Qué es el gramaje
El gramaje es lo que pesa el papel por unidad de superficie, y el diccionario académico lo resuelve en una línea: «peso en gramos del papel por metro cuadrado», según el Diccionario de la lengua española, que da la palabra tomada del francés grammage. Un papel de 90 g/m² es el que pesaría 90 gramos cortado en una hoja de un metro de lado, de manera que la medida no depende del tamaño del pliego que se compre.
Lo que el gramaje no mide es el grosor. El volumen que ocupa ese peso —la mano del papel, en el taller— cambia con la fabricación, así que un papel ahuecado abulta más que uno satinado del mismo gramaje y el mismo texto sale con un lomo más ancho. Por eso las dos cosas se eligen juntas, y la que decide el aspecto del lomo es la mano.
Sinónimos y término en inglés
El gramaje no lleva sinónimo en el diccionario académico, y en la imprenta se nombra por su cifra sola —«un papel de 90», «una cartulina de 300»—, con la unidad escrita g/m². En inglés es grammage, que Collins define como el peso del papel expresado en gramos por metro cuadrado. La medida corriente en Estados Unidos es otra, el basis weight: las libras que pesa una resma de papel de un tamaño base, que Collins fija en 25 × 38 pulgadas para el papel de libro y en 20 × 26 para el de cubierta. Como el tamaño base cambia según la clase de papel, dos cifras en libras no se comparan entre sí sin saber de qué papel hablan, y de ahí que los catálogos den las dos: Amazon anuncia su papel de interior como «50-61 libras (74-90 g/m²)» y sus cubiertas como «80 libras (220 g/m²)».
Dónde aparece
Al autor el gramaje le sale al pedir presupuesto a una imprenta, en la misma casilla del pedido que el formato y la encuadernación. Es una decisión que se toma por el tacto y no por el texto, y cuesta dinero: un papel más pesado encarece la fabricación y sube el porte, y ese coste entra en la cuenta al poner precio al libro igual que un lomo cosido o un formato grande.
En impresión bajo demanda el gramaje no se elige: se elige el papel. Amazon ofrece crema o blanco, y pasta mecánica de madera en los libros de tapa blanda con el interior en tinta negra; cada uno llega con su peso puesto —74-90 g/m² el crema y el blanco de tinta negra, 60 g/m² el de pasta mecánica—, con el aviso de que la cifra varía según la planta donde se imprima. La cubierta va en papel blanco de 220 g/m², y lo que se elige ahí es el acabado, brillo o mate.