Los tres escalones del precio de una portada
El precio de una portada se mueve en tres escalones bien separados: la plantilla de la plataforma, que no cuesta dinero; el encargo a un diseñador de 200 a 800 euros, que es el que la pregunta llama profesional; y la ilustración original, que empieza por encima de esa cifra. Aquí «portada» se usa en el sentido corriente, la cara de fuera, que en el oficio es la cubierta; en el sentido técnico, la portada es una página del interior del libro.
En el escalón de abajo no hay factura. KDP ofrece su Creador de portadas para quien quiera «un diseño de cubierta sencillo que cumpla con las especificaciones de KDP», y con eso se publica. Lo que no da es un diseño propio: da uno reconocible como plantilla.
El escalón del medio entrega dos archivos, y el precio se explica casi entero por el segundo. El primero es la imagen frontal del ebook, que es lo que muestran las tiendas. El segundo es el de papel: KDP exige que la cubierta sea un solo PDF con contraportada, lomo y portada en una misma imagen, y el ancho del lomo sale del número de páginas definitivo del libro. Ese archivo no se puede hacer antes de terminar la maquetación, y no se puede reutilizar en otro libro.
El escalón de arriba empieza cuando hay una ilustración encargada. Son dos oficios y dos facturas: el ilustrador hace la imagen y el diseñador sigue haciendo falta después para componer el título sobre ella y montar el archivo de imprenta.
Por debajo de la horquilla, lo que falta no suele ser el diseño
Una oferta de portada muy por debajo de los 200 euros no es necesariamente un diseño peor, sino un encargo con menos piezas dentro, y conviene mirar cuáles son las tres que pueden faltar.
La primera es el PDF de papel con el lomo calculado para tu recuento de páginas. Si el encargo entrega sólo la imagen del ebook, el libro queda atado al formato electrónico y pedir la otra versión meses después no es exportar otra vez, es reabrir un trabajo cerrado.
La segunda es la licencia de la imagen, y no basta con que esté pagada: importa a nombre de quién queda. La licencia estándar de Adobe Stock permite transferirla a un cliente, pero no a más de uno sin comprar una licencia separada para cada uno. Una portada barata que reutilice una imagen ya cedida a otro cliente deja al autor usando algo cuya licencia no tiene.
La tercera es el archivo editable, con las fuentes que usa. Es lo que permite corregir el lomo cuando el interior cambia, sacar una versión nueva o cambiar de diseñador sin volver a pagar el diseño, y pedirlo al encargar no cuesta nada mientras que pedirlo después ya es una negociación.
El caso vecino es el paquete de servicios editoriales donde la portada viene «incluida». Ahí no hay importe que comparar, así que la pregunta útil no es cuánto cuesta sino qué trae: cuántas propuestas iniciales, cuántas rondas de cambios, si entrega también el archivo de papel y si cede los editables.
Qué hacer
Pide el presupuesto diciendo el formato del libro, la extensión aproximada y si va a haber edición en papel, y compara los importes con impuestos incluidos y con las mismas entregas dentro. El desglose completo —qué entra en la factura, qué se paga aparte y cuánto pesa la portada en el presupuesto del libro— está en cuánto cuesta el diseño de una portada; qué decide el diseñador y con qué criterio elegirlo, en cómo diseñar la portada de un libro. El gasto que va justo antes, y del que depende el lomo, es cuánto cobra un maquetador. Dónde encaja esta partida entre todas las demás, en cómo publicar un libro.