Cuántos ejemplares hay que vender para recuperar la traducción
Traducir al inglés se decide con una división cuyas dos cifras se conocen antes de encargar nada: lo que cuesta la versión inglesa arriba, lo que deja cada ejemplar vendido abajo, y el resultado son los libros que hay que colocar para no perder dinero. Encargar la traducción de una novela de 250 páginas cuesta entre 5.200 y 9.750 €, y un ebook dentro de la horquilla del 70 % de Amazon deja siete de cada diez unidades de su precio de lista, menos unos gastos de entrega proporcionales al peso del archivo. En Amazon.com esa horquilla va de 2,99 a 12,99 $ desde el 7 de julio de 2026, cuando el techo subió desde 9,99 $.
Al máximo de la horquilla, cada venta deja unos 9 $; a 4,99 $, que está en el tramo bajo de ese mismo rango, deja algo más de 3 $. Redondeando el cambio entre euro, dólar y libra —que a esta escala no cambia la decisión—, recuperar la traducción pide del orden de 600 ejemplares en el caso mejor y 2.800 en el peor. Y ésa es sólo la traducción: la edición inglesa necesita además su propia corrección, su portada, sus metadatos en inglés y su ISBN, y hay que venderla en un mercado donde el autor empieza de cero si no tiene lectores allí.
La ayuda pública española para traducir un libro español la pide la editorial extranjera, no el autor
El Ministerio de Cultura convoca cada año subvenciones para que las obras publicadas en las lenguas de España se traduzcan a lenguas extranjeras, y quien puede solicitarlas son entidades editoriales extranjeras: personas jurídicas, o personas físicas dadas de alta como autónomas en su país. El gasto que la convocatoria de 2026 considera subvencionable es exclusivamente el pago al traductor por su labor, con 280.000 € para el conjunto de las obras.
Que el dinero público esté puesto ahí y no en el autor dice cuál es el orden de las operaciones que el sistema da por supuesto: primero aparece el editor de esa lengua, y después se paga la traducción. Un autor que la encarga por su cuenta no está adelantándose al proceso, está sustituyendo a la figura que el proceso espera.
Conviene leer la convocatoria entera antes de darse por excluido. No exige que la obra la haya publicado una editorial española: también admite la que ninguna editorial española ha publicado, cuando su autor tiene nacionalidad española. Un libro autopublicado no queda fuera por serlo. Lo que hace falta al otro lado de la mesa es un editor extranjero que quiera publicarlo, porque es él quien pide la ayuda.
Qué hacer
Antes que un presupuesto de traducción, mira de quién son los derechos. Si firmaste con una editorial, la cláusula de lenguas del contrato dice si puedes mover la traducción o si la mueve ella; si publicaste por tu cuenta, los tienes enteros. Después, ofrece esos derechos antes de comprar la traducción: traducir una muestra y la sinopsis cuesta una fracción de lo que cuesta el libro entero, y es material suficiente para que alguien decida si quiere el resto.
Si aun así encargas la versión inglesa, cierra dos cosas a la vez. El precio, con el recuento del manuscrito delante. Y la cesión de derechos del traductor, que es autor de su traducción y sin cuya firma no puedes publicarla. Dónde encaja este gasto entre todos los demás está en cómo publicar un libro.