La sinopsis de envío cuenta la trama entera, con el final dentro
Quien lee una sinopsis de envío no es un lector: es alguien que tiene que decidir si publica el libro sin haberlo leído, y para eso necesita saber cómo termina. Ediciones Minotauro pide en sus requisitos «una sinopsis argumental completa de la obra», y la medida corriente de esa pieza es un folio con los personajes y las acciones principales, el inicio, el desarrollo y el final. Guardarse el desenlace ahí no es reservar una sorpresa: es dejar sin responder justo la pregunta que se ha hecho quien pidió el documento.
Ese folio se escribe en presente y en tercera persona, aunque el libro esté narrado en primera y en pasado, y sigue el orden de la historia aunque el manuscrito salte en el tiempo. No se resume capítulo a capítulo: se cuenta qué quiere el protagonista, qué se lo impide, qué hace al respecto y cómo acaba eso. Y se escribe al final, con el original terminado delante, no cuando el libro todavía es un plan.
La comercial son cinco o seis líneas y tiene que callar el desenlace
La sinopsis comercial la lee alguien que todavía no ha comprado el libro, así que el desenlace es justo lo que no puede llevar dentro. Va en la contraportada y en la ficha de la tienda, y son cinco o seis líneas que plantean quién es el protagonista, qué se le viene encima y qué está en juego, y se paran antes de responderlo. Es uno de los metadatos que viajan a todas las tiendas, así que se escribe tarde, cuando se encarga la cubierta y se da de alta la ficha.
En la tienda, además, deja de llamarse sinopsis y cambian las reglas. Amazon KDP la llama descripción, admite hasta 4.000 caracteres y aconseja «un párrafo de 150 palabras con oraciones simples», pero excluye de ella las opiniones, las citas y los testimonios, el precio y la disponibilidad, las direcciones de páginas web y la información que remita a fechas concretas. La frase de prensa que sí puede ir impresa en la contracubierta se queda fuera de la ficha, y conviene saberlo antes de escribir el texto y no al pegarlo en el panel.
El caso límite: cuando sólo piden «una breve sinopsis»
Un formulario de envío que pide «una breve sinopsis» y no dice más deja al autor eligiendo entre dos documentos de longitud muy distinta, y la salida es mirar qué acompaña a la petición. Si va con capítulos o con un fragmento —Editorial Minúscula pide «un fragmento de entre 30 y 50 páginas y una sinopsis»; la Agencia Literaria Anna Gurgui, «los primeros 3 capítulos y una breve sinopsis (1 página)»—, es la de envío, y ahí «breve» significa un folio, no cinco líneas.
La regla práctica es no pasarse de lo que piden ni quedarse corto: cuando el formulario da una extensión, esa extensión es el examen. Cómo se prepara el resto del dosier está en cómo envío mi manuscrito a una editorial, y lo que cambia si va por agencia, en cómo consigo un agente literario.
Qué hacer
Decide primero si escribes la de envío o la comercial, porque una no se saca de la otra recortando. Para la de envío, siéntate con el libro terminado y escribe un folio en presente, en tercera persona, en el orden de la historia y con el final contado; luego quita nombres hasta dejar tres o cuatro. Para la comercial, escribe cinco o seis líneas que acaben en la pregunta que el libro responde, y revisa que no lleven nada de lo que la ficha de la tienda rechaza.
Guarda las dos en archivos separados y con el mismo título del libro en el nombre: la de envío la vas a mandar muchas veces y la comercial la vas a pegar en cada tienda. Qué se entrega al encargar la cubierta está en cómo diseñar la portada de un libro, y el proceso completo, en cómo publicar un libro.