Lo que genera la herramienta es una ilustración, no una portada
Una portada es la suma de una imagen, un título compuesto, un nombre de autor, una jerarquía que funciona en miniatura y unos archivos con las medidas exactas de cada tienda y de la imprenta. El generador entrega la primera pieza; las demás siguen siendo trabajo de diseño, y ahí es donde se rompe la cuenta de quien esperaba resolver la cubierta en una tarde.
Las medidas lo enseñan en un minuto. KDP pide para el ebook una imagen de 2.560 × 1.600 píxeles, con una proporción de al menos 1,6:1: un rectángulo alto y estrecho. Si lo que sale de la herramienta es un cuadrado o un apaisado, llegar a esa proporción no es recortar, es recomponer, y una imagen pensada para lucir sola rara vez tiene el hueco vacío donde va el título.
Del texto sobre la imagen no se ocupa nadie más que tú. Las letras que salen dentro de una imagen generada no son tipografía editable: no se puede corregir una tilde, ni cambiar el cuerpo, ni separar el título del fondo para que aguante el tamaño de miniatura, que es como se ve una portada en una tienda.
El caso límite es la propiedad: una imagen generada puede no tener autor
La Ley de Propiedad Intelectual española considera autor a «la persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica», y protege las creaciones originales, entre ellas las obras de dibujo y pintura. Puestas juntas, las dos piezas dejan sin encaje a una imagen que no ha creado ninguna persona: no hay en la ley un autor no humano al que atribuirla.
El efecto práctico no es que no puedas usarla —puedes—, sino que puede que no tengas nada que ceder ni que defender sobre ella. Eso importa poco en un libro de tirada corta y bastante en dos situaciones: cuando firmas un contrato de edición en el que declaras ser titular de lo que entregas, y cuando alguien usa una imagen casi igual a la tuya. Es una pregunta distinta de la de si el libro se puede publicar, que está en puedo publicar un libro escrito con IA.
Y hay una responsabilidad que sí es tuya sin matices: KDP exige que todo el contenido generado o asistido por IA cumpla sus pautas y los derechos de propiedad intelectual aplicables. Si en la imagen aparece un personaje ajeno o un rostro reconocible, respondes tú, no la herramienta que lo dibujó.
Qué hacer
Trata la imagen generada como lo que es —material de partida— y encadena tres comprobaciones antes de subir nada. Lee las condiciones de la herramienta para saber si tu plan cubre el uso comercial, porque vender el libro lo es. Mira la imagen buscando lo que no debería estar ahí: logotipos, marcas registradas, caras identificables, personajes que son de alguien. Y declara la cubierta al publicar, que es lo que pide la tienda y lo explica hay que declarar el uso de IA.
Después empieza el trabajo que la máquina no hizo: componer el título, ajustar la jerarquía, exportar la versión de ebook en RGB y la de papel en CMYK con lomo y sangrado. Cómo se hace y qué mirar está en diseño de portada, y el mapa completo, en cómo publicar un libro.