Una calculadora no decide nada: pone un número donde el resto del sitio pone una explicación
Las páginas de esta publicación explican decisiones —qué vía elegir, qué se firma, qué se paga—, y esa forma tiene un límite conocido: quien termina de leer cuánto cuesta publicar un libro sabe que la horquilla va de 900 a 2.400 € y sigue sin saber qué le va a costar su libro, que es lo que había venido a averiguar.
Esta sección existe para cerrar ese hueco. Una herramienta toma los datos que sólo tiene el autor —las páginas, la tirada, el precio que quiere poner— y devuelve una cifra concreta con las horquillas del sitio aplicadas. No añade criterio: aplica el que ya está escrito y comprobado en la página que corresponde, y enlaza a esa página para que el número se pueda discutir donde está justificado.
Las seis herramientas previstas responden a preguntas que llegan en momentos distintos
Un libro no plantea todas sus cuentas a la vez. La extensión se calcula mientras se escribe, el presupuesto cuando ya hay original, el precio cuando el libro está fabricado y las regalías cuando hay que comparar una oferta con otra. Por eso son seis herramientas y no una, y la tabla las ordena por el momento en que hacen falta.
| Momento | Herramienta | Qué devuelve |
|---|---|---|
| Mientras se escribe | Cuántas páginas son mis palabras | Las páginas impresas que salen de un recuento de palabras |
| Antes de encargar nada | Calculadora de costes de publicación | El desglose por partidas de lo que cuesta publicar |
| Al elegir plantilla | Plantillas de maquetación gratuitas | Los archivos de partida para un interior en los formatos habituales |
| Antes de poner el libro a la venta | Calculadora de precio de venta | El precio que cubre el coste por ejemplar y deja margen |
| Al comparar ofertas | Calculadora de regalías | Lo que llega al autor con cada porcentaje y cada precio |
| Antes de dar el libro por terminado | Checklist antes de publicar | Lo que falta por hacer, trámite a trámite |
Las seis están escritas y las seis llevan enlace en la tabla. La de plantillas fue la última en llegar y es la que menos se parece a las otras cinco: no calcula nada, porque el número que hacía falta ya lo publican las plataformas y lo que faltaba era ponerlo junto y decir qué cubre y qué no.
Ninguna herramienta de esta sección pide una cuenta ni guarda lo que se escribe en ella
Lo que se teclea en una calculadora de esta sección no sale del navegador: no se envía a ningún sitio, no se guarda y no hay formulario que dejar antes de ver el resultado. Es una decisión editorial y no una limitación técnica, porque una herramienta que pide el correo para dar un número deja de ser una herramienta y pasa a ser un anzuelo.
De ahí se sigue la segunda regla, que es la que se nota al usarlas: el
resultado tiene que poder leerse sin JavaScript. Cada herramienta lleva su
tabla de referencia escrita en el HTML de la página, con los tramos ya
calculados, de modo que quien tenga el navegador con los scripts bloqueados
—o quien esté leyendo el gemelo .md de la página— llega al mismo número
buscando su fila. El campo que calcula es una comodidad encima de una tabla que
ya responde, y no al revés.
Los supuestos de un cálculo pesan más que la fórmula, y por eso van escritos en cada página
Dos calculadoras de costes pueden dar cifras muy distintas sin que ninguna de las dos esté mal, porque parten de supuestos distintos: una cuenta corrección de estilo —500 a 1.200 € en una novela de 250 páginas— y la otra sólo corrección ortotipográfica, que en ese mismo libro va de 300 a 700 €; una suma el ISBN y la otra lo da por gratuito; una imprime cien ejemplares y la otra trabaja bajo demanda. Lo que decide el resultado es el supuesto, no la aritmética.
Por eso cada herramienta de esta sección declara los suyos antes de dar el número, y usa los del corpus sin inventarse ninguno: unas 265 palabras por página para convertir un manuscrito en páginas impresas, 45 € con IVA por el ISBN de un autor que se registra como editor de su propio libro, y 4,35 € por un ejemplar de 300 páginas en blanco y negro impreso bajo demanda. De dónde sale cada uno está en cuánto cuesta imprimir un libro y en las páginas hermanas de ese cluster, con la fuente delante cuando el dato es oficial.
Cuando un supuesto no encaja con el libro de quien calcula, la herramienta lo dice y deja cambiarlo. Lo que no hace es esconderlo: una cifra sin supuestos a la vista no se puede comprobar, y una cifra que no se puede comprobar no vale para negociar con nadie.
Un resultado se contrasta con un presupuesto real antes de gastar el dinero
Una estimación hecha con horquillas sirve para dos cosas: hacerse una idea del orden de magnitud y detectar que un presupuesto se sale de lo razonable. No sirve para la tercera, que es la que cuesta dinero: decidir el gasto. Un maquetador cotiza sobre el original real —cuántas páginas, cuántas imágenes, cuántas tablas— y una imprenta, sobre el archivo final, así que la cifra que dan ellos manda sobre la que da cualquier calculadora.
La forma útil de usar las dos juntas es en este orden: calcular primero, pedir presupuesto después y mirar la diferencia. Si el presupuesto queda dentro de la horquilla, la conversación va de otra cosa. Si queda muy por encima, hay una pregunta concreta que hacer —qué incluye que la estimación no contemplaba—, y esa pregunta es lo que la herramienta ha ganado. Qué pedir y cómo compararlo está en cuánto cuesta publicar un libro.
Qué herramientas tienen página en esta sección
Seis herramientas están previstas y las seis tienen página, pero el listado que cierra esta sección no se escribe a mano: sale del registro del sitio, así que una herramienta aparece en él el día en que está escrita y verificada. Si alguna vez se añade una y no figura más abajo, la explicación es siempre la misma: su página no está terminada. Mientras tanto, cualquiera de estas cuentas se puede hacer a mano con las cifras de las páginas que las sostienen —cuánto cuesta publicar un libro para el presupuesto y poner precio a un libro para el precio de venta—, que es exactamente lo que las herramientas automatizan.
Esta sección crece de una en una, como el resto del sitio, y por el mismo motivo: cada herramienta se publica con sus supuestos comprobados contra las páginas que los justifican, y eso limita el ritmo.
Cómo se lee una herramienta de esta sección
Todas las páginas de esta sección se escriben con la misma forma, y saberlo ahorra buscar: primero qué calcula y para quién, después cómo se calcula con la fórmula a la vista, luego la tabla de referencia con los tramos ya resueltos, y al final los supuestos y sus enlaces. El campo donde se teclea, cuando lo hay, va encima de la tabla y no la sustituye.
Lo que ninguna herramienta hace es recomendar un proveedor ni dar un precio como si fuera una oferta. Da el número que sale de aplicar horquillas públicas a los datos que le pasan, dice de dónde sale cada horquilla y deja el hueco visible cuando algo no se puede estimar, que es el criterio de toda la casa y está escrito en metodología y en política editorial.