundirla con el cuadro de texto de un procesador o de un programa de maquetación, que es un contenedor que se dibuja y se mueve dentro del documento. Ese es un objeto del programa; la caja de texto de un libro es una decisión de composición que se respeta página tras página.

Sinónimos y término en inglés

«Caja de texto» convive con mancha y mancha tipográfica, que nombran exactamente lo mismo; también se oyen caja tipográfica y caja de composición. En inglés es text block, y type area cuando se habla de la superficie que ocupa dentro de la página.

Dónde aparece

Al autor le sale «caja de texto» en cuanto encarga la maquetación, porque es una de las primeras decisiones que le van a consultar, junto con el formato del libro y la tipografía. Aparece otra vez, ya con números, en las plantillas que publican las plataformas de impresión bajo demanda: traen los márgenes y el medianil resueltos para cada formato y número de páginas, así que aceptar la plantilla es aceptar una caja.

Y vuelve al final, en las pruebas, porque una caja mal puesta no se arregla cambiando la letra: se rehace el montaje, y en un libro ya compuesto eso son todas las páginas.

Por Pepe Iglesias, edición