Qué se paga al autopublicar y qué no
Quien autopublica paga la edición de su libro y conserva sus derechos, así que su presupuesto es exactamente la lista de trabajos que una editorial habría asumido en su lugar. No hay una tarifa de «autopublicar»: hay cinco servicios que se contratan a profesionales distintos y un trámite administrativo, y la cifra final depende de cuáles se contraten y a quién.
Eso deja fuera dos cosas que se confunden con ésta a menudo. La primera es publicar gratis: subir un archivo a una plataforma no cuesta dinero, y por eso la frase «publicar es gratis» es cierta y no sirve de nada, porque lo que cuesta no es publicar sino dejar el libro en condiciones de ser leído.
La segunda es la coedición. También la paga el autor y también ronda los miles de euros, pero a cambio del dinero hay una cesión de derechos y un sello ajeno en la cubierta. Un presupuesto de autopublicación compra trabajo y nada más: cuando termina, el proveedor se va y el libro sigue siendo entero de su autor. Es la diferencia que hay que buscar en la letra pequeña, porque en la primera página los dos presupuestos se parecen mucho.
Lo que sí entra en la cuenta, y casi nunca aparece en el presupuesto que te manda un proveedor, es todo lo que empieza después: la fabricación de cada ejemplar, la distribución y la promoción. La comparación de las tres vías está en cuánto cuesta publicar un libro; esta página mira sólo la autopublicación, y a fondo. Fuera de la lista queda también la traducción, que no es una partida sino un presupuesto entero: entre 5.200 y 9.750 € encargarla por cuenta propia, como calcula cuánto cuesta traducir un libro.
El presupuesto de una novela de 250 páginas
Una novela de extensión media, unas 250 páginas y sin ilustraciones, se deja terminada con cinco partidas contratadas y un trámite. Éstas son las horquillas habituales del mercado español; no son tarifas oficiales, sino lo que se paga.
| Partida | Horquilla | Se puede saltar |
|---|---|---|
| Corrección ortotipográfica | 300 – 700 € | No |
| Corrección de estilo | 500 – 1.200 € | A veces |
| Maquetación de interior | 200 – 600 € | No |
| Diseño de portada | 200 – 800 € | No |
| ISBN | 45 € por edición | Según canal |
| Depósito legal | Trámite | No |
La tabla entera suma de 1.245 a 3.345 €. Sin corrección de estilo, que es la única partida realmente prescindible, va de 745 a 2.145 €. Los dos extremos existen y se ven a diario: el de abajo es un texto ya trabajado con maquetación sencilla y portada modesta, y el de arriba es corrección de estilo a fondo con ilustración de cubierta encargada. Las dos cifras son las de una novela de 250 páginas; la misma suma para cualquier extensión, de 100 a 500 páginas, está resuelta en la calculadora de costes de publicación.
Los 900 – 2.400 € que este sitio usa como referencia no son ninguno de esos dos extremos, y conviene saber por qué. Son la banda en la que caen la mayoría de presupuestos reales: la ortotipográfica siempre dentro, la de estilo dentro o fuera según el estado del original, y las demás partidas en su tramo medio. Un presupuesto por debajo de 750 € no es que salga barato; es que ha dejado fuera una partida, y lo primero que hay que averiguar es cuál.
Las horquillas son lo que se factura, y conviene preguntar si llevan impuestos dentro: la corrección y la maquetación no están entre los servicios que la Ley 37/1992 exime —escritores y traductores—, así que van al tipo general del 21 %, mientras que el libro tributa al 4 %.
De las seis filas, sólo el ISBN tiene tarifa publicada. Las demás son horquillas de oficio y se mueven con el estado del texto, la extensión, el plazo y el profesional, que es justo lo que mira la sección siguiente.
Qué mueve cada partida dentro de su horquilla
Las horquillas de un presupuesto de autopublicación son anchas porque cada partida tiene una variable que la gobierna, y conocerla permite saber en qué tramo va a caer antes de pedirlo.
| Partida | La variable que manda | Señal de tramo alto |
|---|---|---|
| Corrección | Caracteres y estado del original | Texto crudo, sin lectura previa |
| Maquetación | Elementos por página, no páginas | Tablas, imágenes, notas al pie |
| Portada | Origen de la imagen | Ilustración encargada, no banco |
| ISBN | Número de ediciones | Papel y digital a la vez |
La corrección no se cobra por páginas. El sector cotiza por cada 1.000 caracteres con espacios, que es la unidad que no depende del cuerpo de letra ni de cómo esté configurado el Word, y de ahí salen dos consecuencias: dos presupuestos sólo se comparan llevándolos a la misma unidad, y el precio sube con el estado del original tanto como con su tamaño. Un texto que ya ha pasado por lectores cuesta menos que uno crudo del mismo tamaño. Cómo se elige y qué preguntar está en corrección de un libro, y la tarifa por caracteres con la cuenta de las tres pasadas, en cuánto cuesta corregir un libro.
La maquetación se encarece por elementos, no por extensión. Una novela de 400 páginas de texto corrido puede costar menos que un ensayo de 200 con tablas, notas y gráficos, porque el texto corrido se compone con estilos en cadena y cada elemento se coloca a mano. El desglose de esa partida, con la entrega digital aparte y el equivalente por página, está en cuánto cuesta maquetar un libro.
En la portada, la horquilla la abre el origen de la imagen. Una cubierta resuelta con tipografía o con una imagen de banco se queda en la parte baja; una ilustración original encargada a un ilustrador ocupa la parte alta ella sola. Qué entra en esa cifra, qué se factura aparte y cuánto cuesta la licencia de la imagen está en cuánto cuesta el diseño de una portada.
Y el ISBN es el único con tarifa publicada. Un código suelto para quien actúa como su propio editor cuesta 45 €, impuestos incluidos, según la tarifa vigente de la Agencia del ISBN, y papel y digital son dos ediciones distintas: dos códigos y 90 €. Esa misma tarifa cobra 50 € más por tramitación urgente y lista un prefijo de diez códigos en 140 € para una primera asignación, que es la cuenta que sale a quien planea varios títulos. El cuadro completo, con el precio por código de cada tramo y el punto en que compensa el prefijo, está en cuánto cuesta el ISBN.
Lo que no está en el presupuesto: cada ejemplar impreso
La impresión no aparece en el presupuesto de edición porque no se paga una vez, sino cada vez que existe un ejemplar. Es la diferencia contable que más descuadra las cuentas de un autor primerizo: las cinco partidas anteriores son una inversión cerrada, y ésta es un coste por unidad que corre mientras el libro se venda.
En impresión bajo demanda no hay desembolso inicial y cada copia se descuenta de su venta. KDP, la plataforma de autopublicación de Amazon, publica la fórmula con la que lo calcula: 0,75 € fijos más 0,012 € por página para un libro de tapa blanda en tinta negra y tamaño de impresión normal en Amazon.es. La novela de 250 páginas de la tabla anterior sale por 3,75 €; la de 300 páginas que este sitio usa como ejemplo, por 4,35 €; una de 400, por 5,55 €.
De ahí una consecuencia que sorprende: la partida de impresión se decide en la maquetación, porque el número de páginas lo fija quien compone el interior. Un interlineado generoso puede costar cincuenta céntimos por ejemplar durante toda la vida del libro. Y hay un escalón por debajo: los libros de entre 24 y 110 páginas pagan sólo el importe fijo, 2,05 € en esa misma tienda, sin coste por página.
La alternativa es una tirada, que abarata mucho la unidad y exige pagarla entera por adelantado. La comparación de los dos sistemas, con cifras por volumen, está en cuánto cuesta publicar un libro. En digital esta partida desaparece: un ebook no tiene coste de fabricación, y por eso publicar un ebook sale más barato de sostener que de empezar. Lo que sí trae el digital es un techo de precio, y de dónde sale está en por qué mi ebook tiene que costar menos que el papel.
Qué puede hacer el autor y cuánto ahorra de verdad
Cuatro de las tareas de autopublicar no tienen coste de mercado si las asume el autor, y conviene tenerlas identificadas antes de aceptar un pack que las cobre.
- Subir el archivo y rellenar la ficha. Las plataformas no cobran por ello, y los metadatos los escribe mejor quien conoce el libro.
- Pedir el identificador gratuito del canal, cuando no haga falta ISBN propio porque no se va a vender en librerías.
- Tramitar el depósito legal. Es una gestión con la oficina de la comunidad autónoma, no un servicio: la Ley 23/2011 obliga al editor, y quien autopublica es su propio editor.
- La promoción. Puede costar cero euros y muchas horas, o llevarse un presupuesto entero. Qué se hace con dinero y qué sólo con tiempo está en promocionar un libro, y cuánto cabe gastar sin perder dinero, en cuánto invertir en promocionar un libro.
Pagar por que las haga otro es legítimo y a veces sensato, porque el tiempo también vale. Lo que no conviene es pagarlas creyendo que son un coste inevitable de publicar.
Y hay dos que parecen ahorrables y no lo son. La corrección propia no sustituye a la contratada, porque nadie ve las erratas de un texto que ha escrito y releído durante meses: lo que falla no es el conocimiento de la norma, es que el ojo completa lo que espera leer. Y una portada de plantilla se reconoce en una cuadrícula de miniaturas, que es exactamente donde se decide una compra. Ahorrar en esas dos es el único ahorro de esta lista que se ve desde fuera.
En qué orden sale el dinero
El orden de los pagos importa tanto como su importe, porque tres de las partidas no se pueden encargar hasta que la anterior está cerrada y encargarlas antes obliga a pagarlas dos veces.
- El manuscrito terminado. No se paga nada mientras quede una reescritura pendiente. Corregir un texto que va a cambiar es el gasto que más se repite y el más fácil de evitar.
- La corrección, ortotipográfica y de estilo si entra. Va primero porque todo lo demás se construye sobre el texto definitivo.
- El ISBN y el número de depósito legal, que se solicitan antes de cerrar la impresión porque los dos van impresos dentro del libro.
- La maquetación, ya con el texto corregido. De aquí sale el número de páginas definitivo, que es el dato que necesitan las dos partidas siguientes.
- La portada, con el ancho del lomo calculado para ese número de páginas y el código de barras del ISBN ya asignado. Encargarla antes obliga a rehacer el archivo de imprenta.
- La impresión, que a partir de aquí ya no es un pago sino un descuento sobre cada venta.
Este orden es el de las partidas que se pagan. Las comprobaciones que no cuestan dinero pero paran una publicación —los permisos, la página de créditos, la prueba impresa, la ficha de la tienda— van en el checklist antes de publicar.
Repartido así, el desembolso de una autopublicación no cae de golpe: ocupa los tres a seis meses que dura el proceso, y la corrección se lleva más de la mitad del total cuando entra la de estilo. Eso permite parar barato. Si el presupuesto se agota ahí, el libro está en el punto en que menos se pierde: un texto limpio se guarda, se maqueta más adelante y no caduca.
La única cifra que conviene tener antes de empezar es la del final. Quien autopublica es autor y editor a la vez, así que se queda los 6,46 € por ejemplar que deja una novela de 18 € en el circuito de librería, y recuperar 900 – 2.400 € le exige vender entre 139 y 372 ejemplares; con el margen de editor solo, los 4,73 €, serían 190 – 510. El reparto escalón por escalón está en poner precio a un libro, y lo que queda por ejemplar en cada canal, en cuánto gana un autor autopublicado.
Un caso con cifras
Tres presupuestos de la misma novela de 250 páginas, con las partidas de la tabla en su tramo bajo, medio y alto, y lo que cada uno tarda en recuperarse vendiendo en Amazon.es: 5,24 € por ejemplar en tapa blanda a 14,99 € —el 60 % del precio de lista menos los 3,75 € de impresión— y 8,66 € por ebook a 12,99 €.
| Presupuesto | Qué incluye | Total | Ventas en tapa blanda | Ventas en ebook |
|---|---|---|---|---|
| Mínimo viable | Ortotipográfica, maquetación, portada y un ISBN | 745 € | 143 | 87 |
| Sin corrección de estilo | Las mismas partidas en su tramo medio y dos ISBN | 1.490 € | 285 | 173 |
| Con corrección de estilo | Lo anterior más 800 € de estilo | 2.290 € | 437 | 265 |
Tres lecturas. La corrección de estilo cuesta 152 ventas más en tapa blanda, y es la única partida de la lista que se puede decidir después de ver el texto corregido. El digital recupera antes con menos ventas, porque no descuenta impresión: el mismo presupuesto se paga con casi un 40 % menos de ejemplares. Y el segundo ISBN sólo hace falta si el ebook sale con sello propio: vendiéndolo sólo en Amazon puede quedarse sin él, como explica se puede conseguir un ISBN gratis. Las cifras son sin impuestos sobre los servicios.
Fuera de España
Las partidas son las mismas en cualquier país de habla hispana —corrección, maquetación, portada, identificador y fabricación—, y lo que cambia son las tarifas oficiales y el impuesto que se suma al presupuesto.
El identificador. En España el ISBN para autor-editor cuesta 45 € con IVA incluido, y 50 € más si se pide urgente. En México lo asigna el Instituto Nacional del Derecho de Autor y su tarifa pública es de 315 pesos por la asignación del ISBN. Cada país tiene su propia agencia, su tarifa y su plazo, y el detalle, país por país, está en publicar un libro según tu país.
El impuesto sobre los servicios. En España la corrección y la maquetación llevan el 21 %; en México, la prestación de servicios independientes paga el 16 % y se traslada al cliente por separado; en Argentina la alícuota general es del 21 %. Un presupuesto sólo se compara con otro por el importe final, con los impuestos ya dentro.
La fabricación. La tabla de gastos de impresión de KDP no incluye ninguna tienda de Latinoamérica, así que el 0,75 € más 0,012 € por página de arriba es la tarifa de Amazon.es y no se traslada tal cual a un lector de México o de Argentina.
Cuándo sí es la vía
Autopublicar sale a cuenta cuando el autor puede llegar a sus lectores sin que nadie le preste una distribución, y ése es el cálculo que decide, no el presupuesto. Los 139 – 372 ejemplares que hacen falta para recuperar la inversión son un objetivo distinto según de dónde salgan: con un público propio —un oficio, una comunidad, un tema con demanda estable— es una cifra alcanzable sin distribución; sin él, no hay presupuesto que la arregle.
Sale a cuenta también cuando el libro no encaja en el catálogo de nadie. Un título muy local, muy técnico o dirigido a un público pequeño puede ser un mal negocio para una editorial y uno perfectamente sano para su autor, porque el umbral de ejemplares que hay que mover es otro.
Y sale a cuenta cuando importa conservar el control. Los derechos no se ceden, el precio lo pone el autor, el libro no se descataloga cuando a otro le deja de interesar y una segunda edición no depende de que alguien la apruebe. Eso vale dinero, aunque no aparezca en ningún presupuesto.
El caso económicamente más claro es el digital. Sin impresión ni distribución, las partidas fijas son las mismas y el umbral de recuperación baja mucho: la regalía de las plataformas ronda el 70 % del precio sin impuestos dentro de su horquilla, frente al 8 – 12 % de un contrato tradicional. Con esa diferencia, el mismo número de ventas deja al autor mucho más, y por eso un libro de público pequeño puede sostenerse aquí y no en un catálogo ajeno.
Cuándo no es la vía
Autopublicar no compensa cuando lo que se busca es exactamente lo que el dinero no compra: presencia en las mesas de novedades, prescripción y prensa. Eso lo da la distribución, y la distribución es lo único de esta lista que no se contrata partida a partida.
Tampoco compensa si el presupuesto no llega a cubrir la corrección y la portada. Por debajo de los 750 € del mínimo viable también se puede publicar, pero se publica un libro que se nota, y el ahorro se paga en la moneda que no se recupera, que son las primeras reseñas. Antes que un libro mal editado, conviene esperar.
Y no es la vía si el objetivo es una carrera con sello, porque un título ya publicado deja de ser una novedad que ofrecer: el orden sensato es probar primero con editorial tradicional y autopublicar después, nunca al revés. La comparación completa de las tres vías está en cómo publicar un libro.
La señal de alarma que conviene reconocer es otra, y no tiene que ver con el importe: si un proveedor de autopublicación pide los derechos, sube el precio por «el sello» o promete ventas, ha dejado de vender un servicio. Eso ya es otra cosa —coedición en el mejor caso, vanity press en el peor— y se decide con otros criterios, no con éstos.
Corrección del 17 de septiembre de 2026. Esta página decía que recuperar los 900 – 2.400 € exige vender «entre 190 y 510 ejemplares», que es la cuenta hecha sobre los 4,73 € del margen de editor, con la regalía del autor ya descontada. Quien autopublica es autor y editor a la vez y se queda los 6,46 €, así que la cifra que le corresponde es 139 – 372, como ya explicaba cuánto gana un escritor. Es la misma corrección que la sesión 267 hizo en otras dos páginas.