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Impresión bajo demanda de libros

Frente a la tirada, cambia stock por coste por ejemplar.

En España, en 2026, imprimir un libro bajo demanda no exige tirada ni desembolso previo: cada ejemplar se fabrica cuando alguien lo compra y su coste se descuenta de esa venta. A cambio sale más caro: en Amazon.es, una novela de 300 páginas en blanco y negro cuesta 4,35 € de impresión, el doble o más que en una tirada de mil ejemplares.

Por , edición · Publicado · Actualizado · Ámbito: España

Qué es la impresión bajo demanda y qué no es

La impresión bajo demanda es imprimir de uno en uno, cuando hay una venta, en lugar de fabricar un lote y guardarlo. El fichero del libro queda cargado en un sistema, y cada pedido dispara una impresión, una encuadernación y un envío. En inglés se la llama print on demand, y verás las siglas POD en cualquier presupuesto del sector.

Técnicamente es impresión digital, la misma que hace una tirada corta de cien ejemplares. La diferencia no está en la máquina: está en el momento en que se imprime y en quién paga. En una tirada, el editor paga primero y vende después; bajo demanda, alguien compra primero y la impresión se descuenta de esa venta. Por eso es la pieza que permite que la fabricación no cueste nada de entrada, aunque publicar un libro gratis tiene más partidas que ésa.

Conviene separarla de dos cosas con las que se confunde a diario. No es autopublicación. Es una forma de fabricar el papel, y la usan tanto un autor que autopublica como una editorial que mantiene vivo su fondo antiguo; por eso «editorial bajo demanda» no describe ningún contrato, y eso está desarrollado en qué es una editorial bajo demanda. Y no es distribución. Que tu libro se pueda imprimir cuando alguien lo pida significa que está disponible, no que esté colocado en ninguna librería; esa diferencia está desarrollada en cómo distribuir un libro y es la que más decepciones causa.

Tampoco es una tecnología nueva ni provisional. Es lo que permite que un título agotado siga a la venta sin que nadie fabrique un lote por adelantado, y de ahí que las editoriales la usen para su fondo antiguo: un libro que vende unas pocas decenas de ejemplares al año no aguanta una tirada, pero deja de estar descatalogado en cuanto no hay que fabricarlo antes de venderlo.

Bajo demanda o tirada: la cuenta que decide

Elegir entre impresión bajo demanda y tirada no es elegir qué sistema imprime mejor, sino cuántos ejemplares estás dispuesto a fabricar antes de vender ninguno. Todo lo demás se deriva de ahí: el dinero que pones, el coste de cada ejemplar y quién carga con los que no se vendan. La cuenta completa, con los dos sistemas y lo que la imprenta factura aparte, está en cuánto cuesta imprimir un libro; dónde se encarga cada cosa, plataforma o imprenta, en dónde imprimo mi libro, y por qué esa partida queda fuera del presupuesto de edición, en qué incluye un presupuesto para publicar un libro.

Estas son las cifras para una novela de unas 300 páginas, formato de bolsillo o similar, interior en blanco y negro. La primera fila sale de la tarifa publicada de KDP para Amazon.es; el resto son horquillas habituales de las imprentas españolas, que varían con el papel, el formato y la urgencia.

Cómo se fabrica Ejemplares Coste por ejemplar Desembolso previo
Bajo demanda 1 4,35 € 0 €
Digital, tirada corta 100 4 – 6 € 400 – 600 €
Digital, tirada corta 300 2,80 – 4 € 840 – 1.200 €
Offset 1.000 1,50 – 2,20 € 1.500 – 2.200 €
Offset 2.000 1,10 – 1,70 € 2.200 – 3.400 €

La lectura importante de esa tabla no es la columna del coste, sino el cruce de las dos últimas. Con una tirada de 1.000 ejemplares a 1,85 € —el centro de la horquilla— pones 1.850 € por adelantado y cada ejemplar te sale 2,50 € más barato que bajo demanda. Recuperar esos 1.850 € exige vender unos 740 ejemplares: hasta ahí, la tirada no te ha ahorrado nada, sólo te ha adelantado un gasto.

Y ese cálculo es optimista, porque deja fuera tres partidas que la impresión bajo demanda no tiene: el almacén donde vive la tirada, el transporte de ida y vuelta, y los ejemplares que la librería devuelve meses después con el lomo rozado. Un primer libro sin público previo rara vez vende 740 ejemplares, y ahí está toda la razón por la que la aritmética de una primera edición apunta casi siempre a la impresión bajo demanda. La versión corta de esta comparación, con los casos en que la tirada gana desde el primer ejemplar, está en ¿es mejor una tirada o impresión bajo demanda?.

Cuánto te queda de cada venta

De cada ejemplar vendido bajo demanda cobras un porcentaje del precio de lista menos el coste de imprimirlo, y el resultado depende tanto del grosor del libro como del precio que le pongas. KDP lo formula así: «(Porcentaje de regalías x Precio de lista) – Gastos de impresión = Regalías».

El coste de impresión está tarifado y es público. En Amazon.es, un libro de tapa blanda en tinta negra y tamaño normal cuesta 2,05 € por ejemplar hasta las 110 páginas; a partir de ahí, 0,75 € fijos más 0,012 € por página. Son 3,15 € en un libro de 200 páginas, 4,35 € en uno de 300 y 5,55 € en uno de 400, así que la extensión del libro es también una decisión de precio, y conviene saber cuántas páginas salen de 50.000 palabras antes de fijarlo. El color cambia la escala: en la calidad estándar el coste por página se dobla, y en la premium se multiplica por más de cuatro.

El porcentaje tiene un escalón que conviene ver antes de fijar el precio. En Amazon.es la regalía es del 60 % desde 9,99 € de precio de lista y del 50 % hasta 9,98 €. Con el libro de 300 páginas del ejemplo:

Precio de lista Regalía Menos impresión Te queda
14,99 € 60 % 4,35 € 4,64 €
11,99 € 60 % 4,35 € 2,84 €
9,99 € 60 % 4,35 € 1,64 €
9,98 € 50 % 4,35 € 0,64 €

Un céntimo menos de precio te cuesta un euro por ejemplar. Es el tipo de detalle que no se ve hasta que se hace la resta, y por eso el precio de un libro bajo demanda se decide con la calculadora delante y no por comparación con lo que cuestan los demás. El método paso a paso está en cómo poner precio a un libro, y la cifra para una novela, en qué precio le pongo a mi novela; lo que cuesta todo lo demás en Amazon, en cuánto cuesta publicar un libro en Amazon, y lo que deja cada formato, en cuánto gana un autor autopublicado.

Dos advertencias sobre esas cifras. El precio de lista se introduce sin IVA, así que la cifra que ve el lector en la tienda es mayor que la de la tabla, y la regalía se calcula siempre sobre el precio sin impuestos. Y si activas la distribución ampliada para que las librerías puedan pedirte, la regalía de esas ventas baja al 40 %: los mismos 14,99 € dejan 1,65 € en vez de 4,64 €.

Qué cambia en el libro físico

Imprimir bajo demanda impone un catálogo cerrado de opciones, y esa es su limitación real, no la calidad. Trabajas con los formatos, los papeles y los acabados que la plataforma tiene cargados en máquina, porque el sistema entero depende de que cualquier pedido se fabrique sin decisiones humanas por el medio.

Lo que se pierde frente a una imprenta: elegir el gramaje y el tono del papel, las guardas, la sobrecubierta, un troquel, una tinta especial, un lomo cosido, un formato que no esté en la lista; cuáles hay y cuál conviene está en qué tamaño tiene que tener mi libro. La tapa dura sí existe bajo demanda, con otro coste por ejemplar, y la cuenta de las dos está en tapa dura o tapa blanda. Un libro ilustrado, un libro de arte o cualquier obra donde el objeto forma parte de lo que se vende encuentra pronto el techo.

Lo que no se pierde: un libro de texto corrido bien maquetado sale indistinguible del de una tirada digital, porque es exactamente la misma tecnología, y da igual con qué programa se haya maquetado siempre que el PDF respete las medidas y los márgenes de la plataforma. Si un ejemplar bajo demanda parece barato, casi siempre es por el interior —márgenes apretados, tipografía por defecto, cortes de página descuidados— y no por la impresión.

Hay dos detalles que dan problemas y se resuelven antes de subir nada. El color de la portada se imprime en digital y no se calibra por trabajo, así que un tono plano crítico puede salir distinto de lo que ves en pantalla; se comprueba con un ejemplar de prueba, no con un PDF. Y el lomo depende del número de páginas y del papel de la plataforma, de modo que la cubierta hay que montarla con la plantilla exacta que ella genera, un asunto tratado en cómo diseñar la portada de un libro.

Lo que no cambia: trámites, precio y derechos

Fabricar de uno en uno no altera ninguna de las obligaciones de publicar, y conviene decirlo porque circula lo contrario. Si distribuyes el libro en España, hay que hacer el depósito legal igual que con una tirada: la Ley 23/2011 incluye expresamente las publicaciones de impresión bajo demanda (art. 4.3.d) y sólo deja fuera las destinadas a un ámbito familiar (art. 5.q), y es obligatorio con los mismos ejemplares que pida tu comunidad, cuatro de un libro en la Comunidad de Madrid, como detalla cómo se hace el depósito legal.

El ISBN funciona con la lógica de siempre, y en España no es obligatorio. KDP ofrece uno gratuito para tapa blanda y tapa dura que sólo se puede usar en KDP; si quieres publicar el libro fuera o que una librería pueda pedírtelo, necesitas ISBN propio, y entonces el editor eres tú.

El precio se decide una sola vez y vincula a todo el canal. La Ley 10/2007 fija que el precio de venta al público sólo puede oscilar entre el 95 % y el 100 % del precio fijo, así que ni tu web puede ser la opción barata ni la plataforma puede rebajarte el libro para vender más. Que el coste de fabricación sea variable no te da margen de maniobra sobre el precio: te lo da sobre el número de ejemplares.

Y los derechos son ajenos al asunto. La impresión bajo demanda es un servicio de fabricación, no una cesión: quien contrata una plataforma no le está entregando derechos de explotación. Si un contrato de coedición mete la impresión bajo demanda dentro de una cesión de derechos por varios años, eso no lo pide la tecnología, lo pide quien redactó el contrato.

Lo práctico: qué preguntar antes de contratar

Con una plataforma no hay nada que negociar —las tarifas están publicadas y son las que son—, pero con una empresa de servicios editoriales que ofrece impresión bajo demanda dentro de un paquete sí, y ahí las preguntas útiles son seis. Están redactadas para copiar en un correo:

  1. ¿Cuál es el coste de impresión por ejemplar para mi libro concreto, con su número de páginas y su formato?
  2. ¿Qué porcentaje del precio de venta me liquidáis, y sobre qué base: precio con IVA, sin IVA o precio de facturación?
  3. ¿En qué tiendas queda a la venta el libro, y cuáles requieren distribución ampliada o un porcentaje distinto?
  4. ¿A qué precio puedo comprar ejemplares para mí, y con qué plazo de entrega?
  5. ¿Con qué ISBN se publica, el mío o el vuestro, y quién figura como editor?
  6. Si dejo de trabajar con vosotros, ¿qué pasa con la ficha del libro, con las reseñas acumuladas y con el ISBN?

La quinta y la sexta son las que más información dan. Un libro publicado con el ISBN de un tercero no se muda: el ISBN identifica una edición y a su editor, así que cambiar de proveedor obliga a publicar una edición nueva, con ficha nueva. Todo lo que la ficha vieja hubiera acumulado se queda en la vieja.

Antes de esa conversación, ten hechas tres cosas o los números no significarán nada: el interior maquetado con su número de páginas definitivo, la portada montada sobre la plantilla del proveedor y una decisión sobre el ISBN. El número de páginas es el que manda, porque es lo que mueve el coste de cada ejemplar.

Un caso con cifras

La novela de referencia de este sitio, 250 páginas en tapa blanda y tinta negra, publicada bajo demanda en KDP con un precio de lista de 14,99 €, que con el 4 % de IVA son 15,59 € para el lector. En su primer año vende 100 ejemplares en Amazon.es, 10 por distribución ampliada y 30 en mano, en presentaciones, con ejemplares de autor.

Qué Cálculo Por ejemplar En el año
Gasto de impresión 0,75 € + 0,012 € × 250 páginas 3,75 € —
Venta en Amazon.es 60 % × 14,99 € − 3,75 € 5,24 € 524,00 €
Venta por distribución ampliada 40 % × 14,99 € − 3,75 € 2,25 € 22,50 €
Venta en mano con ejemplar de autor 14,99 € − 3,75 €, antes del envío 11,24 € 337,20 €
Total 140 ejemplares — 883,70 €

Tres lecturas. La venta en mano es la que más deja por ejemplar, porque la plataforma cobra sólo la impresión de las copias de autor, pero exige vender uno a uno y respetar el precio fijo, como explica cómo vendo mi libro por mi cuenta. La distribución ampliada deja menos de la mitad que Amazon.es, y sirve para que el libro se pueda pedir, no para ganar con él. Y ninguna tirada habría mejorado esta cuenta: 140 ejemplares vendidos no justifican fabricar 300 de golpe, que en una novela de 300 páginas costarían entre 840 y 1.200 € por adelantado según la tabla de arriba y dejarían más de la mitad en cajas. Con estas ventas, la tirada empieza a tener sentido el año en que se sepa que se van a vender varios cientos.

Fuera de España

Quien imprime bajo demanda desde España a través de KDP trabaja con la tarifa de las tiendas europeas, y la tabla de gastos de impresión de KDP no incluye ninguna tienda de Latinoamérica: las tiendas con tarifa de tapa blanda son Amazon.com, Amazon.ca, Amazon.co.uk, las de Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos, Irlanda y Bélgica, y las de Polonia, Suecia, Japón y Australia.

Las obligaciones, en cambio, van con el país donde se edita. En Argentina el ISBN es obligatorio para los libros editados allí desde la Ley 22.399, de 1981, y el editor deposita tres ejemplares de la obra publicada en el Registro Nacional de Propiedad Intelectual en los tres meses siguientes a su aparición; si la edición no pasa de cien ejemplares, basta con uno (art. 57 de la Ley 11.723), una regla que encaja con quien imprime pocos. En Colombia todo libro editado e impreso en el país debe llevar el ISBN otorgado por la Cámara Colombiana del Libro (art. 11 de la Ley 98 de 1993).

La lógica de fondo no cambia al cruzar el Atlántico: imprimir bajo demanda es una forma de fabricar, y el ISBN, el depósito y el precio siguen la ley del país del editor. Qué pide cada uno, con sus fuentes, está en publicar un libro según tu país.

Cuándo sí es la vía

La impresión bajo demanda es la opción por defecto de un primer libro, y la razón es de aritmética: sin historial de ventas nadie puede estimar la tirada correcta, y equivocarse por arriba cuesta dinero mientras que equivocarse por abajo no cuesta nada. Empezar bajo demanda convierte una apuesta en una medición.

También es la vía cuando el público está repartido y llega en goteo. Un libro técnico, un manual de una profesión, una obra sobre un tema muy concreto: venden durante años y en cantidades pequeñas, y ninguna tirada resiste ese ritmo sin que el almacén se coma el margen.

Y es la vía para recuperar un libro tuyo que se agotó. Si tienes los derechos devueltos y un título descatalogado, volver a ponerlo a la venta bajo demanda no cuesta ni una tirada ni un almacén: cuesta rehacer el PDF con las medidas de la plataforma. Un libro que ya no se fabricaba deja de estar muerto por el precio de una maquetación.

Por último, es la vía cuando lo que se necesita son pocos ejemplares con una fecha. Un libro para un congreso, una edición conmemorativa, un texto para un curso: se imprime lo que se va a repartir y no queda una caja sobrante en un trastero.

Cuándo no es la vía

La impresión bajo demanda no compensa cuando ya sabes que vas a vender varios cientos de ejemplares. Un autor con público, un libro con una compra institucional cerrada o una obra que va a venderse en presentaciones a lo largo de un año llegan sin dificultad a los setecientos y pico ejemplares que hacen rentable una tirada, y ahí cada ejemplar impreso de uno en uno regala dos euros y medio.

Tampoco cuando el objeto importa. Si el libro se vende por cómo está hecho —ilustrado, encuadernado, en un formato que no está en ninguna lista—, la impresión bajo demanda no puede fabricarlo, y forzarla da un resultado que decepciona al primer lector que lo tenga en la mano.

Y no es la vía cuando el objetivo es la librería física. La distribución ampliada hace que tu libro se pueda pedir, no que esté en una mesa, y la regalía de esas ventas baja al 40 % menos la impresión. Estar expuesto en librerías se consigue con distribuidora —si hace falta una depende del canal— o visitándolas en depósito, con ejemplares fabricados de antemano.

Elegir cómo se imprime es el paso previo a elegir cómo se vende, y es una de las pocas decisiones de cómo publicar un libro que se puede cambiar de opinión sin coste: se empieza bajo demanda, se mira qué pasa y se imprime la tirada cuando los números la piden.

Preguntas frecuentes

¿La impresión bajo demanda es de peor calidad que una tirada?
Frente a una tirada corta, no: es la misma impresión digital y sale igual. Frente a una tirada larga en offset, las diferencias no están en la nitidez del texto sino en el papel y en el acabado, porque bajo demanda no eliges ni el gramaje ni la encuadernación.
¿Cuánto tarda en llegar un libro impreso bajo demanda?
Días, no semanas: se fabrica y se envía como cualquier otro pedido, y el plazo que ve el comprador es el de la tienda. Lo que sí tarda es tu propio ejemplar de prueba, y conviene pedirlo y tenerlo en la mano antes de poner el libro a la venta. Dónde cae eso en el calendario entero de un libro está en cuánto tarda en publicarse un libro.
¿Puedo tener ejemplares míos para presentaciones y firmas?
Sí. En KDP, el precio para autores es el coste de impresión del libro multiplicado por los ejemplares que pidas, con el envío aparte, así que puedes encargar los que necesites sin comprometerte con una tirada. Es la vía habitual para cubrir presentaciones, prensa y ventas en mano.
¿Necesito ISBN propio para imprimir bajo demanda?
Para vender sólo en Amazon, no: KDP ofrece un ISBN gratuito para tapa blanda y tapa dura, pero sólo se puede usar en KDP. Para publicar el libro fuera, o para que una librería pueda pedirlo, hace falta ISBN propio, y con él figuras como editor.
¿Hay que hacer el depósito legal si nunca se imprime una tirada?
Sí, si distribuyes el libro en España. La Ley 23/2011 incluye expresamente las publicaciones de impresión bajo demanda (art. 4.3.d) y sólo deja fuera las que se destinan a un ámbito familiar (art. 5.q). Que los ejemplares se impriman de uno en uno no cambia la obligación.
¿Se puede imprimir bajo demanda en tapa dura o a todo color?
Sí, y es donde la diferencia de precio se nota de verdad. El color multiplica el coste por página varias veces frente al blanco y negro, así que un libro ilustrado bajo demanda o sale muy caro de fabricar o sale con un margen mínimo.
¿Puedo pasar de bajo demanda a tirada más adelante?
Sí, y no hay que rehacer el libro. Si el ISBN es tuyo y la edición no cambia, la misma obra puede fabricarse por las dos vías a la vez: lo único que hay que adaptar es el PDF a las medidas y los márgenes de cada imprenta, y el lomo, que depende del papel de cada una.

Fuentes

  1. KDP: gasto de impresión para libros de tapa blanda
  2. KDP: regalías de libros de tapa blanda
  3. KDP: cómo afectan los impuestos de la UE y el Reino Unido al precio de lista de los libros impresos
  4. KDP: cuánto cuestan las copias de prueba o para el autor
  5. KDP: distribución ampliada
  6. Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas
  7. Ley 23/2011, de depósito legal, arts. 4 y 5
  8. Ley 11.723 de propiedad intelectual de Argentina, art. 57
  9. Ley 22.399 de Argentina, uso obligatorio del ISBN
  10. Ley 98 de 1993 de Colombia, art. 11