Una propone y la otra aplica, y de ahí sale todo lo demás
De la corrección de estilo vuelve un archivo sembrado de marcas de control de cambios que hay que aceptar o rechazar una a una; de la ortotipográfica vuelve el texto ya arreglado. Ésa es la diferencia de la que cuelgan las demás. UniCo, la asociación española de correctores, sitúa la de estilo como la primera fase, la que «permite comenzar a afinar el lenguaje»: ajustar la sintaxis, matizar el léxico, eliminar repeticiones innecesarias y buscar una fluidez que no siempre aparece en la primera redacción. La ortotipográfica viene después y consiste en revisar la ortografía, los usos tipográficos o la puntuación, que es —dice la misma asociación— la parte más reconocible del oficio y sólo una parte del proceso.
De ahí salen las consecuencias prácticas:
- Se discute o no se discute. La de estilo es interpretable, y por eso hay que leer sus propuestas una por una: aceptarlas en bloque equivale a delegar la voz del libro. La ortotipográfica es casi siempre objetiva, y lo que hay que revisar en ella no son sus criterios sino sus descuidos.
- Cuestan distinto. Una novela corriente sale por 500 – 1.200 € de estilo y 300 – 700 € de ortotipografía; las dos se cobran por cada 1.000 caracteres con espacios, no por páginas, y el desglose está en cuánto cuesta corregir un libro.
- Van en este orden. Primero el estilo, porque reescribir después de haber fijado la puntuación obliga a fijarla otra vez. Las dos, antes de maquetar.
- La segunda es comprobable y la primera no. La norma ortotipográfica está publicada: el Diccionario panhispánico de dudas define la raya (—) como un trazo horizontal más largo que el guion (-) y que el signo menos (−), «con los que no debe confundirse». Un desacuerdo sobre eso se resuelve abriendo el diccionario. Uno sobre si una frase respira mejor de otra manera, no.
El caso límite es de vocabulario, y cuesta dinero
«Corrección ortotipográfica» significa dos cosas distintas según quién lo diga, y ahí es donde un autor paga de más o se queda corto. Hay editoriales y escuelas que llaman «corrección ortotipográfica» a la que se hace sobre el libro ya maquetado, es decir, a la corrección de pruebas sobre las galeradas. Son trabajos con precios muy distintos: uno se hace sobre el archivo de texto y el otro sobre páginas montadas, cuando ya no cabe reescribir nada.
Es de las causas más frecuentes de que dos presupuestos «por lo mismo» difieran a la mitad. No se arregla pidiendo el nombre del servicio, sino preguntando dos cosas: sobre qué archivo se trabaja —el original o el PDF maquetado— y qué vuelve, si propuestas o correcciones aplicadas. Con esas dos respuestas, el nombre da igual.
En inglés el desajuste es aún mayor y no conviene traducir a ciegas: el copyediting cubre a la vez parte del estilo y de la ortotipografía, así que no equivale a ninguna de las dos.
Qué hacer
Encarga las dos si el presupuesto llega, y en su orden. Si sólo llega para una, que sea la ortotipográfica: es la más barata de las dos y la que menos depende de tu criterio. La de estilo rinde más cuanto más crudo esté el texto, así que en un manuscrito muy trabajado —o muy leído por otros— es la que mejor aguanta esperar a la siguiente edición.
Antes de pedir presupuesto, deja el original terminado de verdad y hazle las pasadas que no necesitan a nadie: están en puedo corregir mi libro yo mismo. Luego pide una prueba de dos o tres páginas con diálogo, que es donde se ve si quien corrige distingue una norma de una preferencia. Qué hace cada oficio y en qué momento entra está en cómo se corrige un libro, y si lo que dudas es si contratar a alguien, la respuesta larga está en necesito un corrector. El proceso entero, en cómo publicar un libro.