Medio independiente para autores en español31 agosto 2026
Guías, costes reales y comparativas verificadas · España y Latinoamérica

Cuánto cuesta el diseño de una portada

La imagen es lo que se mira, y casi nunca es lo que se paga.

El diseño de la portada de una novela cuesta entre 200 y 800 euros en el mercado español, con las dos entregas incluidas: la imagen del ebook y el PDF de imprenta con el lomo calculado. La portada se lleva entre el 16 % y el 24 % del presupuesto de publicar el libro, y la licencia de la imagen se factura aparte cuando el diseñador no la incluye.

Qué se paga al encargar una portada y qué no

Un presupuesto de portada paga dos archivos y las decisiones que hay detrás de ellos, no una ilustración. Los archivos son una imagen en RGB con la cara frontal, que es lo que muestran las tiendas digitales, y un PDF en CMYK con contracubierta, lomo y cubierta seguidos en una sola pieza, que es lo que acepta una imprenta. Las decisiones son la tipografía del título, la jerarquía entre título y autor y el espacio que los separa. Aquí «portada» se usa en el sentido corriente, la cara de fuera, y no en el técnico, donde la portada es una página del interior del libro. Cómo se toman esas decisiones y con qué criterio está en cómo diseñar la portada de un libro; esta página mira sólo el dinero.

Dentro de la factura entran tres cosas. El diseño propiamente dicho, con un número pactado de propuestas iniciales; las rondas de cambios sobre la propuesta elegida; y la entrega de los dos archivos con las medidas del canal, que incluye calcular el ancho del lomo para el número de páginas definitivo y dejar la sangre que pide la imprenta.

Fuera quedan cuatro partidas que se confunden con la portada y se facturan aparte. La licencia de la imagen, cuando el diseño se apoya en una foto o un vector de banco y el diseñador no la compra él. La ilustración original, que es un encargo a otro profesional y va por encima de esta horquilla. Las versiones extra —cuadrada para redes, banner, marcador— que no salen de exportar el mismo archivo. Y las rondas de más allá de las incluidas, que es por donde se mueve un presupuesto cerrado.

Y hay una cosa que no cuesta nada y suele darse por partida: el código de barras de la contracubierta. En impresión bajo demanda, KDP admite la cubierta con código propio o sin él, y si no se sube ninguno lo coloca automáticamente. Lo que se paga es el número que hay debajo, y eso es cuánto cuesta el ISBN.

Qué separa una portada de 200 € de una de 800 €

La horquilla de una portada de novela va de 200 a 800 euros, y lo que mueve un encargo de un extremo al otro no es el talento del diseñador sino cuánto trabajo distinto lleva dentro. Es la horquilla de mercado en español que este sitio usa en todas sus cuentas, y no hay detrás una tarifa oficial que citar como la que publica la Agencia del ISBN: es lo que se paga.

Cinco variables la explican casi entera:

Variable Tramo bajo Tramo alto
Origen de la imagen Foto o vector de banco Ilustración o fotografía encargada
Propuestas iniciales Una, sobre un briefing cerrado Varias rutas distintas
Rondas de cambios Una o dos, acotadas Varias, con cambios de rumbo
Entregas Sólo el archivo del ebook Ebook, papel y versiones de promoción
Plazo El del diseñador El del autor, con urgencia

La primera fila es la que más dinero mueve y la que peor se ve en un presupuesto, porque el precio de la imagen y el del diseño suelen ir sumados en una sola cifra. La segunda y la tercera son las que más discusiones producen después: «propuesta» significa cosas muy distintas según quién lo diga, y una ronda de cambios sobre el color no cuesta lo que una que empieza por cambiar la imagen.

La cuarta merece un aviso. Un encargo sólo para digital sale más barato porque no hay lomo que calcular ni sangre que dejar, pero deja el libro atado al formato electrónico: pedir el archivo de papel un año después no es exportar otra vez, es reabrir un trabajo cerrado. Si existe alguna posibilidad de sacarlo en papel, las dos entregas juntas salen mejor que las dos por separado, que es la misma aritmética que rige el EPUB en cuánto cuesta maquetar un libro.

La licencia de la imagen es una línea aparte del presupuesto

Comprar una foto de banco no es comprar la foto, sino una licencia de uso con condiciones escritas, y esa licencia tiene precio propio. Adobe Stock, que publica sus tarifas y sus condiciones, vende el plan de entrada por 29,99 € al mes con diez créditos, y una imagen, un vector o una plantilla consumen un crédito cada uno: tres euros por imagen si se gastan los diez. Ahí está la trampa de la cifra pequeña, porque ese plan lleva compromiso anual y la propia página advierte de que cancelarlo pasados catorce días cobra la mitad de lo que quede del año. Una imagen suelta no cuesta tres euros: cuesta lo que cueste salir del plan que la sirve.

Lo que se compra a cambio está descrito con precisión. La licencia estándar de Adobe Stock es perpetua y mundial, permite usar el recurso en todos los medios y reproducirlo hasta 500.000 copias, un techo que una tirada de autor no roza. Lo que prohíbe es crear productos para la reventa cuyo valor principal sea el propio recurso, y pone tres ejemplos: un póster, una camiseta y una taza. Entre las cosas que sí permite enumera incluir el recurso en el interior de un libro de texto, siempre que el valor principal del producto no sea el recurso.

Conviene decir qué no dice esa página: no nombra la portada de un libro en ninguna de las dos listas. Quien decide si una novela se compra por su texto o por la foto de su cubierta es quien firma la licencia, y esa es exactamente la pregunta que hay que hacerle por escrito a quien venda la imagen o a quien la compre por ti.

Y hay una cláusula que cambia cómo se pide el presupuesto: la licencia estándar puede transferirse a un cliente, pero a uno solo. Eso significa que un diseñador puede comprar la imagen y pasártela, y que la pregunta útil no es si la licencia está pagada sino a nombre de quién queda cuando termine el encargo.

Lo que cuesta rehacer la portada, y por qué depende del interior

El archivo de papel de una portada caduca en cuanto cambia el número de páginas del libro, y esa es la razón económica de que la portada vaya después de la maquetación. El ancho del lomo es una multiplicación: KDP la publica en su guía de cubiertas de tapa blanda como el número de páginas por 0,0572 mm en papel blanco y por 0,0635 mm en papel crema. Una novela de 250 páginas tiene un lomo de 14,3 mm en blanco y de 15,9 mm en crema: el mismo libro, dos archivos distintos.

De ahí salen tres facturas que nadie presupuesta al empezar. Corregir una errata después de maquetar puede mover el recuento de páginas, y si lo mueve hay que rehacer el PDF de la portada. Cambiar de papel a mitad de proceso ensancha o estrecha el lomo —milímetro y medio en esa novela de 250 páginas—, que es más que suficiente para que el título del canto quede descentrado. Y cambiar de formato de impresión obliga a rehacer la pieza entera, porque cambian cubierta, contracubierta y lomo a la vez.

La misma guía pone un suelo que conviene saber antes de encargar nada: KDP sólo imprime texto en el lomo a partir de 79 páginas, y de 80 si la cubierta se hizo con su Creador de portadas. Un libro más delgado que eso no lleva título en el canto, y pedirlo es motivo de rechazo del archivo.

La entrega del ebook, en cambio, sobrevive a casi todo. Es sólo la cara frontal y no depende del número de páginas, así que un cambio en el interior obliga a rehacer la mitad cara del encargo y deja intacta la barata. Es la misma asimetría que separa el papel del digital en toda la cadena de cómo publicar un libro: lo impreso no se corrige después.

Cuánto pesa la portada en el presupuesto de un libro

La portada es una de las partidas grandes de publicar, y ponerle un porcentaje evita discutirla como si fuera un capricho. En la cuenta detallada de cuánto cuesta autopublicar un libro, una novela de 250 páginas va de 1.245 a 3.345 €: los 200 – 800 € del diseño son entre el 16 % y el 24 % de ese total. Si se deja fuera la corrección de estilo, que es la única partida realmente prescindible, el peso sube al 27 % – 37 %.

Dentro de esa tabla su posición cambia según el tramo, y conviene hacer la cuenta antes de discutirla. Con la corrección de estilo dentro, en el extremo alto sólo ella cuesta más que la portada —1.200 € frente a 800—, y en el bajo la portada empata con la maquetación en 200 € y las dos van por detrás de las dos correcciones. Sin corrección de estilo, en cambio, la portada pasa a ser la partida más cara del extremo alto, por delante de los 700 € de la ortotipográfica; en el extremo bajo de ese mismo presupuesto sigue por detrás de ella, 200 € contra 300.

Vista por ejemplares vendidos la cifra se ordena sola. En poner precio a un libro, una novela a 18 € en librería deja 4,73 € por ejemplar al editor una vez descontados impuesto, librería, distribuidora, impresión y regalía: entre 43 y 170 ejemplares pagan la portada, según el tramo. Por impresión bajo demanda, con 4,64 € por copia a 14,99 €, la cuenta sale casi igual, de 44 a 173. El presupuesto de referencia del sitio, los 900 – 2.400 € en los que caen la mayoría de los reales, necesita de 190 a 510 ejemplares: medida contra esa banda y no contra la tabla detallada, la portada se lleva entre un quinto y un tercio del esfuerzo.

Repartida sobre una tirada de 300 ejemplares, la portada sale a entre 0,67 y 2,67 € por libro. Comparada con los 0,15 € del ISBN sobre esa misma tirada, es entre cuatro y casi dieciocho veces la partida del código. La conclusión práctica no es que sea cara: es que se paga una vez y se reparte entre todos los ejemplares que se vendan, así que quien piense vender pocos tiene que decidirla mirando la tirada y no el catálogo.

Cómo se pide un presupuesto de portada que se pueda comparar

Dos presupuestos de portada rara vez son comparables tal como llegan, porque cada uno incluye cosas distintas dentro de una cifra redonda. Estas siete preguntas los dejan en la misma unidad y se copian en un correo:

  1. ¿Cuántas propuestas iniciales incluye el precio, y cuántas rondas de cambios sobre la elegida? ¿Cuánto cuesta una ronda de más?
  2. ¿Entra la licencia de la imagen? Si entra, ¿de qué banco, de qué tipo y a nombre de quién queda al terminar?
  3. ¿Entrega las dos versiones, la del ebook y la del papel, o sólo una? ¿Qué cuesta añadir la otra más adelante?
  4. ¿Con qué número de páginas y qué papel va a calcular el lomo?
  5. ¿Qué cuesta rehacer el archivo de papel si el recuento de páginas cambia después de la corrección?
  6. ¿Entrega el archivo editable, y con qué fuentes?
  7. ¿El importe lleva impuestos incluidos?

La segunda es la que más disgustos evita, y no por dinero. Una licencia a nombre del diseñador que nadie transfiere deja al autor con una portada que usa una imagen cuya licencia no tiene, y eso no se descubre hasta que hace falta demostrarlo. La cuarta y la quinta son las que evitan la factura repetida, porque son las que convierten un encargo cerrado en dos.

Y una comprobación antes de dar el trabajo por bueno, que no cuesta nada: pedir el archivo del ebook reducido a la miniatura con la que se verá en la tienda. Si el título no se lee ahí, lo demás del presupuesto da igual.

Cuándo sí es la vía

Pagar la portada a un profesional compensa siempre que el libro vaya a competir por atención en una tienda, y la razón es que ese archivo trabaja en sitios a los que el texto del libro no llega. Se ve en la ficha, en los resultados de búsqueda, en cada publicación que hable del libro y en la mesa de una librería, casi siempre antes de que nadie lea una línea, y sigue haciendo ese trabajo cuando el libro lleva dos años publicado.

Compensa con más motivo en ficción de género, donde el lector elige entre decenas de opciones equivalentes y los códigos visuales de la categoría deciden si el libro entra o no en la comparación. Y en no ficción que compite por autoridad, donde una cubierta improvisada resta credibilidad al contenido antes de que se pueda juzgar.

Compensa también cuando el libro abre una colección. Lo que se paga la primera vez incluye decidir una identidad reutilizable —tipografía, posición del título, lógica de color—, y los siguientes títulos se apoyan en ella. Igual que en la maquetación, eso se pacta al encargar el primero y no al pedir el segundo.

Y compensa por una razón que no aparece en ninguna hoja de cálculo: el tramo alto de la horquilla no compra una imagen mejor, compra que el archivo llegue bien a la imprenta. Un lomo mal calculado no se ve hasta que el ejemplar está impreso, y entonces el error no cuesta 200 €, cuesta la tirada.

Cuándo no es la vía

Gastar 800 € en una portada cambia poco cuando el libro no compite por atención. Unas memorias familiares, un poemario de tirada corta para regalar, un manual interno o una edición de prueba necesitan una cubierta digna, no una eficaz comercialmente, y esa diferencia son varios cientos de euros. Las plantillas y el Creador de portadas de la propia plataforma no cuestan nada y producen un archivo que cumple sus especificaciones, y para un libro que va a repartirse entre cuarenta personas eso resuelve el problema entero.

Tampoco es el momento cuando el texto no está cerrado. Encargar la portada antes de maquetar es pagar por un lomo que va a cambiar, y el orden que evita esa factura doble es siempre el mismo: corrección, maquetación y portada al final, con el número de páginas ya fijo.

Y no compensa el tramo alto cuando lo que se quiere es una ilustración y lo que se está pidiendo es un diseño. Son dos oficios y dos facturas: encargar una ilustración dentro del presupuesto de diseño produce una imagen mediocre y un diseño apretado, y sale más caro que separarlos desde el principio. Si el presupuesto no llega a las dos cosas, un diseño tipográfico bien resuelto sobre una imagen de banco funciona mejor que una ilustración barata mal montada.

Lo que no tiene versión ahorrada en ningún escenario es mirar el archivo de papel antes de mandarlo a imprenta. La sangre, el lomo y el hueco del código de barras son tres comprobaciones de dos minutos, y las tres se pagan en ejemplares defectuosos si nadie las hace.

Preguntas frecuentes

¿Se paga aparte la portada del ebook si ya he pagado la del papel?
No, si el encargo se hizo con las dos entregas desde el principio: son dos exportaciones del mismo diseño y el trabajo creativo está hecho una sola vez. Se paga aparte cuando la segunda se pide meses después, porque entonces hay que reabrir el archivo, y ahí el precio se parece más al de un encargo pequeño que al de una exportación.
¿Cuánto cuesta una ilustración original para la cubierta?
Por encima de la horquilla de esta página, y no se presupuesta por libro sino por obra. Un ilustrador cobra por el trabajo de ilustrar, y el diseñador sigue haciendo falta después para componer el título sobre esa imagen y montar el archivo de imprenta. Son dos facturas y dos plazos, no una versión cara de la misma.
¿Cuánto cuesta el código de barras de la contracubierta?
Nada, si publicas por impresión bajo demanda. KDP admite la cubierta con código de barras propio o sin él, y en el segundo caso coloca uno automáticamente en la contracubierta. Lo que sí cuesta es el número que hay debajo, el ISBN, y ese precio está en su propia página.
¿Ahorra dinero generar la imagen con inteligencia artificial?
Ahorra la licencia de la imagen, que es una línea del presupuesto, no el diseño, que es la otra y la más cara. La tipografía, la jerarquía y el archivo de imprenta siguen siendo el mismo trabajo. Y KDP pide declarar el contenido generado por IA al publicar, así que tampoco es una decisión que se pueda dejar sin contar.
¿Se paga por adelantado un encargo de portada?
Lo habitual es partirlo: una parte al encargar, que cubre las propuestas iniciales, y el resto contra la entrega de los archivos definitivos. Lo que conviene dejar escrito no es el porcentaje sino qué pasa si ninguna propuesta convence, porque ese es el caso en que las dos partes descubren que entendían cosas distintas por «propuesta».
¿Cuánto cuesta la portada del segundo libro de una serie?
Menos que la del primero si la hace la misma persona, porque lo que se pagó la primera vez incluía decidir una identidad —tipografía, posición del título, lógica de color— que la segunda reutiliza. Conviene pactarlo al encargar el primero, cuando todavía no hay prisa, y no al pedir el segundo.
¿Hay que pagar otra vez para publicar en otra plataforma?
Por subir los mismos archivos, no. Se paga cuando la plataforma nueva pide medidas distintas —otro tamaño de página, otro papel, otro margen para el código de barras—, porque eso obliga a recalcular el lomo y a exportar un PDF nuevo. Es un ajuste, no un diseño, y conviene preguntar su precio antes de necesitarlo.

Fuentes

  1. Adobe Stock: información de licencias y condiciones de uso
  2. Adobe Stock: planes y precios
  3. KDP: crear una cubierta de tapa blanda

Por Pepe Iglesias, edición