Qué es una devolución
Una devolución es el ejemplar que vuelve al editor sin haberse vendido, y en el libro en papel español es la regla y no la excepción: el canal recibe los libros en depósito o con derecho de devolución, los tiene en la estantería dos o tres meses y devuelve lo que no ha salido. De ahí sale la cifra que más confunde a quien viene de otro sector: haber servido dos mil ejemplares no es haber vendido dos mil, y cuántos se vendieron de verdad no se sabe hasta que pasa el plazo de devolución que se haya pactado.
Lo que cuesta una devolución no es sólo el ingreso que no llega. El ejemplar ya está fabricado, así que la impresión está pagada antes de saber si alguien lo quería; ha viajado dos veces, de ida y de vuelta, y uno que llega con el lomo rozado o la cubierta marcada ya no se puede servir a nadie. A quién le toca ese transporte se pacta, y conviene pactarlo por escrito.
«Devolución» nombra además otra cosa que conviene no mezclar con esta: la del lector que compra un libro y lo devuelve a la tienda, que es una relación de consumo entre comprador y vendedor. Al editor le afecta la del canal, que es la que decide la cuenta del título.
Sinónimos y término en inglés
La devolución no tiene un sinónimo asentado en español, y en el oficio se nombra casi siempre con el verbo: servir «con derecho de devolución», «aceptar devoluciones», «pasar la devolución». Lo que sí la explica es el par de contrarios entre los que se elige al servir: el depósito, en el que el punto de venta sólo paga lo vendido, y la venta en firme, en la que paga la factura al recibir los ejemplares —y aun así, en el libro español, lo no vendido suele volver igual—. En inglés es returns, y la proporción devuelta sobre lo servido, return rate.
Dónde aparece
La devolución aparece dos veces en la vida de un libro en papel, y las dos son peores si se descubren por sorpresa. La primera es al negociar con una distribuidora o con una librería: las preguntas que conviene dejar por escrito son en qué plazo se aceptan devoluciones, quién paga el transporte de vuelta y qué se hace con un ejemplar que vuelve en mal estado. La segunda es al hacer números, porque el descuento de librería y las devoluciones son las dos restas grandes del papel y sólo la primera se sabe de antemano. Quien autopublica en digital o en impresión bajo demanda no se la encuentra: no hay stock servido, así que no hay nada que devolver. El circuito completo, con los porcentajes y las preguntas, está en la guía de cómo distribuir un libro.