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Glosario de edición y autopublicación

Las palabras que aparecen en un presupuesto, y lo que significan de verdad.

Este glosario define los términos que aparecen en cualquier presupuesto, contrato o plataforma de autopublicación, con la acepción que se usa en el sector editorial español. Cada entrada dice qué es el término, quién lo emplea y qué implica para el autor, y enlaza con la guía donde ese concepto se aplica.

Por , edición · Publicado · Actualizado · Ámbito: España

Para qué sirve saber qué significa cada palabra

Casi todo lo que un autor firma sin entender del todo está escrito con estas palabras. Un presupuesto de autopublicación habla de maquetación, de tirada, de cesión y de distribución dando por hecho que las dos partes entienden lo mismo, y muy a menudo no lo entienden.

La ambigüedad no siempre es mala fe, pero cuesta dinero igual. Coedición es el caso claro: nombra un acuerdo entre dos editoriales para repartirse el coste de un libro, y nombra también un modelo en el que quien paga es el autor. Las dos acepciones son legítimas y sólo una aparece en el folleto.

Por eso cada entrada de este glosario dice tres cosas: qué es el término, quién lo usa y qué implica para quien firma.

Qué acepción se recoge

La que se usa en el sector editorial español, que no siempre es la del diccionario. Cuando el DLE recoge la palabra, se cita, y cuando el uso del oficio se ha estrechado o desviado respecto de esa definición, la entrada lo dice en vez de elegir una y callar la otra.

Los términos con consecuencia legal —cesión de derechos, contrato de edición, depósito legal— se apoyan además en la norma que los regula, abierta y verificada, no en su resumen.

Cómo usar el glosario

Cada entrada se sostiene sola: se puede llegar a ella desde una búsqueda, leerla entera y salir sabiendo lo que se necesitaba, sin haber leído nada más de este sitio. Debajo enlaza con la página de la guía donde ese concepto se aplica de verdad, que es donde deja de ser una definición y pasa a ser una decisión.

El listado completo va a continuación, por orden alfabético.

Índice completo

82 páginas publicadas.

  • Agente literario — Trabaja para el autor, y cobra sólo cuando el autor cobra.
  • Anticipo — Es dinero a cuenta, no un pago aparte.
  • Audiolibro — Es una edición más, no una grabación del libro que ya existe.
  • Autoedición — La misma palabra nombra dos oficios distintos.
  • Autopublicación — Paga el autor y decide el autor. Si sólo se cumple lo primero, es otra cosa.
  • Backlist — Es donde un libro pasa casi toda su vida, no donde va a morir.
  • Beta reader — No corrige el libro: te dice qué le pasó mientras lo leía.
  • Caja de texto — No es el cuadro de texto del procesador: es la mancha de la página.
  • Cesión de derechos — No se cede la autoría: se ceden derechos de explotación, uno por uno.
  • CMYK — Cuatro tintas, no una paleta: así se fabrica el color sobre papel.
  • Coedición — El autor pone el dinero y el sello pone el nombre.
  • Colofón — La última página dice quién imprimió el libro y cuándo. No es la de créditos.
  • Contraportada — La cara de atrás del libro: sinopsis, reseña y código de barras. En el taller la llaman contracubierta.
  • Contrato de edición — No es un encargo de trabajo: es una cesión con obligación de publicar.
  • Corrección de estilo — No busca erratas: propone, y el autor acepta o rechaza.
  • Corrección ortotipográfica — Aplica la norma, no el criterio.
  • Cosido — El hilo aguanta cuando la cola ya ha envejecido.
  • Creative Commons — Autorizar de antemano no es renunciar, pero tampoco tiene marcha atrás.
  • Cubierta — Lo que el autor llama portada, en el taller se llama cubierta.
  • Cuerpo de letra — Dos tipografías al mismo cuerpo no se ven del mismo tamaño, y hay un motivo.
  • Depósito — Los ejemplares están colocados, no vendidos.
  • Depósito legal — No da derechos sobre la obra: es la condición para poder distribuirla.
  • Derechos de traducción — Están dentro del derecho de transformación, y se ceden lengua por lengua.
  • Derechos subsidiarios — No son una categoría legal, y ninguno viaja de propina con el contrato.
  • Descuento de librería — No es una comisión sobre el beneficio, sino una rebaja sobre el precio de portada.
  • Devolución — Servir ejemplares no es haberlos vendido.
  • DILVE — La ficha que el librero ve de tu libro sale de aquí.
  • Distribuidor — La empresa que lleva el libro a la librería, y que decide si lo lleva.
  • Dominio público — Caducan los derechos de explotación; el nombre del autor no caduca.
  • DRM — Un candado sobre el archivo, no un derecho sobre la obra.
  • Ebook — Una edición del libro, no el aparato en el que se lee.
  • Editor de mesa — No compra el libro ni lo corrige: lo edita y lo lleva hasta imprenta.
  • Editorial de pago — No es un tipo de contrato: es la empresa que vive del autor y no del lector.
  • Editorial tradicional — La empresa que pone el dinero antes de vender un solo ejemplar.
  • Encuadernación — Una casilla del presupuesto que decide cuánto aguanta el libro.
  • EPUB — El envase estándar del libro digital: contenido web comprimido en un solo archivo.
  • Escaleta — El plano del libro antes de que el libro exista: capítulo a capítulo, qué pasa en cada uno.
  • Faja — La parte del libro que se imprime contando con que el lector la tire.
  • Folio — Ni la hoja de papel ni el encabezado: dentro del libro, el folio es el número.
  • Fresado — Raspar el lomo para que la cola agarre: eso es todo el fresado.
  • Frontlist — La temporada en la que una editorial empuja tu libro dura mucho menos que el contrato.
  • Galeradas — El diccionario las define sin paginar; el oficio las corrige ya paginadas.
  • Gramaje — La cifra que decide el tacto del libro, y la que no decide su grosor.
  • Guardas — La hoja doblada que hace de bisagra entre la tapa y el libro.
  • Impresión bajo demanda — Un modo de fabricar el libro, no un modo de publicarlo.
  • Imprint — El nombre que va en la cubierta y la empresa que firma el contrato no siempre son lo mismo.
  • Interlineado — No es el hueco entre líneas: se mide de una base a la siguiente, así que incluye la letra.
  • ISBN — No identifica el libro, identifica la edición: el mismo título en papel y en digital son dos ISBN distintos.
  • ISBN-13 — La forma que tiene el ISBN desde 2007: trece cifras que son, además, el número del código de barras del libro.
  • Lector cero — El primero que lee el libro entero, cuando todavía se puede cambiar cualquier cosa.
  • Lomo — La medida de la cubierta que no se dibuja: sale del número de páginas.
  • Manuscrito — La palabra dice «escrito a mano» y hoy nombra un archivo.
  • Maquetación — El nombre viene de una maqueta y lo que se entrega es el archivo definitivo.
  • Metadatos de un libro — Todo lo que hay que saber del libro para venderlo sin abrirlo.
  • MOBI — El formato con el que empezó el Kindle, y que Amazon ya no acepta.
  • Offset — Caro de arrancar, barato por ejemplar.
  • Página de cortesía — Las hojas en blanco del principio no son un descuido de maquetación.
  • Página de créditos — La página que nadie lee es la que dice que la edición está en regla.
  • PDF/X — El PDF con las condiciones de la imprenta ya cumplidas.
  • Plagio — Plagiar e infringir un derecho no son lo mismo, y pueden darse por separado.
  • Portada — El autor la confunde con la cubierta; el ISBN y el depósito legal, no.
  • Precio fijo del libro — Lo pone el editor una vez, va impreso en el ejemplar y obliga a todo el que venda el libro, incluido él mismo.
  • Print on demand — Dice cómo se imprime el libro, no quién lo publica ni de quién son los derechos.
  • Propiedad intelectual — Abarca más que los derechos de autor y menos que el intellectual property inglés.
  • Pruebas de imprenta — La pasada que más se salta quien autopublica, y la única que enseña el libro en papel.
  • Regalías — Se cobra por lo que el libro vende, no por haberlo escrito.
  • Registro de la propiedad intelectual — El trámite que algunos presupuestos cobran como obligatorio y que la ley declara voluntario.
  • Royalties — Un porcentaje de royalties no dice cuánto se cobra hasta saber sobre qué precio se calcula.
  • Rústica — El apellido es lo que falta cuando alguien presupuesta «rústica» a secas.
  • Sangre — No confundir con la sangría: una queda fuera de la página y la otra abre el párrafo.
  • Sangría — El diccionario da «sangrado» como sinónimo; la imprenta usa esa palabra para otra cosa.
  • Sello editorial — Una empresa puede tener varios, y cada sello nuevo se da de alta como si fuera una editorial nueva.
  • Sinopsis — La comercial la lee quien aún no ha comprado el libro; la de envío, quien tiene que decidir si lo publica.
  • Sobrecubierta — En tapa dura, las solapas no van en la tapa: van aquí.
  • Solapa — Se quita y el libro sigue entero: es una decisión de fabricación, no de diseño.
  • Tapa blanda — No es lo mismo que un libro de bolsillo, aunque casi todos los de bolsillo lo sean.
  • Tapa dura — La tapa rígida no dice nada de cómo va sujeto el interior.
  • Thema — Los dos o tres códigos que deciden en qué estantería cae tu libro.
  • Tirada — El número que decide cuánto cuesta cada ejemplar.
  • Vanity press — El nombre en inglés no describe un modelo de negocio: emite un juicio sobre él.
  • Venta en firme — Comprar los ejemplares no es quedárselos.
  • Viuda y huérfana — Dos nombres para dos líneas sueltas, y una sola casilla que arregla las dos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué un glosario y no una sola página de términos?
Porque cada término es una consulta distinta. Quien busca «qué es una faja» no busca lo mismo que quien busca «qué es el depósito legal», y una página que responde a las dos responde peor a las dos.
¿Estos significados son los del diccionario?
Cuando el DLE recoge el término, se cita. Pero muchas de estas palabras se usan en el oficio con una acepción más estrecha que la del diccionario, y es esa la que aparece en un presupuesto. Cuando las dos difieren, la entrada lo dice.
¿Qué término da más problemas?
Coedición. Nombra a la vez un acuerdo entre dos editoriales y un modelo en el que paga el autor, y la ambigüedad no siempre es accidental.