Qué es la corrección ortotipográfica
La corrección ortotipográfica aplica la norma al texto, y por eso es la menos discutible de las tres. UniCo, la asociación española de correctores, la describe como la fase que consiste en «revisar la ortografía, los usos tipográficos o la puntuación, entre otros aspectos», y avisa de que es la más reconocible del oficio y sólo una parte del proceso. Lo que devuelve no son propuestas, son correcciones: hay una forma correcta, y el texto la tenía o no.
En español, la parte tipográfica del trabajo es la que delata a un libro sin corregir en la primera página. La raya de diálogo (—) no es un guion (-), las comillas de primer nivel son las angulares («») y las inglesas van dentro, y la puntuación de los incisos de diálogo tiene reglas que casi nadie recuerda. Súmale las cursivas de los extranjerismos, la coherencia de mayúsculas y el tratamiento de números y unidades: es una lista que no se cubre leyendo con atención.
Corregir la ortotipografía de una novela corriente cuesta entre 300 y 700 euros, y se cotiza por cada 1.000 caracteres con espacios, no por páginas. Sale más barata que la de estilo y más cara que una pasada de pruebas, que se hace sobre un texto ya limpio. Y es la que menos conviene saltarse: si el presupuesto sólo da para una corrección, es esta.
Sinónimos y término en inglés
«Corrección ortotipográfica» no tiene sinónimo asentado en español, pero sí un problema de nombre que cuesta dinero: hay editoriales y escuelas que llaman así a la corrección de pruebas, la que se hace sobre el libro ya maquetado. Al pedir presupuesto conviene preguntar cuál de las dos se está cotizando. En inglés no hay equivalencia exacta: el copyediting cubre a la vez la ortotipografía y parte del estilo, y el proofreading se corresponde con la corrección de pruebas.
Dónde aparece
La corrección ortotipográfica aparece con el texto ya cerrado, después de que el autor haya aceptado o rechazado los cambios de la corrección de estilo y antes de maquetar, porque corregir sobre páginas ya montadas obliga a rehacer la maquetación. Quien publica con editorial tradicional no la paga: la asume el editor. Quien autopublica la contrata aparte. La guía cómo se corrige un libro compara los tres oficios, sus tarifas y su orden en el calendario.