Qué se paga al pedir un ISBN y qué no
La tasa de un ISBN paga dos cosas y ninguna más: la asignación de un número a una edición concreta y su inscripción en el registro. No es la compra de un producto ni la contratación de un servicio editorial, y por eso no se negocia, no tiene descuentos y no admite presupuesto: la propia Agencia del ISBN explica que sus tarifas están calculadas para cubrir los gastos de funcionamiento de la Agencia.
De ahí sale la característica que hace distinta a esta partida dentro de un presupuesto de libro. Como ya señalan cuánto cuesta publicar un libro y cuánto cuesta autopublicar un libro, de las seis partidas de un presupuesto de autopublicación el ISBN es la única con precio público. Todo lo demás —corrección, maquetación, portada, impresión— son horquillas de mercado que dependen del profesional y del estado del original; ésta es una cifra que cualquiera puede consultar y comprobar al céntimo.
Y hay cuatro cosas que la tasa no incluye, cada una con su propia factura o su propia ausencia de factura. No incluye el código de barras, que lo genera quien diseña la cubierta a partir del número. No incluye el depósito legal, que es otro trámite, con otra administración y otro coste. No incluye ninguna protección jurídica: el número no acredita la propiedad intelectual de nada. Y no incluye la ficha comercial completa, que la Agencia cobra aparte como gestión de datos ricos en DILVE.
Quién asigna el número, cómo se rellena el formulario y qué pasa después está en cómo conseguir el ISBN de un libro; esta página mira sólo lo que cuesta y qué hace que cueste más.
La tarifa completa de la Agencia del ISBN, tramo por tramo
La tarifa vigente de la Agencia del ISBN tiene dos columnas —normal y urgente— y tres bloques según quién pide el código: un autor que actúa como su propio editor, una editorial que se da de alta por primera vez y una editorial ya registrada que amplía. El precio por código cae mucho con el volumen, y ésa es toda la lógica del cuadro.
| Quién lo pide | Qué compra | Precio | Por código |
|---|---|---|---|
| Autor / editor | 1 ISBN | 45 € | 45,00 € |
| Autor / editor o editorial | Gestión de datos ricos en DILVE | 35 € | — |
| Primera asignación | Prefijo de 10 códigos | 140 € | 14,00 € |
| Primera asignación | Prefijo de 100 códigos | 594 € | 5,94 € |
| Primera asignación | Prefijo de 1.000 códigos | 3.545 € | 3,55 € |
| Primera asignación | Prefijo de 10.000 códigos | 26.045 € | 2,60 € |
| Editorial registrada | Prefijo de 10 códigos | 95 € | 9,50 € |
| Editorial registrada | Prefijo de 100 códigos | 549 € | 5,49 € |
| Editorial registrada | Prefijo de 1.000 códigos | 3.500 € | 3,50 € |
| Editorial registrada | Prefijo de 10.000 códigos | 26.000 € | 2,60 € |
Todos esos importes llevan el IVA incluido, cosa que la tarifa advierte al pie y que conviene retener, porque muchos presupuestos de un libro se dan sin impuestos y se suman después. La tramitación urgente de un ISBN suelto añade 50 € y lo que compra es plazo: la Agencia resuelve al día laborable siguiente en lugar de en los cuatro o cinco de la vía normal.
Hay una regularidad en la tabla que ahorra cuentas: entre la primera asignación y la ampliación hay exactamente 45 € de diferencia en los cuatro tramos —140 frente a 95, 594 frente a 549, 3.545 frente a 3.500 y 26.045 frente a 26.000—. No es un porcentaje, es una cantidad fija: lo que separa al primer prefijo de su ampliación no crece con el volumen que se pida.
Cuántos ISBN necesita tu libro, que es lo que decide la factura
La pregunta «cuánto cuesta el ISBN» tiene una respuesta de 45 €, y casi nunca es la factura, porque la unidad que se paga no es el libro: es la edición. Cada formato en el que se publique el mismo texto necesita su propio código, así que el importe se multiplica por decisiones que se toman antes de llegar al formulario.
| Lo que publicas | Códigos | Coste |
|---|---|---|
| Sólo papel en rústica | 1 | 45 € |
| Papel y ebook con ISBN propio | 2 | 90 € |
| Papel, ebook y tapa dura | 3 | 135 € |
| Los tres anteriores y audiolibro | 4 | 180 € |
La fila del digital es la que más cambia según el plan de venta. KDP admite publicar en formato digital sin ISBN —en su ayuda, los libros electrónicos y los de poco contenido son los únicos formatos donde el número es opcional—, así que un autor que sólo va a vender el ebook en esa tienda tiene ahí una edición gratuita y su factura se queda en los 45 € del papel.
La tabla anterior tiene una consecuencia que sorprende y que se ve al cruzarla con la tarifa: el bloque de diez códigos, a 140 €, sale más barato que cuatro códigos sueltos, que son 180 €. El punto de cruce está en el cuarto código, no en el cuarto título, así que un solo libro publicado en cuatro formatos ya lo pasa. Lo que frena esa cuenta no es el dinero, es el trámite: el prefijo se pide como editorial nueva, con su sello registrado, y los códigos que no se usen son dinero gastado. Con un libro y tres formatos, los sueltos siguen ganando; con dos libros en dos formatos son cuatro códigos, y ahí ya no.
Cuánto pesa el ISBN dentro del presupuesto de un libro
El ISBN es la partida más pequeña de publicar un libro, y ponerle un porcentaje ayuda a discutirla en su sitio. El presupuesto de una novela de 250 páginas va de 1.245 a 3.345 € en la cuenta detallada de autopublicar: los 45 € del código son entre el 1,3 % y el 3,6 % de ese total. Con dos ediciones, papel y digital, sube al 2,7 % – 7,2 %, y ahí ya deja de ser una partida invisible.
Visto por ejemplares vendidos, el número es más elocuente todavía. En poner precio a un libro, una novela de 300 páginas a 18 € en librería deja 4,73 € por ejemplar al editor una vez descontados IVA, librería, distribuidora, impresión y regalía: diez ejemplares pagan el ISBN. Por el canal de impresión bajo demanda, con esa misma novela a 14,99 € en Amazon, al autor le quedan 4,64 € por copia y la cuenta sale igual de redonda, otros diez ejemplares. Frente a los 190 a 510 ejemplares que hacen falta para recuperar el presupuesto entero, el código queda pagado antes que ninguna otra partida fija.
Repartido sobre una tirada de 300 ejemplares, el código sale a 0,15 € por libro. La conclusión práctica no es que dé igual pagarlo, sino dónde merece la pena discutir: quien quiera bajar el coste de publicar tiene que mirar la corrección, la maquetación y el número de páginas, porque el ISBN no da margen ni para ahorrar ni para que nadie se lucre con él.
Cómo se comprueba la línea del ISBN de un presupuesto
Un presupuesto de edición se audita empezando por el ISBN, y no porque sea la partida más cara sino porque es la única que se puede comprobar contra un precio público. Si esa línea no cuadra con la tarifa, lo que informa no es sobre el ISBN: es sobre cómo está construido el resto del documento.
La cuenta cabe en un renglón: número de códigos por 45 €, más 50 € si se pidió urgente y 35 € si se contrató la ficha de datos ricos. Un libro en papel y digital son 90 €; cualquier cifra por encima de eso incluye algo más, y ese algo más tiene que estar dicho.
Y estas cuatro preguntas, redactadas para copiar en un correo, resuelven el resto:
- ¿Cuántos ISBN lleva mi libro en vuestro presupuesto y a qué precio unitario?
- ¿El importe es la tarifa de la Agencia o incluye una gestión vuestra? Si incluye gestión, ¿cuánto es cada cosa?
- ¿Está contratada la gestión de datos ricos en DILVE, y a cuánto?
- ¿Habéis pedido tramitación urgente y quién decidió pedirla?
La segunda es la que más dinero mueve. Cobrar por tramitar el ISBN es perfectamente legítimo —alguien rellena el formulario y responde de los datos—, pero es un trabajo distinto de la tasa y tiene que verse por separado. Cuando las dos cosas van fundidas en una cifra redonda, no hay forma de saber cuál se está pagando. Quién figura como editor de ese número, que es la pregunta que más disgustos evita a medio plazo, se resuelve con las preguntas de cómo conseguir el ISBN de un libro.
Cuándo sí es la vía
Pagar un ISBN propio compensa siempre que el libro tenga que existir fuera de una sola tienda, y la aritmética lo respalda con holgura. Cuarenta y cinco euros no llegan a la cuarta parte del suelo de las otras partidas contratadas —200 € la maquetación más sencilla, 200 € la portada más modesta— y se recuperan con diez ejemplares vendidos; renunciar al número para ahorrar esa cantidad es una decisión que se paga en distribución, no en dinero.
También compensa en cuanto hay más de un canal en el plan. Con el libro en dos tiendas, un identificador que sólo funciona en una obliga a llevar dos fichas sin número común, y las ventas dejan de sumar en el mismo sitio.
Y compensa el bloque de códigos, no ya el código suelto, en cuanto se cruzan los cuatro números. Ahí entran los proyectos de varios formatos y los de varios títulos: 140 € por diez códigos son 14 € cada uno, y a partir del cuarto la diferencia se acumula a favor del prefijo propio, que además da un identificador de editor estable para todo lo que se publique después. La condición es real y conviene repetirla: hay que darse de alta como editorial y usar de verdad esos códigos, porque un prefijo de cien con dos libros publicados es peor negocio que dos códigos sueltos.
Cuándo no es la vía
Hay libros que no ganan nada con un ISBN, y en ellos los 45 € son gasto puro. Un libro que no se pone a la venta —unas memorias para la familia, una edición de homenaje, un material interno— no necesita un número cuya función es que una tienda pueda pedirlo. En España, además, el ISBN no es obligatorio, así que nadie está incumpliendo nada por no tenerlo.
Tampoco compensa pagarlo cuando el plan de venta cabe entero en una plataforma. El identificador gratuito que asigna la tienda hace el trabajo dentro de ella y cuesta cero, con dos contrapartidas que no son económicas: sólo sirve en esa plataforma y el editor que figura es el que ponga ella —en KDP, «Publicación independiente»—, no tu sello. Quien publica en digital y en exclusiva tiene ahí la opción barata, y siempre puede comprar el código el día que amplíe canales, porque nada obliga a tenerlo desde el principio.
Y no es la vía para nada que se le parezca de lejos. El ISBN no sustituye al depósito legal, no registra la autoría y no protege frente a una copia; quien paga 45 € buscando cualquiera de esas tres cosas está comprando el documento equivocado, y las tres tienen su propio camino en cómo publicar un libro. El ISBN es la partida que menos cuesta, la que antes se recupera y la única del presupuesto que se puede comprobar sin preguntarle a nadie.