Qué es el descuento de librería
El descuento de librería es la rebaja que el editor aplica sobre el precio de portada al servir ejemplares al canal, y es la forma en que se retribuye a quien vende el libro. No es una comisión sobre el beneficio: es un porcentaje del precio de venta al público, así que sube cuando sube el precio y se cobra igual aunque la edición pierda dinero. En una novela de 18 € de portada, los cálculos de precio parten de una base de 17,31 € una vez descontado el 4 % de IVA; con el 30 % del librero quedan 12,12 €, y si además hay distribuidora, entre 7,80 y 8,70 €.
«Descuento» nombra dos cosas distintas en el mismo sector, y conviene no confundirlas porque sólo una tiene límite legal. El descuento de librería es comercial y se negocia entre editor y canal; queda fuera de la Ley 10/2007, que regula lo que paga el lector y no lo que cobra quien vende. El descuento al lector sí está tasado: el precio de venta al público sólo puede oscilar entre el 95 % y el 100 % del precio fijo, con excepciones estrechas de hasta el 10 % en el Día del Libro y en las ferias y de hasta el 15 % para bibliotecas, archivos, museos, centros escolares, universidades e instituciones científicas. Subirle el descuento a una librería es una conversación comercial; bajarle el precio al lector, un límite legal.
Sinónimos y término en inglés
El descuento de librería se llama también descuento comercial, y visto desde el otro lado de la mesa, margen de librería: es la misma cifra según quién la nombre, lo que el editor cede y lo que el librero gana. Cuando la conversación incluye a la distribuidora se habla de descuento de canal, que es el total y no sólo la parte del punto de venta. En inglés es trade discount, y el que se pacta con un mayorista, wholesale discount.
Dónde aparece
El descuento de librería aparece dos veces, y la primera es antes de que exista el libro: al fijar la cifra de portada, porque el margen del canal es la primera resta del cálculo y en papel esa cifra va impresa: rectificarla obliga a reimprimir o a reetiquetar. La segunda es al colocar los ejemplares, donde va junto a la pregunta que decide quién financia el stock: si van en firme o en depósito. Quien autopublica en una plataforma no lo negocia —la tienda fija su parte de antemano—, pero sí en cuanto vende en papel fuera de ella. El reparto completo del canal español está en la guía de cómo distribuir un libro.