Corregir el archivo y publicar otra edición son dos cosas distintas
La diferencia entre corregir un archivo y publicar otra edición no la decide el esfuerzo que cueste, sino cuánto cambia el libro, y cada organismo pone el listón donde le corresponde. La Agencia del ISBN pide número nuevo cuando se introducen en el texto cambios considerables, y conserva el original en una reimpresión que no toca el texto ni la encuadernación. La ley de depósito legal es más estricta: llama reedición a la que se distingue de las anteriores por algunas modificaciones introducidas en el contenido o en la presentación, y exige que cada edición de una misma obra lleve su propio número.
Amazon traza la suya con una regla aritmética: si los cambios van a modificar el número de páginas del libro en más de un 10 %, hay que crear una edición nueva. Y por debajo de ese umbral tampoco todo está abierto. El idioma, el título, el subtítulo, el número de edición, el autor principal, la fecha de publicación, el ISBN, el sello y el tamaño de impresión quedan bloqueados al publicar; la descripción, las palabras clave, las categorías, los territorios y el precio se pueden cambiar cuando se quiera.
Quien ya compró tu ebook se queda con la versión que compró
Volver a publicar un archivo corregido no actualiza los ejemplares vendidos. Amazon lo dice sin rodeos: quien compre después de la nueva versión recibirá la más reciente, y quien lo compró antes se queda con la inicial, porque el envío no es automático. Para forzarlo hay que escribir a KDP con el ASIN y ejemplos detallados de las correcciones, con su número de posición; Amazon revisa los cambios en los siete días laborables siguientes y sólo envía las que corrigen problemas de calidad graves.
Quedan fuera, expresamente, los cambios ajenos a un problema de calidad: reescribir frases o capítulos, cambiar el nombre de un personaje o la trama, y tocar los enlaces o la información de marketing. Y hay un peaje que casi nadie prevé: enviar el contenido actualizado borra las notas y los marcadores de quienes ya tenían el libro. Merece la pena por unos capítulos desordenados; no por tres comas.
El caso límite: con editorial, la fecha no la pones tú
Publicar con editorial no quita el derecho a modificar la obra, pero lo somete a los derechos ya cedidos. Ese derecho moral es irrenunciable e inalienable, y se ejerce respetando los derechos adquiridos por terceros: la corrección se pide, y el editor decide cuándo entra porque el archivo de imprenta y la próxima tirada son suyos. Lo que sí le obliga la ley es a reproducir la obra en la forma convenida, sin introducir ninguna modificación que el autor no haya consentido.
Dónde entra la corrección es, en la práctica, una cuestión de calendario: el contrato de edición expresa el número mínimo y máximo de ejemplares de cada edición convenida, así que una errata detectada con la primera tirada recién impresa espera a que se agote.
Qué hacer
Antes de tocar nada, decide si vas a corregir el archivo o a publicar una edición nueva, porque el trámite cambia entero. Si sólo corriges erratas, en autopublicación es subir el archivo y esperar: el libro se revisa otra vez y el cambio sale en unas 72 horas si es un ebook. Si añades o quitas contenido de peso, es una edición nueva y arrastra ISBN nuevo, depósito legal nuevo y la designación de edición revisada en las primeras páginas.
En medio queda una franja donde los dos listones no coinciden: un cambio que la Agencia del ISBN no considera considerable puede encajar en la definición legal de reedición. Esa se pregunta en vez de decidirse en casa, y se pregunta a la oficina de depósito legal de tu comunidad autónoma, que es quien resuelve el expediente.
Aprovecha la pasada para lo que no cuesta nada: la descripción, las palabras clave y las categorías siguen abiertas, y son metadatos que deciden quién lo encuentra. Cuál de las tres vías encaja con tu proyecto está en cómo publicar un libro; qué hace falta para volver a publicarlo por tu cuenta, en autopublicar un libro.