Una novela para adultos ronda las 90.000 palabras
El centro de la horquilla con la que trabaja el sector en español está en unas 90.000 palabras para la novela dirigida a adultos, y los bordes en 65.000 y 110.000. Por debajo, el mismo texto cambia de nombre, y el cambio no es un matiz: decide con qué etiqueta se presenta el libro. Éstas son las bandas con las que trabaja el oficio, sin más autoridad que el uso:
| Qué nombre recibe | Palabras | Páginas impresas |
|---|---|---|
| Relato | Hasta 20.000 | Hasta 75 |
| Novela corta | 20.000 – 45.000 | 75 – 170 |
| Ninguno asentado | 45.000 – 65.000 | 170 – 250 |
| Novela | 65.000 – 110.000 | 250 – 415 |
La tercera columna sale de la equivalencia que usa este sitio, unas 265 palabras por página maquetada, y de qué la mueve arriba y abajo se ocupa cuántas páginas son 50.000 palabras. La unidad que importa, en todo caso, es la primera: un manuscrito se mide en palabras y no en folios, porque los folios cambian con el interlineado y las palabras no.
El diccionario define la novela sin dar ninguna cifra
El diccionario académico llama novela a la «obra literaria narrativa de cierta extensión», y ésa es toda la precisión que ofrece sobre el tamaño: ninguna de sus cuatro acepciones lleva un número, y tampoco lo llevan las locuciones que recoge —novela histórica, picaresca, rosa, por entregas—. La vaguedad no es un descuido: un diccionario define la novela por lo que es, una obra narrativa, y no por lo que mide.
Donde sí hay cifras es en las bases de los concursos, y ahí conviene mirar dos veces, porque no miden lo mismo ni en la misma unidad. Los premios Nebula, en Estados Unidos, ponen el suelo de la novela en 40.000 palabras y llaman novella a lo que va de 17.500 a 40.000. El Premio Planeta, en España, no habla de palabras: pide un original de 200 a 650 páginas a doble espacio en cuerpo 12, que con las 250 palabras que cabe esperar de un folio así son unas 50.000 por abajo y unas 160.000 por arriba. Cada convocatoria fija su propia medida, y por eso las bases se leen antes de mandar nada, igual que se comprueba si un concurso literario es fiable.
El caso límite: entre las 45.000 y las 65.000 palabras
Un original de esa franja cae justo donde el nombre depende de quién lo mire, y es la franja de la tabla donde la etiqueta no viene dada, sino que se elige. Con 50.000 palabras el libro es una novela de pleno derecho para los Nebula, roza el mínimo que pide el Planeta y es una novela juvenil de extensión corriente en España; y a la vez se queda quince mil palabras por debajo del suelo de la novela para adultos. Las cuatro cosas son ciertas al mismo tiempo.
Lo que se decide ahí no es cuántas palabras tiene el libro, sino cómo se presenta. Un texto de 50.000 palabras vendido como novela para adultos parece corto; el mismo texto presentado como novela corta o como juvenil está en su sitio, y el lector no siente que le falta nada. Dónde encaja cada franja por género está en cuál es la extensión ideal de un libro.
Qué hacer
Cuenta las palabras del texto de la obra, sin la dedicatoria ni los agradecimientos, y trabaja con esa cifra: de ella salen las páginas, los caracteres y la factura de corrección.
Después sitúate en la tabla y decide la etiqueta, que es lo que estaba realmente en juego. Si te quedas por debajo de las 65.000, elige entre presentar el libro como novela corta o como juvenil y dilo tú antes de que lo diga otro; si pasas de las 110.000, comprueba lo que cuestan esas páginas de más antes de defenderlas. Y cuando tengas la cifra, dila en palabras en la carta de presentación: cómo se manda un original está en cómo envío mi manuscrito a una editorial, y el resto del proceso en cómo publicar un libro.