A qué agencias se escribe, y a cuáles no
Conseguir agente empieza por descartar agencias, no por convencer a nadie. No todas las agencias literarias hacen lo mismo: la propia asociación del sector explica que unas se ocupan de la representación exclusiva de autores nacionales, otras representan sólo catálogos de editoriales o agencias extranjeras, y otras hacen las dos cosas. Las segundas no van a representarte por bien escrito que esté el correo, porque no es lo que hacen. ADAL, que reúne a los profesionales que ejercen de agente literario de forma regular y continua, publica en su web la lista de agencias asociadas; qué hace cada una lo dice su propia web, no la lista.
Del resto se elige por catálogo. La recomendación de la asociación es visitar las webs y valorar si el perfil del autor entraría en el catálogo de autores que cada agencia ofrece: es el mismo criterio con el que se eligen los sellos en publicar con editorial tradicional, y por el mismo motivo, que una lista larga no compensa un encaje malo.
Qué lleva el primer correo, y qué no
El primer contacto es un correo electrónico con dos documentos y ninguno de ellos es el libro. ADAL recomienda enviar el currículum literario —libros publicados, concursos, menciones— y un breve resumen de la obra escrita, a la dirección de contacto que la agencia publica en su web. La lectura y revisión del original figura entre los servicios que la agencia presta después de aceptar la obra, así que mandar el manuscrito entero de entrada no adelanta ese paso. El resumen es una sinopsis de envío, no la de contraportada.
Dos avisos más de la misma fuente. La mayoría de las agencias no acepta un primer contacto por teléfono, así que el primer contacto es por escrito. Y conviene tener el original inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual antes de ponerlo en circulación: no es obligatorio —los derechos de autor existen desde que el texto está escrito y la inscripción es voluntaria—, pero es la recomendación explícita de las agencias a quien va a mandar su texto por ahí.
Una agencia cada vez
El envío a agencias no funciona como el envío a editoriales. ADAL recomienda esperar respuesta dos o tres semanas antes de volver a mandar la comunicación a otra agencia; a las editoriales, en cambio, se manda a varios sellos a la vez y se lleva un registro de a quién y cuándo. Lo que hay detrás es que una agencia no compra un libro, acepta representar a un autor: la relación que se firma después se fundamenta, dice la asociación, en un contrato de compromiso en exclusiva.
Eso convierte la lista en algo corto y ordenado. Se escribe primero a la agencia con la que de verdad querrías firmar, porque es a la que le vas a dar las tres primeras semanas, y sólo después a la siguiente.
Si dicen que sí, qué se mira antes de firmar
Las condiciones de una agencia se hablan cuando ya hay una oferta encima de la mesa, no en el primer correo. Antes de formalizar el acuerdo, la asociación recomienda comprobar cuatro cosas: si la representación es en exclusiva, la duración del contrato y su política de cancelación, los porcentajes de comisión —que no tienen por qué coincidir en el idioma del manuscrito, en las traducciones y en el formato audiovisual— y cómo se gestionan los pagos, porque el agente responde fiscalmente de las sumas que cobra por cuenta del autor. Lo que la agencia negocia luego con la editorial es el contrato de edición, que es otro documento.
ADAL añade un detalle honesto: antes de leer y aceptar el material, las agencias no responden a esas preguntas, porque su tiempo está dedicado a los autores que ya representan. Son preguntas para el día de la oferta.
Qué hacer
Haz primero la lista corta —agencias que representen autores, que publiquen gente que escribe lo que tú escribes— y ordénala por preferencia. Ten preparados el currículum literario y el resumen antes de escribir el primer correo, manda de uno en uno y anota la fecha. Y sigue escribiendo mientras esperas: el plazo para pasar a la siguiente agencia son dos o tres semanas, pero el de una respuesta no lo fija nadie. Dónde encaja el agente en el resto del proceso, en cómo publicar un libro.