La promoción se decide antes de publicar, no después
Las dos piezas que más mueven ejemplares —la ficha de producto y las primeras reseñas— tienen que estar terminadas el día en que la página del libro se abre al público, y ninguna de las dos se improvisa esa semana. La ficha reúne la portada, el título, la descripción y los metadatos que deciden dónde aparece el libro; las reseñas exigen haber repartido copias de lectura anticipada un mes antes, porque un lector tarda en leer.
De ahí sale el orden, y es el contrario del que sugiere la urgencia del lanzamiento. Primero la ficha, porque es la página por la que pasa cualquiera que llegue al libro, venga de donde venga: cada reseña, cada recomendación y cada euro de publicidad terminan ahí. Después las reseñas, porque una ficha en cero se lee como un libro que nadie ha querido leer. Luego la presencia sostenida en un sitio donde ya esté el público del libro, durante meses. Y sólo al final la publicidad de pago, que es la palanca que se enciende con dinero y se apaga al día siguiente, y por eso tienta desde el primer día.
Lo que no funciona en España es el atajo del precio. Quien edita un libro está obligado a fijar un precio fijo e imprimirlo en el ejemplar, y la Ley 10/2007 permite que el precio de venta oscile sólo entre el 95 % y el 100 % de esa cifra. Las dos ventanas más anchas que abre la propia ley son el Día del Libro y las ferias, congresos y exposiciones del libro —hasta un 10 %, cuando lo determinen sus organizadores—, y la venta a bibliotecas, centros escolares y universidades, hasta un 15 %.
El caso límite: el libro que ya lleva meses publicado
Un libro que dejó de ser novedad ha perdido las palancas que dependen de la fecha —la preventa y las copias de lectura anticipada— pero conserva entera la que más rinde, porque la ficha se puede reescribir en cualquier momento. En KDP se entra por «Editar detalles del libro» y se cambian la descripción, las siete palabras clave y las tres categorías de un título ya publicado; la documentación de la plataforma lo explica como una operación corriente, no como una excepción. Es además un trabajo que no depende de que conteste nadie.
Quedan además dos puertas que la fecha no cierra. La primera es el tema: un medio publica al autor de su ciudad, o a quien puede explicar un asunto que ha vuelto a la actualidad, mucho después del lanzamiento, y cómo se plantea ese envío está en cómo envío mi libro a la prensa. La segunda es el librero que ha leído el libro y lo recomienda en mano, una relación que se construye visitando la librería y que no caduca; lo que se negocia con él está en cómo entro en una librería.
Qué hacer
Empieza por reescribir la ficha con lo que sabes hoy y no sabías al publicar, y mira la portada en miniatura antes que nada, porque a ese tamaño es lo que distingue tu libro dentro de una parrilla de resultados —cómo se decide está en diseño de portada—. Consigue después cinco o seis reseñas reales, que es lo que hace que la ficha deje de parecer abandonada; a quién se le piden y quién puede escribirlas está en cómo consigo reseñas de mi libro. Elige entonces un solo sitio donde esté el público del libro y sosténlo un año, en lugar de abrir cinco perfiles y dejarlos en dos meses.
Deja la publicidad para el final y ponle un techo antes de encenderla: divide tu regalía neta por ejemplar entre lo que te cuesta un clic, y sabrás cuántos clics puedes pagar por cada venta sin perder dinero. Con 2 € de regalía y 0,20 € por clic, uno de cada diez clics tiene que comprar sólo para empatar.
El calendario completo de un lanzamiento, con las fechas contadas hacia atrás, y lo que rinde cada palanca están en cómo promocionar un libro. El resto del proceso, en cómo publicar un libro.