Qué son las guardas
Una guarda es cada una de las hojas de papel que el encuadernador coloca al principio y al final de un libro, entre las tapas y el texto. El Diccionario de la lengua española la define como «cada una de las dos hojas de papel blanco que ponen los encuadernadores al principio y al fin de los libros», y anota que la palabra se usa más en plural.
Lo que la definición no dice es cómo van puestas, y ahí está su trabajo. Cada guarda es un pliego doblado por la mitad: una mitad queda pegada a la cara interior de la tapa y la otra a la primera hoja del libro, de modo que hace de bisagra entre la tapa rígida y el cuerpo del libro. No es un adorno, sino parte de la encuadernación: es lo que sujeta el bloque de páginas —la tripa, en el taller— a las tapas. El diccionario las describe en papel blanco, pero van a menudo en color o impresas, y eso es una decisión de diseño que se presupuesta aparte.
Sinónimos y término en inglés
Las guardas no tienen sinónimo en el diccionario académico, y el oficio las nombra casi siempre en plural aunque cada libro lleve una delante y otra detrás. En inglés son endpapers: Collins define el endpaper como cada una de las dos hojas del principio y el final del libro, pegadas a la cara interior de las tapas de cartón y a la primera hoja para asegurar la encuadernación. El inglés tiene además nombre para cada mitad, útil para leer un presupuesto extranjero: pastedown es la parte que queda pegada a la tapa, y flyleaf, la hoja en blanco del principio o el final, que suele ser precisamente la mitad suelta de la guarda.
Dónde aparece
Al autor las guardas le salen al pedir presupuesto de una tirada en cartoné, en la misma casilla del pedido que el formato y el gramaje. Son un acabado y se pagan como tal: su propio papel, una operación más de encolado y, si van impresas, una tinta más. Ese coste entra en la cuenta al poner precio al libro igual que un lomo cosido o un formato grande.
En impresión bajo demanda no se pueden pedir. El catálogo de acabados está cerrado —la máquina fabrica cubierta e interior sin decisiones humanas por el medio— y las guardas quedan fuera, junto con la sobrecubierta y el lomo cosido. Quien quiera un libro con guardas necesita una imprenta y una tirada.