Qué es maquetar un libro y qué no es
Maquetar es componer un texto ya corregido en páginas: decidir el formato del libro, la caja de texto, la tipografía y el interlineado, y montar capítulo a capítulo hasta obtener el archivo que acepta una imprenta o una tienda digital. Es un trabajo técnico con criterio de diseño, y lo que entrega no es un documento en curso, sino un fichero cerrado y listo para fabricar.
No es dar formato en un procesador de textos. Poner los títulos en negrita, centrar los capítulos y elegir una letra bonita produce un documento con aspecto, no un libro: falta todo lo que sólo aparece cuando el texto se parte en páginas enfrentadas y hay que decidir qué se hace con lo que cae mal.
No es corregir. El corrector se ocupa del texto y el maquetador de las páginas. La única zona compartida es la corrección de pruebas, que se hace sobre el libro ya maquetado y devuelve al maquetador una lista de ajustes: líneas sueltas, palabras mal partidas, títulos que caen al pie.
Tampoco es diseñar la portada, que es un encargo distinto y posterior: el ancho del lomo sale del número de páginas, y ese número no existe hasta que el interior está montado. Cómo se encarga la cubierta y con qué medidas está en diseñar la portada de un libro.
Y no es un paso de quien busca editorial. El sello publica por su cuenta y compone el libro con su propio criterio, así que lo que se le manda es el manuscrito sin maquetar, con lo que pida en su web; cómo se hace está en cómo envío mi manuscrito a una editorial.
Un aviso de vocabulario. «Maquetación», «composición» y «diseño de interiores» se usan en el sector para lo mismo, y aquí se usa maquetación siempre. «Diseño editorial» es más amplio: incluye la colección, la cubierta y los criterios gráficos de un sello entero, así que un presupuesto de «diseño editorial» puede cubrir mucho más —o mucho menos— que maquetar el interior.
Papel y digital son dos maquetaciones distintas
Un libro impreso y un ebook salen del mismo texto y no se maquetan con el mismo trabajo. En papel la página es una superficie fija y todo el oficio consiste en colocar el texto dentro de ella; en digital la página no existe, porque el lector cambia el tamaño de letra y el texto se recompone en su dispositivo.
El formato estándar del libro digital, EPUB, está normalizado por el W3C y contempla los dos comportamientos: por defecto el contenido es reflowable —de texto ajustable, que se adapta a la pantalla— y existe además el diseño fijo, pensado para obras donde la posición de cada elemento forma parte del contenido: cómic, libro ilustrado, libro de texto con cuadros.
Que el texto sea ajustable cambia las reglas de raíz. Un ebook de texto corrido no lleva números de página, ni encabezados, ni pies, porque no hay página que numerar; su índice no es una lista de números sino una tabla navegable que se genera a partir de los estilos de título del documento. La guía de KDP para manuscritos de eBooks lo dice con todas las letras: se marcan los capítulos con el estilo de título, se evitan encabezados y pies, y las sangrías se definen en el estilo —unos 5 mm de primera línea— en lugar de escribirse con tabuladores. Las tres vías para pasar de ese documento al archivo final están en cómo convierto mi Word en EPUB.
De ahí sale una consecuencia práctica para el presupuesto. Si el libro va a salir en papel y en digital, no se paga una maquetación sino dos entregas, aunque el maquetador parta del mismo original. Conviene pedirlas juntas desde el principio: encargar el papel y volver meses después a por el ebook sale más caro que pedir las dos a la vez.
Las medidas que gobiernan el interior en papel
Cuatro medidas gobiernan un interior impreso, y las cuatro se deciden antes de componer la primera página: el formato de corte, los márgenes exteriores, el margen interior y el sangrado. Cambiarlas después obliga a rehacer el montaje entero, porque cada una desplaza el texto.
El formato de corte es el tamaño del libro terminado, y cómo se elige está en qué tamaño tiene que tener mi libro. En España los formatos habituales de novela rondan los 13 × 20 y los 14 × 21 centímetros; en las plataformas de impresión bajo demanda el más común es el de 6 × 9 pulgadas, 15,24 × 22,86 cm. No es una elección libre del todo: cada formato tiene un mínimo y un máximo de páginas, y en KDP una tapa blanda va de 24 a 828 páginas según el formato y el papel, mientras la tapa dura se queda entre 75 y 550.
Los márgenes exteriores —superior, inferior y de corte— tienen un mínimo técnico: 6,4 mm si el libro no lleva sangrado y 9,6 mm si lo lleva. Son mínimos de fabricación, no recomendaciones de diseño: por debajo, la guillotina se come el texto.
El margen interior, o medianil, es el que más sorprende, porque no es un número fijo: crece con el grosor del libro, ya que un lomo más gordo se abre peor y esconde más papel en el pliegue.
| Páginas | Margen interior mínimo |
|---|---|
| 24 – 150 | 9,6 mm |
| 151 – 300 | 12,7 mm |
| 301 – 500 | 15,9 mm |
| 501 – 700 | 19,1 mm |
| 701 – 828 | 22,3 mm |
El sangrado son 3,2 mm añadidos por borde, y sólo hace falta si algo del interior llega hasta el filo de la página: una foto a página completa, un fondo de color, una franja. Un libro de texto corrido no lo necesita.
La tipografía y la mancha, que es lo que se nota sin saber nombrarlo
La mancha es el rectángulo que ocupa el texto dentro de la página, y de su proporción depende que un interior se lea durante horas sin cansar. Un texto que llega demasiado cerca del corte agobia; uno con márgenes desiguales entre la página par y la impar delata que nadie miró el libro abierto, que es como se lee.
El cuerpo de un libro de texto corrido se mueve entre 10 y 12 puntos, y el interlineado entre el 120 y el 140 % del cuerpo. Son horquillas de oficio, no normas, y dependen de la letra elegida: dos tipografías al mismo cuerpo se ven de tamaños distintos. KDP recomienda no bajar de 7 puntos en un interior impreso, un suelo pensado para notas y créditos, no para el texto principal.
La familia tipográfica de un libro de narrativa suele llevar serifa, porque el remate guía el ojo en líneas largas y porque es lo que el lector espera de un libro. Las palo seco funcionan en títulos, en libros técnicos y en obra ilustrada. Lo que no funciona en ningún caso es la tipografía por defecto del procesador de textos: no delata mal gusto, delata que no hubo decisión. Los nombres concretos, la licencia y lo que cambia en un ebook están en qué tipografía se usa en un libro.
La longitud de línea es el parámetro invisible. Entre 60 y 75 caracteres por línea es lo cómodo; por encima, el ojo pierde el renglón al volver, y por eso un libro grande con márgenes estrechos se lee peor que uno pequeño bien compuesto.
El texto de un libro va justificado y con partición de palabras activada. Justificar sin partición es lo que abre esos ríos de espacio blanco que atraviesan el párrafo en diagonal, y es lo que sale por defecto en un procesador de textos con la configuración de fábrica.
Los detalles que delatan un interior casero
Un lector reconoce un libro mal maquetado en dos segundos y casi nunca sabe nombrar qué falla. Lo que ve es una acumulación de descuidos pequeños, cada uno invisible por separado, y todos con nombre propio en el oficio.
Viudas y huérfanas. Una línea suelta de un párrafo que se queda sola al principio o al final de una página. Se arreglan recomponiendo el párrafo o ajustando el espaciado de la página, y son de lo primero que anota una pasada de pruebas.
Los folios donde no tocan. Las páginas en blanco no llevan número, y las de apertura de capítulo, tampoco: llevan la caja, pero no el folio ni el encabezado. Un número de página impreso en una página vacía delata que nadie revisó el archivo ya montado.
Los capítulos que abren por cualquier lado. En un libro compuesto, todos los capítulos empiezan del mismo modo, y lo habitual es que abran siempre en página impar, la de la derecha, aunque eso obligue a dejar una par en blanco. Alternar sin criterio es lo que hace que el libro parezca un documento imprimido.
La ortotipografía que sobrevive al procesador. Comillas rectas en lugar de angulares, guiones en lugar de raya de diálogo, dobles espacios entre frases, tres puntos escritos como tres puntos en vez de puntos suspensivos. Es trabajo de la corrección ortotipográfica, no de la de estilo —la diferencia está en qué diferencia hay entre corrección de estilo y ortotipográfica—, pero se ve maquetado y el maquetador es el último que puede cazarlo.
Las imágenes a resolución de pantalla. Una imagen que se ve nítida en el monitor puede estar a 72 puntos por pulgada y salir pixelada impresa. El mínimo para impresión son 300 ppp al tamaño final, y ampliar el archivo después no añade información que no esté. La resolución es la parte fácil: los permisos de cada fotografía, que son dos, están en ¿puedo publicar un libro con fotos?.
Qué programa se usa y quién lo hace
La maquetación profesional se hace en un programa de composición, no en un procesador de textos, y la herramienta estándar de la composición profesional es Adobe InDesign. Una alternativa habitual es Affinity Publisher, con el mismo tipo de control sobre páginas maestras, estilos y flujo de texto. En libros técnicos y académicos, con mucha fórmula y mucha nota, LaTeX sigue siendo la herramienta de referencia. Cuál conviene en cada caso, y lo que cuesta cada una, está en qué programa se usa para maquetar libros.
Para quien va a hacerlo por su cuenta, las plataformas de impresión bajo demanda publican plantillas del formato exacto, con los márgenes y el medianil ya configurados; cuáles hay y hasta qué recuento de páginas valen tal cual está en plantillas de maquetación gratuitas. Es el atajo razonable: se trabaja en el procesador de textos de siempre, pero sobre una caja que ya cumple los mínimos de fabricación. KDP tiene además su propia herramienta, Kindle Create, que según su ayuda sirve tanto para el ebook como para el libro impreso.
Un maquetador profesional cobra entre 200 y 600 euros por el interior de una novela de extensión media, unas 250 páginas, que es la horquilla que usamos en todo el sitio y que aparece junto al resto de partidas en autopublicar un libro y en qué incluye un presupuesto para publicar un libro. Un libro con tablas, imágenes intercaladas, notas al pie o cuadros se va a la parte alta o la supera, porque el precio lo marca la complejidad y no la extensión.
Un maquetador que pregunta por el formato, el tipo de papel, el canal de venta y si habrá edición digital está haciendo su trabajo; uno que acepta el fichero sin preguntar nada va a devolver el texto dentro de una plantilla genérica.
Qué se le entrega y qué vuelve
Al maquetador se le entrega el texto corregido y cerrado, en un solo fichero de procesador, con los capítulos separados por saltos de página y sin florituras de formato: todo el trabajo tipográfico que hagas antes se pierde al maquetar. Las imágenes van aparte, en su resolución original y nombradas por orden, nunca pegadas dentro del documento, porque un procesador de textos suele recomprimirlas al insertarlas.
Junto al texto van las decisiones que no puede tomar el maquetador solo: formato del libro, canal de venta previsto, si habrá edición en papel y digital, y cualquier criterio de la obra —cómo se tratan las citas, si hay epígrafes, qué lleva la página de créditos—. En esa página van impresos el ISBN y el número de depósito legal, en la misma hoja, así que los dos se piden antes de maquetar y se entregan con el texto; los pasos del depósito están en cómo se hace el depósito legal.
De vuelta llegan tres cosas. El PDF del interior con las fuentes incrustadas, al tamaño de corte y con sangrado si el libro lo lleva. El EPUB, si hay edición digital. Y un dato que parece menor y es el que desbloquea el paso siguiente: el número de páginas definitivo, sin el cual no se puede calcular el lomo de la cubierta ni cerrar el coste de impresión que explica la impresión bajo demanda.
Pide también el archivo nativo del programa de composición, con las fuentes utilizadas, y acuérdate de pedirlo antes de encargar, porque no siempre se entrega por defecto. Sin él, una reimpresión con dos erratas corregidas dentro de tres años obliga a volver al mismo profesional o a maquetar el libro otra vez desde cero.
Lo práctico: qué preguntar antes de encargar la maquetación
Las preguntas que siguen se copian tal cual en un correo al maquetador, y las respuestas permiten comparar dos presupuestos que en apariencia dicen lo mismo. Conviene hacerlas por escrito y guardar lo que conteste, porque la tercera y la quinta son las que se discuten cuando ya es tarde.
- ¿El precio es por página maquetada o a tanto alzado, y qué incluye si el libro lleva tablas, imágenes o notas al pie?
- ¿Entra la edición digital —EPUB— o sólo el interior en papel?
- ¿Cuántas rondas de correcciones sobre pruebas están incluidas y qué se cobra a partir de ahí?
- ¿Con qué formato de corte y qué plataforma de impresión vas a trabajar, y quién comprueba que el PDF cumple sus requisitos?
- ¿Me entregas el archivo nativo y las fuentes al terminar?
- ¿Qué plazo, contando desde que el texto está cerrado?
Antes de dar por bueno el trabajo, hay una comprobación que cuesta una tarde y evita el error caro: pedir un ejemplar de prueba impreso y leerlo con el libro abierto encima de la mesa. En pantalla no se ve si el medianil se come el texto en el pliegue, ni si el papel transparenta la página siguiente, ni si el cuerpo elegido es cómodo. Es la única prueba que se hace en el soporte real.
Un caso con cifras
Una novela de 75.000 palabras, en tapa blanda con tinta negra y a la venta en Amazon.es. El mismo texto ocupa más o menos páginas según cómo se componga: este sitio usa 265 palabras por página maquetada como cifra central, con un margen de 215 a 315 según el formato, el cuerpo y el interlineado, como explica cuántas páginas son 50.000 palabras. Con la tarifa de 0,80 a 2,40 € por página maquetada y los gastos de impresión de KDP —0,75 € por libro más 0,012 € por página entre 110 y 828 páginas—, esto es lo que mueve la composición, con las páginas redondeadas a número par:
| Composición | Páginas | Margen interior mínimo | Maquetación | Impresión por ejemplar |
|---|---|---|---|---|
| Apretada, 315 palabras por página | 238 | 12,7 mm | 190 – 571 € | 3,61 € |
| Corriente, 265 palabras por página | 284 | 12,7 mm | 227 – 682 € | 4,16 € |
| Holgada, 215 palabras por página | 350 | 15,9 mm | 280 – 840 € | 4,95 € |
Tres lecturas. La composición también es una decisión de coste: entre la versión apretada y la holgada hay 1,34 € de impresión por ejemplar, que en trescientas ventas son unos 400 €. Apretar tiene límite, porque 315 palabras por página suelen querer decir cuerpo pequeño o márgenes justos, que es lo primero que se nota al leer. Pasar de 300 páginas cambia el archivo: la versión holgada pide 15,9 mm de medianil, y una plantilla preparada para 151 – 300 páginas deja de valer, así que formato y cuerpo se deciden antes de componer. Y el número de páginas sube a la portada: con 238 o con 350 páginas el lomo es distinto. Lo que Amazon descuenta además de cada venta está en cuánto cuesta publicar un libro en Amazon.
Fuera de España
Las medidas de fabricación de esta guía son las de KDP, y valen igual para quien publique en esa plataforma desde México, Colombia o Argentina: el margen interior, el sangrado y los 300 ppp son requisitos de la imprenta, no de un país. Lo que cambia fuera de España es lo que rodea al archivo.
Los formatos. KDP da todas sus medidas en centímetros y en pulgadas, y su tamaño predeterminado es el de 6 × 9 pulgadas, el más común en Estados Unidos. Un formato de tradición española, como los 14 × 21 cm, se puede pedir en tapa blanda como tamaño personalizado, que admite de 10,16 a 21,59 cm de ancho y de 15,24 a 29,69 cm de alto; la tapa dura no tiene esa opción. Amazon.co.jp publica su propia tabla de tamaños.
El coste de imprimir. La tabla de gastos de impresión de KDP no incluye ninguna tienda de Latinoamérica, así que el caso con cifras, hecho con la tarifa de Amazon.es, no se traslada tal cual a un lector de México o de Colombia. Qué canal tiene cada país está en publicar un libro según tu país.
La página de créditos. El orden de esta guía —ISBN antes de maquetar— vale igual donde el ISBN es obligatorio. En Colombia, todo libro editado e impreso en el país tiene que llevar el ISBN que otorga la Cámara Colombiana del Libro (art. 11 de la Ley 98 de 1993), y ese número se imprime en el interior, así que se pide antes de componer.
Cuándo encargar la maquetación a un profesional
Encargar la maquetación a un profesional compensa siempre que el libro vaya a venderse en papel. Un interior impreso no tiene arreglo después: el ebook se corrige y se vuelve a subir, pero un pedido bajo demanda con el texto pegado al lomo sale así cada vez que alguien lo compre, y el coste de rehacerlo incluye una portada nueva si cambió el número de páginas.
Compensa también, con más motivo, en cualquier libro que no sea texto corrido. Un ensayo con notas al pie, un libro de cocina, un manual con capturas, un poemario donde la disposición en la página forma parte del poema: en todos ellos la maquetación es contenido, y una plantilla genérica lo destroza.
Compensa cuando el libro se vende como parte de un paquete de servicios, aunque suene contradictorio: si contratas un pack que incluye maquetación, pregunta quién la hace y pide ver un interior suyo ya publicado. «Maquetación incluida» puede significar un trabajo a medida o volcar el texto en una plantilla, y son cosas distintas al mismo precio.
Y compensa cuando el libro es el primero de una serie o de una colección. Lo que se paga la primera vez no es sólo un interior: es un criterio —una tipografía, una caja, una jerarquía de títulos— que los siguientes reutilizan casi gratis. El segundo libro maquetado por la misma persona suele salir más barato que el primero, y los dos parecen del mismo sello.
Cuándo puedes maquetar tú
Puedes maquetar tú mismo si el libro es de texto corrido, sin imágenes ni notas, y vas a publicarlo sobre una plantilla oficial del formato exacto. Una novela sin más complicación que capítulos numerados es el caso favorable, y trabajando con estilos —no a mano— el resultado puede ser digno. La pregunta en corto, con el criterio que separa un caso del otro, está en ¿necesito un maquetador?.
Puedes hacerlo tú, sobre todo, si el libro sale sólo en digital. En un ebook de texto ajustable no hay páginas que cuadrar, y el trabajo se reduce a marcar bien los títulos, generar el índice y comprobar el resultado en un lector real antes de publicar. Cómo se prepara ese archivo y qué mira cada tienda es un asunto propio del libro digital.
Lo que no conviene hacer en ningún caso es maquetar antes de haber cerrado el texto. Es el error de orden más caro que existe, porque cada cambio posterior recoloca todo lo que viene detrás: primero se corrige, luego se maqueta y al final se hace la pasada de pruebas sobre las páginas montadas.
La maquetación es el cuarto paso del proceso de cómo publicar un libro: va después de corregir y de pedir el ISBN y el depósito legal, y antes de encargar la portada, y es la partida que decide si el libro parece un libro. Cuesta menos que la corrección y se nota igual de rápido.