Anular la publicación corta las ventas nuevas y no borra nada más
Anular la publicación no es un botón de deshacer, y lo que deja intacto importa más que lo que quita. Quien autopublica lo hace desde el panel de la plataforma —en KDP, con el botón «Anular publicación» de la Biblioteca—, y Amazon avisa de que la operación tarda hasta 72 horas en completarse. A partir de ahí la ficha deja de vender ejemplares nuevos, pero los terceros pueden seguir vendiendo copias de segunda mano, así que el libro sigue apareciendo en la tienda con vendedores ajenos a ti.
Borrar el libro es otra cosa, y casi nunca está disponible. Amazon sólo deja eliminar de forma permanente un borrador sin ISBN que no se haya publicado nunca; lo demás se anula o se archiva, que es esconder el título de la vista por defecto sin cambiar su estado. Tampoco se deshace el depósito legal: los ejemplares entregados se quedan en los centros de conservación, porque el objetivo declarado de la ley es preservar el patrimonio bibliográfico y legarlo a las generaciones futuras, y permitir su consulta. Un libro retirado del comercio sigue siendo consultable ahí.
El caso límite: con un contrato de edición vivo, retirar el libro cuesta dinero
Un autor que cedió los derechos de explotación conserva el derecho a retirar la obra del comercio, porque retirarla es uno de los derechos morales del artículo 14 y ésos son irrenunciables e inalienables: no se pierden al firmar la cesión de derechos. Lo que la ley hace es ponerle condiciones, y la causa que nombra es una: el cambio de las convicciones intelectuales o morales del autor. Además exige indemnizar antes los daños y perjuicios a los titulares de los derechos de explotación, así que ejercerlo es pagar por dejar de publicar. Y hay una condición diferida que casi nadie anticipa: si más adelante el autor decide reemprender la explotación, tiene que ofrecer preferentemente los derechos al titular anterior, en condiciones razonablemente similares a las originarias.
Antes que ésa hay dos vías que no pasan por indemnizar a nadie. Una es la extinción del contrato de edición, por el plazo pactado o por los quince años desde que el autor puso al editor en condiciones de reproducir la obra. La otra es la resolución por incumplimiento, que la ley concede además sin perjuicio de las indemnizaciones a que el autor tenga derecho, y cuyo trámite está en cómo recuperar los derechos de tu libro. Ninguna de las dos vacía el almacén de golpe: extinguido el contrato y salvo estipulación en contrario, el editor dispone de tres años para vender los ejemplares que le queden, y el autor puede adquirirlos por el 60 % del precio de venta al público.
Qué hacer
Empieza por decidir qué quieres que pase con el libro, porque «retirarlo» tapa tres intenciones distintas y cada una tiene un trámite. Si lo que quieres es corregirlo, no lo retires: actualizar un libro ya publicado se hace sin quitarlo de la venta mientras los cambios no lo conviertan en otra edición. Si quieres moverlo a otro sitio, lo que necesitas no es la retirada sino tener los derechos libres, y el orden está en republicar un libro descatalogado. Si de verdad quieres que deje de estar disponible, entonces sí.
En autopublicación, anula formato por formato, cuenta 72 horas antes de dar nada por hecho y comprueba después la ficha en la tienda, porque los vendedores de segunda mano seguirán ahí. Con editorial, saca el contrato y busca dos fechas —cuándo entregaste el original y qué plazo se pactó— antes de escribir ninguna carta: si el contrato ya está extinguido, no hay nada que negociar, y si sigue vivo, la retirada por convicciones es una decisión con factura que conviene consultar con un abogado. El mapa entero está en cómo publicar un libro.