Confundir la carta con la sinopsis deja al sello sin las dos piezas
Un envío editorial se reparte en dos textos que hacen cosas distintas y que se leen en momentos distintos. La carta sitúa: quién firma, qué es el libro en una frase, por qué se manda a ese catálogo y cómo localizarte. La sinopsis hace lo otro, contar la trama entera con el final dentro, y para eso tiene su propio archivo y su propia extensión, explicadas en cómo se escribe una sinopsis. Meter el argumento dentro de la carta no ahorra un documento: convierte la presentación en un resumen a medias y deja al lector sin la pieza que iba a usar para decidir.
Lo que una editorial pide que lleve la carta
Hay editoriales que publican qué esperan encontrar en la carta de presentación, y conviene leer una antes de escribir la propia. Literatura SM aconseja empezar por averiguar a qué departamento y a qué persona se dirige el envío —una carta sin destinatario puede perderse—, redactarla con un tono sobrio y cortés, sin ser demasiado humilde ni demasiado arrogante, y contar quién eres, qué has escrito previamente y a qué clase de lectores crees que puede interesar la obra; al final, los datos de contacto. Del otro lado del envío, el de las agencias, la Asociación de Agencias Literarias de España recomienda que el correo de primer contacto lleve el currículum literario del autor —libros publicados, concursos, menciones— y un breve resumen de la obra, que es la misma pieza con otro reparto. Cómo funciona esa vía está en cómo consigo un agente literario.
El caso límite: el sello que no pide carta
Cada sello escribe sus normas, y algunas no incluyen la carta por ninguna parte. Ediciones Minotauro pide que el proyecto llegue por correo a una dirección concreta, con un mínimo de 200 páginas a interlineado doble, acompañado de los datos personales del autor y de una sinopsis argumental completa: nada más. Editorial Cerbero va un paso más allá y no recibe manuscritos por ninguna vía que no sea su formulario, en el que hay que adjuntar una propuesta editorial con una sinopsis sin spoilers y el currículum literario de quien firma la obra. En los dos casos el contenido de la carta sigue haciendo falta —quién eres, qué es esto—; lo que cambia es el envoltorio y el nombre. Qué manda en cada envío es la página del sello, y eso está desarrollado en cómo envío mi manuscrito a una editorial.
Qué hacer
Escribe la carta con el libro terminado y la página de envío del sello abierta al lado. Media página, con nombre del destinatario si lo publica, y tres párrafos: qué es el libro —género, extensión, tema—, por qué ese catálogo y no otro, y quién eres. Sin adjetivos sobre tu propia obra. Comprueba antes si ese sello la pide y con qué nombre, porque puede llamarse propuesta editorial o ser un campo de un formulario, y arma la lista de destinatarios con el criterio de cómo elijo una editorial. Manda, anota la fecha y cuenta con meses de espera. Qué pasa después del envío está en publicar con editorial tradicional, y dónde encaja este paso en el conjunto, en cómo publicar un libro.