El archivo que subes no es siempre el que acaba leyendo tu lector
Amazon no reparte el fichero que le entregas: lo convierte a lo que sirve en sus dispositivos y aplicaciones, y esa conversión explica el resto. Su propia ayuda lo deja ver dos veces en la misma página: dice que la mayoría de los archivos de Word dan buen resultado al convertirlos en libros digitales, y recomienda usar Kindle Previewer para comprobar si la conversión ha salido bien. Por eso la lista de entrada es larga —Word, el KPF de Kindle Create, EPUB, HTML, RTF, texto plano y PDF, este último sólo en nueve idiomas entre los que está el español— y por eso KDP recomienda su propio KPF: no está describiendo el formato de un ebook, sino qué acepta como materia prima.
Google Play hace lo contrario y admite dos cosas, .epub y .pdf, y lo dice sin
matices: no acepta .doc, .html ni ningún otro formato. Recomienda entregar
los dos para que el lector elija entre la maqueta fija del PDF y el texto
recompuesto del EPUB, y exige que el .epub esté validado con EPUBCheck antes de
entrar.
Las dos políticas, opuestas en la forma, llevan al mismo sitio. El EPUB es el único formato que aceptan las dos, y es además el archivo que se queda contigo el día que cambies de tienda o de agregador.
El caso límite: cuando no hay ninguna tienda que convierta nada
Vender el libro desde tu propia web, mandárselo a un reseñista o entregarlo a un premio deja la decisión entera en tus manos, y ahí es donde el formato importa de verdad. No hay conversión de por medio ni catálogo de entrada que consultar: lo que subes es literalmente lo que abre quien lo recibe, con el programa que tenga instalado y sin nadie que arregle nada por el camino.
Lo razonable ahí es entregar dos archivos, EPUB y PDF, por el mismo motivo por el que Google Play recomienda subir los dos: el EPUB sirve para leer en un lector de tinta electrónica o en una aplicación, y el PDF, para quien vaya a imprimirlo o prefiera la página tal como se maquetó. Lo que no conviene es ofrecer un MOBI, que ya no se admite ni siquiera en la tienda que lo inventó, ni entregar el Word: mandar el manuscrito editable como si fuera el libro deja en manos ajenas un archivo que cualquiera puede reescribir y volver a firmar.
Un archivo entregado así, además, no lleva candado, porque el candado lo pone la tienda. Aquí la casilla del DRM ni siquiera existe.
Qué hacer
Pide o genera un EPUB válido y trátalo como el original del libro digital: es lo que te aceptan en todas partes, lo que puedes llevarte si te vas y lo único que no depende de la herramienta con la que se hizo. Pásalo por EPUBCheck, que es gratuito, y si vas a vender en Amazon míralo también en Kindle Previewer, porque validar y ver bien no son la misma comprobación.
Si lo que tienes es un manuscrito en Word y no un EPUB, el paso previo está en cómo convierto mi Word en EPUB, que explica qué hay que arreglar en el documento antes de convertirlo. Y el orden completo de la edición digital —formato, precio, ISBN, tiendas y esa casilla del DRM— está en publicar un ebook. Si todavía estás decidiendo por qué vía publicar, el mapa entero está en cómo publicar un libro.