Qué es un audiolibro
La palabra que decide si una grabación es un audiolibro es «íntegra»: el texto se lee entero y sin alterar, de modo que el oyente recibe lo mismo que el lector. Si se abrevia, se reparte entre varias voces o se le añaden efectos y música, deja de ser un audiolibro y pasa a ser una adaptación dramatizada, que es otra obra y se contrata aparte.
Tampoco es un audiolibro la función de lectura automática de un lector electrónico, que sintetiza el texto en el propio dispositivo y no publica nada. Sí lo es, en cambio, la grabación producida con voz sintética y distribuida como tal: lo que define al formato es el resultado publicado, no cómo se ha producido la voz.
La duración de un audiolibro se mide en horas y no en páginas. Como horquilla de oficio, una novela de unas 90.000 palabras da alrededor de diez horas de audio acabado.
Como edición separada que es, un audiolibro necesita su propio ISBN si va a venderse, igual que lo necesitan la tapa blanda y el ebook, y su precio no tiene por qué parecerse al de ninguno de los dos.
Sinónimos y término en inglés
Al audiolibro se le llama también libro sonoro y, con menos frecuencia, libro hablado: los tres nombran lo mismo. En inglés es un audiobook, y de su oficio viene un término que aquí se usa sin traducir: la finished hour, la hora de audio ya editada y masterizada, que es la unidad con la que se presupuesta y se factura una narración —no las horas de estudio, que son bastantes más—. Quien pone la voz es el narrador, o narrator en los créditos en inglés.
Dónde aparece
El audiolibro aparece dos veces en la vida de un libro, y en las dos hay una decisión que tomar. La primera es al firmar el contrato de edición: los derechos de audio se ceden por separado de los del papel y los del libro digital, así que es legítimo dejarlos fuera si la editorial no tiene plan para ellos, o pedir que reviertan al autor si no se explotan en un plazo. La segunda es al decidir en qué formatos sale el libro, donde quien autopublica elige solo: la grabación se paga entera antes de vender el primer ejemplar, sin nada parecido a la impresión bajo demanda que evite adelantar el dinero.