Qué es el lomo
La palabra lomo nombra dos piezas que se tocan y que conviene no confundir: el canto del bloque de páginas, que es donde ocurre la encuadernación, y la franja de la cubierta que lo tapa, que es donde va el texto. El diccionario académico lo sitúa por dónde está y no por lo que hace —«parte del libro opuesta al corte de las hojas, en la cual se pone el rótulo», dice el Diccionario de la lengua española—, y lo que hace es sujetar: por ahí se juntan las páginas y por ahí se las encuaderna, sea cosiéndolas en pliegos o fresándolas para que la cola agarre en el papel.
El ancho de esa franja no se decide, se calcula. Sale del número de páginas por el grosor de la hoja, y ese grosor cambia con el papel: para sus libros en tinta negra, Amazon da 0,0572 mm por página en el blanco y 0,0635 mm en el crema, de modo que 250 páginas en crema son unos 16 mm de lomo. Por eso la cubierta se encarga con el interior ya maquetado y no antes: si cambia la paginación, cambia el lomo y hay que rehacer el archivo entero.
Sinónimos y término en inglés
El lomo se nombra lomo, y el diccionario académico no le ofrece alternativa en esta acepción: los sinónimos que recoge —espalda, espinazo, solomillo— son de los sentidos anatómicos de la palabra. Lo que sí tiene nombre propio es lo que va impreso encima, el rótulo, que es como lo llama la propia definición académica. En inglés es spine, que el Collins English Dictionary define como «the back of a book».
Dónde aparece
Al autor el lomo le sale al encargar la portada, que es un único PDF con la contracubierta, el lomo y la cara frontal seguidos: el ancho calculado tiene que coincidir con el del libro impreso o lo que va en el lomo se desplaza a la cubierta al imprimir. Ahí hay un límite que sorprende: Amazon pide al menos 79 páginas para aceptar texto en el lomo y rechaza la cubierta que lo lleve por debajo de esa cifra, y cuando sí cabe exige dejar 1,6 mm entre el texto y el borde, porque el plegado no es exacto.
Y le vuelve a salir donde no lo espera, en la librería. Un ejemplar que ha viajado de ida y de vuelta y regresa con el lomo rozado ya no se puede vender, y ese roce es lo que convierte un ejemplar devuelto en un ejemplar perdido, tanto en una devolución como al liquidar un depósito. En impresión bajo demanda nada de esto se elige: el lomo lo fija la plantilla de la plataforma, con su papel y su fórmula.