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Fresado

Raspar el lomo para que la cola agarre: eso es todo el fresado.

El fresado es la encuadernación que raspa el lomo de las hojas y las pega con cola a la cubierta, sin coserlas antes con hilo. Es la más rápida y la más barata de las tres formas corrientes de encuadernar un libro, se orienta a ejemplares de hasta unas 150 páginas y es lo que sale de una tapa blanda impresa bajo demanda.

Qué es el fresado

El fresado es la operación con la que se prepara el lomo de un libro antes de encolarlo, y por extensión el nombre de la encuadernación entera que la usa. El interior se imprime en pliegos, hojas grandes que dobladas forman cuadernillos; en el fresado esos pliegos se cortan por el doblez y el lomo del bloque resultante se raspa hasta dejarlo irregular. Sobre esa superficie mordida se aplica la cola, que penetra en el papel y pega las hojas entre sí y contra la cubierta.

Lo que se gana es tiempo y dinero: no hay hilo, no hay costura y no hay un paso más de máquina. Lo que se paga es que todo el libro cuelga de la cola. De ahí el número que maneja el oficio, unas 150 páginas: hasta ahí es lo que se aconseja, y por encima se recomienda pasar al cosido, porque cuanto más gordo es el bloque más trabaja la línea de pegado cada vez que alguien abre el libro del todo.

Ese límite se ha movido con las colas. La corriente es la EVA; la PUR, un poliuretano reactivo, es bastante más resistente y bastante más flexible, así que permite abrir el ejemplar casi plano sin que se suelten hojas y da una durabilidad parecida a la de un lomo cosido. No es un acabado distinto: es la misma encuadernación con otro adhesivo, y en el presupuesto aparece con ese nombre, fresado PUR.

Sinónimos y término en inglés

El fresado circula en la imprenta con otros tres nombres: encuadernación fresada, grecada o simplemente encolada, y con cubierta blanda el producto entero es la rústica fresada, que es como se distingue de la rústica cosida. Conviene saber que «grecado» nombra en rigor una de las dos maneras de dejar áspero el lomo —ranurarlo, frente a recortarlo—, aunque en el trato corriente los tres términos se usan como equivalentes. El verbo viene prestado del metal: el diccionario académico define fresar como «abrir agujeros y, en general, labrar metales por medio de la fresa», y no recoge el sentido editorial en ninguna de sus acepciones. En inglés, perfect binding, y la variante de cola de poliuretano, PUR binding.

Dónde aparece

Al autor le sale el fresado en dos sitios, y en uno de ellos no puede elegir. En una tirada de imprenta es una casilla del presupuesto, y ahí conviene preguntar por ella: «rústica» a secas no dice si va fresada o cosida, y la diferencia de precio y de aguante está entera en esa palabra. En impresión bajo demanda no es una casilla, porque el catálogo de acabados viene cerrado: la tapa blanda que sale de esas máquinas va fresada, y pedir otra cosa es salirse del sistema.

Y aparece en la cuenta, aunque sea por lo que no suma. Es la encuadernación barata, así que es la que no encarece la fabricación al poner precio al libro: lo que se nota en el coste por ejemplar es coser o subir a tapa dura, y el fresado es la base contra la que se comparan los dos.

Fuentes

  1. Cevagraf, «Opciones en la encuadernación de libros: ¿fresados, cosidos o con tapa dura?»
  2. Pixartprinting, «¿Encuadernación en rústica fresada o cosida?»
  3. Imprimir mi libro, «Encuadernación cola PUR versus encuadernación cosida»
  4. Diccionario de la lengua española (RAE-ASALE), «fresar»

Por Jacobo Moreno, edición