Qué es la encuadernación
La encuadernación es la operación que une de forma ordenada y permanente las partes de un impreso de muchas páginas y lo deja terminado para su uso. En un libro son dos uniones metidas en una: las hojas interiores —la tripa— se unen entre sí, y ese bloque se une después a la cubierta.
Al autor le llegan tres formas corrientes. En la rústica fresada, el lomo de la tripa se raspa —eso es fresar— y la cola sola pega las hojas a una cubierta de cartulina: es la más rápida y la más barata. En la rústica cosida, los pliegos se cosen con hilo antes de encolarse, así que cuesta algo más, tarda más y resiste mejor el desgarro; lo que cambia paso a paso está en cosido. Y en el cartoné, la tapa es cartón rígido forrado, con guardas por dentro, que es lo que más prestancia da y también lo que más cuesta.
La frontera entre las dos primeras es cuestión de oficio y no de norma, y el número que se maneja son las 150 páginas: por debajo basta con fresar y por encima se recomienda coser. Y el exterior no dice nada del interior, así que una tapa dura puede llevar la tripa sólo encolada.
Sinónimos y término en inglés
La encuadernación se llama también encuadernado en la imprenta, y cada tipo tiene además su propio nombre corriente. Rústica y tapa blanda designan lo mismo, igual que cartoné y tapa dura, y la rústica sin apellido no aclara si va fresada o cosida. En inglés, binding: la rústica fresada es perfect binding; la cosida, sewn binding; el cartoné, case binding, y el producto acabado, hardcover frente a paperback.
Dónde aparece
La encuadernación le sale al autor al pedir presupuesto a una imprenta para una tirada, como una casilla del pedido junto al formato y al gramaje. En impresión bajo demanda se elige entre lo que hay —tapa blanda o tapa dura—, pero no cómo se encuaderna: se trabaja con el catálogo que la plataforma tiene cargado en máquina, y ahí el lomo cosido queda fuera junto con las guardas o la sobrecubierta.
Y reaparece en el trámite. La tapa blanda y la tapa dura son formatos distintos, así que cada una necesita su propio número —está en cómo conseguir el ISBN de un libro—, mientras que una reimpresión que no toca ni el texto ni la encuadernación conserva el mismo.