Qué es el interlineado
El interlineado tiene dos definiciones que no coinciden, y la diferencia se nota al teclear la cifra. El diccionario académico lo define como el espacio que queda entre las líneas de un escrito, que es como lo ve el lector; la maquetación lo mide de otra manera.
En maquetación el interlineado se mide de base a base, es decir, del renglón imaginario sobre el que se apoyan las letras de una línea al mismo renglón de la línea siguiente. Esa distancia incluye el cuerpo de la letra, no sólo el blanco: un texto a cuerpo 11 con interlineado 13,2 no deja 13,2 puntos de aire, deja 2,2 por encima del cuerpo. Por eso un interlineado igual al cuerpo pega una línea a la siguiente, y por eso la horquilla del oficio se expresa en porcentaje y no en puntos sueltos: entre el 120 y el 140 % del cuerpo en texto corrido, que a cuerpo 11 son de 13,2 a 15,4 puntos.
El nombre viene de cuando había algo que interlinear de verdad. En la composición con tipos móviles, separar las líneas era poner entre ellas una regleta, que la Academia define como una plancha pequeña de metal, y de ahí que el verbo interlinear signifique en imprenta espaciar la composición poniendo regletas. El inglés se quedó con el material en vez de con la operación: en el diccionario Collins, leading nombra a la vez las tiras de plomo —lead— y el espacio entre las líneas de tipos.
Elegirlo tiene consecuencias en la factura. Pasar del 120 al 140 % estira el mismo texto aproximadamente un sexto, así que un interior de 240 páginas se va a unas 280, y en impresión bajo demanda el coste por ejemplar se calcula sobre el número de páginas. Es la decisión que se toma junto con el cuerpo y la caja de texto, en la guía de cómo maquetar un libro.
Sinónimos y término en inglés
Al interlineado se lo llama también interlínea, que la Academia define igual —el espacio entre dos líneas de un escrito— y que además nombra la propia regleta; y espaciado entre líneas, que es como lo rotula el procesador de textos. Ojo a esa diferencia de herramienta: el procesador ofrece múltiplos —sencillo, 1,5 líneas, doble— y el programa de maquetación pide puntos, que es donde se puede afinar.
En inglés es leading, y line spacing en el lenguaje de la interfaz.
Dónde aparece
El autor se encuentra con el interlineado cuando encarga la maquetación, en la misma conversación en que se decide el cuerpo, y es una de las decisiones que menos se discuten y más se notan en el resultado. Un interior apretado cansa sin que el lector sepa decir por qué; uno demasiado suelto parece relleno.
En el libro electrónico no se fija en puntos: el texto se recompone en cada dispositivo según el tamaño de letra que elija quien lee. Lo que se hereda del interior impreso es la proporción, no la cifra.