Los derechos de audio se ceden aparte del papel y del libro digital
Los derechos de audio de un libro son una modalidad de explotación distinta de la del papel y la del libro digital, así que lo primero de un audiolibro no es el estudio de grabación: es el contrato. Quien autopublica los tiene enteros y no necesita permiso de nadie. Quien firmó con una editorial tiene que releer la cláusula de cesión, porque los derechos subsidiarios suelen ir en una lista aparte y basta con que el audio esté en ella para que grabarlo por cuenta propia deje de ser una opción.
El bloqueo incómodo no es la editorial que dice que no, sino la que dijo que sí hace tres años y no ha grabado nada: los derechos están cedidos y el audiolibro no existe. Eso se previene al firmar, dejando los derechos de audio fuera o pactando que reviertan al autor si no se explotan en un plazo; qué se negocia y cómo está en contrato de edición. Y como el audiolibro es una edición separada, lleva además su propio ISBN si va a venderse.
Grabar con narrador o con voz sintética son dos proyectos distintos
Un audiolibro se produce de dos maneras —con un narrador humano en un estudio o con una voz sintética generada a partir del texto—, y la elección decide el presupuesto, el plazo y cuánto control tienes sobre el resultado. La narración humana se contrata por hora de audio acabado y obliga a elegir voz y a dirigir la lectura, que es trabajo de alguien; la sintética se resuelve en un panel, sin casting ni estudio.
Hay además una vía sintética que hoy no cobra por crear el audiolibro. Google Play Books genera la narración desde el EPUB que ya vendes en su tienda —en inglés, español, francés, alemán, hindi y portugués de Brasil, con más de cincuenta voces a elegir— y, por ahora, sin coste por crearlo, publicarlo ni descargarlo. El requisito es el orden: el libro digital tiene que existir antes, y cómo se publica está en publicar un ebook.
Venga de donde venga, el audio tiene que cumplir una especificación técnica, y la de ACX está publicada entera: el volumen se mueve entre -23 y -18 dB RMS, los picos se quedan por debajo de -3 dB y el ruido de fondo por debajo de -60 dB RMS. De los tres, los dos primeros se corrigen al masterizar y el tercero no.
El caso límite: la vía directa a Audible está cerrada desde España
ACX, el portal por el que un autor contrata narrador y publica en Audible sin intermediarios, está abierto a residentes de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá e Irlanda que tengan dirección postal, número de identificación fiscal y datos bancarios en uno de esos cuatro países. Quien reside en España no cumple esa condición, que es de residencia y no de papeleo.
La consecuencia práctica es que desde España se llega a las tiendas de audio por un distribuidor, igual que se llega a las librerías de papel, con la misma lógica de márgenes y plazos que explica distribución de libros. Y conviene mirar el mapa antes de elegir tienda: Spotify, que sí tiene alta propia para autores, vende audiolibros en una lista de mercados en la que España no aparece, de modo que un audiolibro en español publicado sólo ahí no lo puede escuchar el lector al que va dirigido.
Qué hacer
Empieza por el contrato y no por el estudio, porque es el paso que puede cancelar todos los demás. Si los derechos son tuyos, calcula la duración antes que el precio: de las horas de audio acabado sale el presupuesto de una narración humana, y es también lo que te dice si la vía sintética compensa. Pide después el ISBN del formato audio, que no es el del papel ni el del ebook.
Elige la distribución por el final: primero mira en qué tiendas y en qué plataformas de suscripción escucha audiolibros tu lector, y sólo después qué distribuidor llega hasta ellas. Antes de firmar, pregunta si el acuerdo es exclusivo, por cuánto tiempo y con qué preaviso se sale, y qué regalía queda para ti después del reparto de la tienda. El resto del proceso, en cómo publicar un libro.