Qué es el ISBN y qué no es
El ISBN es el número que identifica una edición concreta de un libro dentro del
comercio, y no la obra. Son trece dígitos en cinco grupos: el prefijo 978 —o
979 cuando se agote el cupo—, el identificador de grupo, que en España es el
84, el prefijo del editor, el número que ese editor asigna al título y un
dígito de control. Desde el 1 de enero de 2007 tiene trece cifras en lugar de
diez, y eso lo hace idéntico al código de barras EAN-13 con el que se lee en
caja.
De esa estructura sale la consecuencia que más se pasa por alto: el ISBN dice quién es el editor. Una editorial recibe un prefijo propio y numera con él sus títulos; a un autor que edita por su cuenta la Agencia le preasigna un número de un prefijo colectivo. En los dos casos, el registro de ese ISBN nombra a un editor, así que un libro que sale con el ISBN de una empresa está editado por esa empresa aunque el autor haya pagado la edición entera. No es un detalle de trámite: es la respuesta a quién figura como responsable de esa edición en las bases de datos del sector.
Y hay tres cosas que el ISBN no es. No es propiedad intelectual. El Real Decreto 2063/2008 dice que la asignación «tiene valor identificativo a los solos efectos de difusión y comercialización», sin valorar la obra ni acreditar que se haya publicado de verdad; quién es el autor y qué puede hacer con su libro se decide en los derechos de autor. No es un sello de calidad: la Agencia no lee los libros, sólo comprueba que el caso encaja en el sistema y que los datos están bien puestos. Y no es el depósito legal, que es una obligación con la administración, se pide en tu comunidad autónoma y no depende de que tengas ISBN.
Cuánto cuesta el ISBN y qué se paga exactamente
Un ISBN suelto cuesta 45 €, IVA incluido, para quien actúa como su propio editor, según la tarifa vigente de la Agencia del ISBN. Ese es el precio que paga un autor que autopublica, y no hay cuota anual detrás: se paga una vez por código.
| Quién lo pide | Qué se compra | Precio (IVA incluido) |
|---|---|---|
| Autor / editor | 1 ISBN | 45 € |
| Autor / editor | 1 ISBN con tramitación urgente | 95 € |
| Autor / editor o editorial | Gestión de datos ricos en DILVE | 35 € |
| Editorial nueva | Prefijo de 10 códigos, primera asignación | 140 € |
| Editorial nueva | Prefijo de 100 códigos, primera asignación | 594 € |
| Editorial registrada | Prefijo de 10 códigos adicionales | 95 € |
| Editorial registrada | Prefijo de 100 códigos adicionales | 549 € |
La tabla explica de golpe por qué el ISBN parece caro visto desde fuera y barato visto desde una editorial: el código suelto sale a 45 €, y dentro de un bloque de cien de primera asignación sale a 5,94 €. No es un trato de favor, es la misma tarifa cobrando el trámite una vez en lugar de cien.
Dos avisos de bolsillo. Cada formato es una edición distinta, así que papel y digital son dos ISBN y 90 €, y si añades tapa dura son tres. Y la tramitación urgente no acelera el libro, sólo el papeleo: cuesta 50 € más y lo que compra es que la Agencia responda al día siguiente en vez de a los cuatro días. Es una partida pequeña, y por eso conviene mirarla cuando aparece inflada en un presupuesto de autoedición: 45 € por ISBN es el precio público.
Cómo se solicita, paso a paso
La solicitud se hace entera por la web de la Agencia del ISBN y tiene tres momentos: primero se paga, después se rellenan los datos del libro y al final se descarga el certificado. No hay ventanilla ni formulario en papel, y la gestión operativa la lleva la Federación de Gremios de Editores de España.
- Solicitud y pago. Se rellena el formulario con los datos personales y de facturación y se adjunta copia del DNI, NIE o NIF si eres persona física, o del NIF si es una persona jurídica. El pago va por el TPV de la Agencia, con tarjeta o con cuenta de PayPal, y se recibe la factura en el momento.
- Confirmación. La Agencia envía por correo electrónico el acceso a la plataforma ISBN. Tarda cuatro días laborables por la vía normal y uno por la urgente.
- Datos bibliográficos. En la plataforma se rellena la ficha de la obra: título, autor, sello, formato, materia, fecha prevista, precio. Es la ficha que va a leer toda la cadena comercial, así que aquí es donde se cometen los errores caros.
- Registro y certificado. La Agencia revisa la solicitud en un día laborable y, si los datos están correctos, el libro entra en el Registro del ISBN y puedes descargar el certificado en PDF.
Sumando, la vía normal son unos cinco días laborables y la urgente unos dos. Al formulario se le puede añadir la gestión de datos ricos en DILVE por 35 €: portada, sinopsis, índice y fragmento. Es opcional, y la propia Agencia los llama imprescindibles para la venta en línea: son los campos con los que una tienda arma la ficha que ve el comprador.
Un matiz que ahorra un susto: el certificado acredita que el número está asignado, no que el libro esté publicado. Puedes pedir el ISBN mientras el libro sigue en imprenta, y de hecho es lo que hay que hacer, porque el número tiene que ir impreso dentro.
Cuándo hace falta un ISBN nuevo y cuándo no
Cada formato de un libro necesita su propio ISBN, y esa es la regla que más dinero cuesta al que publica por primera vez. Lo demás —el precio, una reimpresión— no justifica un número nuevo.
| Qué cambia | ¿ISBN nuevo? |
|---|---|
| El formato: tapa blanda, tapa dura, ebook, audiolibro | Sí, uno por formato |
| El título | Sí |
| El texto, con cambios considerables | Sí, y se indica «edición revisada» |
| La lengua, si cada versión se publica aparte | Sí, uno por lengua |
| El editor | Sí |
| Reimpresión sin tocar el texto ni la encuadernación | No, se conserva el mismo |
| El precio | No |
| Nada, pero interesaría por marketing | No |
La fila de la reimpresión tiene una consecuencia práctica: desde enero de 2015 la Agencia dejó de tramitar el registro de las reimpresiones, así que ni hay que comunicarlas ni hay que pagar nada por ellas. Reimprimir mil ejemplares de la misma edición no genera ningún trámite de ISBN.
La de los cambios en el texto es la que se presta a discusión, porque nadie define «considerable» con una cifra. El criterio útil es el del comprador: si alguien que ya tiene el libro estaría comprando otra cosa, es una edición nueva y lleva número nuevo, y además debe decirse en la anteportada. Corregir erratas no lo es; añadir tres capítulos, sí.
Y una que ahorra dinero: no se puede pedir un ISBN nuevo por razones comerciales. Relanzar el mismo libro con otro número para que parezca una novedad no está permitido, y además rompería el histórico de ventas y reseñas que ese número lleva acumulado.
El identificador gratuito de una plataforma no es un ISBN propio
Las plataformas de autopublicación asignan un identificador gratuito que sirve para vender en su tienda y no sirve fuera de ella. En KDP, el ISBN gratuito existe sólo para tapa blanda y tapa dura, y los ebooks ni siquiera lo necesitan: se identifican con el código interno de la tienda. La condición está escrita en su propia ayuda: los ISBN gratuitos sólo se pueden usar en KDP.
El precio real de ese ISBN gratuito no es el precio, es la línea del editor. Si lo usas, el sello que aparece en la ficha del libro es «Publicación independiente»; si usas uno propio, el sello es el que tú registraste, y la plataforma comprueba que coincida exactamente con el que consta en la agencia del ISBN antes de dejarte publicar. Un espacio de más en el nombre del sello basta para que el libro no salga.
De ahí se deduce cuándo uno u otro. Para vender sólo en la tienda de la plataforma, el gratuito hace el trabajo y no cuesta nada. Para que una librería pueda pedir tu libro a una distribuidora, o para que exista en las bases de datos del sector con tu sello, hace falta ISBN propio: es la puerta de entrada a la distribución, y sin ella el libro está disponible, que no es lo mismo que estar colocado. Que se fabrique con impresión bajo demanda no cambia nada de esto: el ISBN depende de quién edita, no de cómo se imprime.
Lo práctico: dónde va el número y qué comprobar antes de imprimir
El ISBN tiene que aparecer impreso en el libro, y el sitio no es libre: va en el reverso de la portada, que en la práctica es la página de créditos. Sólo cuando eso no sea posible se admiten alternativas —la parte inferior de la contracubierta, el pie de la portada, el pie de la contracubierta o el reverso de la sobrecubierta—, y en todos los casos con un cuerpo legible, nunca menor de nueve puntos. En un libro electrónico va en la pantalla del título o en la primera pantalla.
El código de barras es cosa aparte: la Agencia del ISBN no los proporciona. Lo genera tu diseñador o tu imprenta a partir del número, y en papel se coloca en la contracubierta, abajo, con las medidas que pide la portada.
Antes de mandar el archivo a imprenta, cinco comprobaciones de un minuto:
- El ISBN impreso en créditos coincide dígito a dígito con el del certificado.
- El del código de barras es el mismo que el de la página de créditos.
- El sello que has puesto en la plataforma de venta coincide con el registrado.
- El formato del ISBN corresponde al que vas a imprimir, y no has usado el del ebook en el papel.
- Los datos de la ficha —título exacto, autor, número de páginas, precio— son los del libro que vas a publicar, no los del borrador.
Y si estás negociando con una empresa que te va a editar el libro, estas cinco preguntas por escrito, redactadas para copiar en un correo:
- ¿Con qué ISBN sale el libro, el mío o el vuestro?
- ¿Quién figura como editor en el registro del ISBN?
- Si dejo de trabajar con vosotros, ¿el ISBN y la ficha vienen conmigo?
- ¿El coste del ISBN está incluido en el presupuesto o se factura aparte, y por cuánto?
- ¿Quién rellena la ficha bibliográfica y quién puede corregirla después?
La tercera es la que más disgustos evita. Un ISBN no se muda: identifica una edición y a su editor, así que si el número es de otro y te marchas, el libro que se queda con las reseñas y el histórico es el suyo, y tú publicas una edición nueva desde cero.
Cuándo sí es la vía
Un ISBN propio compensa siempre que el libro tenga que existir fuera de una sola tienda. Si quieres que una librería pueda pedirlo, que una distribuidora lo incluya en su catálogo o que una biblioteca lo compre, el número propio no es una mejora: es el requisito de entrada, porque es la clave con la que el sector busca y pide libros.
También es la vía cuando vas a vender en más de un canal. En cuanto el mismo libro está en dos tiendas distintas, un identificador que sólo funciona en una deja de servir, y mantener dos fichas sin número común convierte tus ventas en dos historias separadas.
Y compensa cuando publicas con nombre propio de editorial o piensas publicar más de un título. Ahí la aritmética cambia de lado: dar de alta un sello con un bloque de diez códigos cuesta 140 €, es decir 14 € por libro, y con cien códigos baja a 5,94 €. Con tres títulos todavía salen mejor los códigos sueltos —135 € frente a 140—; del cuarto en adelante gana el bloque, y además te deja un prefijo de editor estable.
Cuándo no es la vía
Hay libros que no necesitan ISBN, y pagarlo no les añade nada. El sistema existe para facilitar la venta comercial: si la publicación no se va a poner a la venta, la propia Agencia desaconseja solicitarlo. Unas memorias familiares, un libro de reparto privado o un material interno de una empresa no ganan nada con un número que sólo sirve para que una tienda lo pida.
Tampoco lo lleva buena parte de lo que se imprime y no es un libro monográfico: las revistas y publicaciones periódicas usan ISSN, las partituras ISMN, las grabaciones musicales ISRC, y quedan fuera los catálogos, folletos, agendas, calendarios, láminas y material publicitario. Pedir un ISBN para eso es pagar por un registro que la Agencia va a rechazar.
Y no hace falta si vendes un ebook en exclusiva en una única tienda, donde el identificador interno cubre el caso, ni si publicas con una editorial, porque el ISBN lo pone ella con su prefijo y el trámite es suyo. Ojo con el atajo contrario: el ISBN tampoco es la vía para nada legal. No es obligatorio desde 2009, no se necesita para el depósito legal y no acredita autoría; quien lo pide buscando protección jurídica está comprando el papel equivocado.
El ISBN es la mitad del paso cinco de cómo publicar un libro —la otra mitad es el depósito legal, que sí obliga— y una de las pocas piezas del proceso que se resuelve en una tarde, con una tarjeta y un formulario, y que después queda puesta para siempre.