ACX y Google Play Books no piden el mismo archivo
Los requisitos publicados para entregar un audiolibro hablan de niveles, formatos y duración, y ni los de ACX ni los de Google Play Books piden que el narrador sea profesional: ACX sólo exige que se le anuncie en los créditos de apertura y de cierre, junto al título y al autor, y las directrices de archivo de Google no entran en quién narra. Lo que sí está fijado con números es el archivo, y ahí las dos tiendas divergen.
ACX pide MP3 de tasa constante a 192 kbps y 44,1 kHz, un fichero por capítulo, ninguno de más de 120 minutos, volumen entre -23 y -18 dB RMS, picos por debajo de -3 dB y ruido de fondo por debajo de -60 dB RMS. Google Play Books no fija niveles en esas directrices, sólo formato y calidad de codificación: MP3 o AAC por encima de 128 kbps en mono y de 256 como mínimo en estéreo, o WAV y FLAC de 16 bits a 44,1 kHz en adelante, con el audiolibro entero entre cinco minutos y cien horas.
De ahí sale la trampa que se paga regrabando: un MP3 estéreo de 192 kbps cumple lo que pide ACX y se queda corto para Google. Se graba y se guarda un máster sin comprimir, y de él se sacan tantas versiones como destinos haya. Convertir hacia abajo desde el máster es un trámite; recuperar calidad desde un MP3 ya comprimido no se puede.
El caso límite: la sala, el calendario y el contrato deciden antes que la voz
De los tres niveles que fija ACX, dos se corrigen después y uno no. El volumen y los picos se arreglan al masterizar; el ruido de fondo va grabado dentro de cada palabra, así que una habitación con nevera, tráfico o eco no da un archivo publicable por mucho micrófono que se le ponga delante. Antes de comprar equipo, lo barato es grabar treinta segundos de silencio en el sitio donde vas a trabajar y medirlos.
El segundo límite es el tiempo. Entre grabación, repeticiones, montaje y masterizado hay entre cuatro y seis horas de trabajo por cada hora de audio acabado, como horquilla de oficio: una novela de 90.000 palabras ronda las diez horas de audio, y por tanto entre cuarenta y sesenta horas de trabajo. Narrarte tú no elimina ese coste, lo cambia de moneda: deja de ser dinero —entre 1.200 y 3.000 € con narrador profesional— y pasa a ser tiempo tuyo. Es la misma cuenta que hay detrás de corregir el libro uno mismo.
Y hay un tercer límite que no depende de ti: si los derechos de audio están cedidos a una editorial, quién narra lo decide ella. Qué es esa cesión y cómo se negocia para que el audio quede fuera está en contrato de edición.
Qué hacer
Haz la prueba de la sala antes que ninguna otra cosa, porque es la que puede cancelar el proyecto entero y no cuesta nada. Si la sala sirve, graba un capítulo completo —no un párrafo— y escúchalo entero al día siguiente: es donde aparecen el cansancio de la voz, el ritmo que se acelera y los ruidos que no oías mientras grababas. Con ese capítulo ya puedes decidir con datos, y también pedir presupuesto sólo del montaje.
Si la sala no sirve y no quieres tratarla, quedan dos salidas antes de renunciar a publicar en audio: alquilar un estudio por horas para grabar tú, que separa el gasto de la voz del gasto del local, o la narración automática de Google Play Books, que genera el audio desde el EPUB que ya vendas ahí y hoy no cobra por crearlo. El proceso completo, con el ISBN del formato audio y la elección de distribuidor, está en cómo publico un audiolibro; y dónde cae todo esto entre los demás pasos, en cómo publicar un libro.