La exclusividad se pacta por formato, no por libro
Un libro no entra entero en un compromiso de exclusividad: entra la edición que se inscribe, y las demás siguen libres. KDP Select lo dice con todas las letras —el eBook Kindle debe ser exclusivo de la Tienda Kindle durante el periodo de inscripción, y el mismo título se puede seguir distribuyendo en otro sitio en formato impreso, de vídeo o de audio—, así que un autor puede tener el ebook atado a Amazon y el papel en tres canales a la vez sin incumplir nada.
Con un contrato de por medio funciona igual, sólo que quien fija el alcance es el contrato y no una plataforma. La cesión queda limitada a las modalidades de explotación expresamente previstas, de modo que ceder la edición en papel no cede la digital, y la exclusividad tiene que otorgarse expresamente con ese carácter: mientras no lo esté, el autor concurre con su cesionario. Las dos formas de la cesión de derechos están en su entrada del glosario, y es la distinción que más veces se lee de más en un contrato de edición.
De ahí sale la pregunta que hay que responder antes de subir nada: no «¿me dejan?», sino «¿a qué me he comprometido, y para qué formato?».
El caso límite: el papel, donde dos canales tropiezan con el mismo número
En digital, dos tiendas venden el mismo archivo sin enterarse la una de la otra; en papel hay un objeto que alguien fabrica y un identificador que va impreso en él, y ahí las combinaciones sí chocan. El requisito que lo provoca está escrito en la ayuda de KDP: para inscribir un libro de tapa blanda en la distribución ampliada, su ISBN tiene que ser tuyo o asignado por KDP, y no proceder de la distribución de otro servicio.
Traducido a la práctica, un mismo libro impreso en dos plataformas convive sin problema mientras cada canal venda con sus propios medios, y deja de convivir en cuanto se le pide a una que lo mueva por la red de distribuidores de la otra. La salida es barata y se decide antes de publicar: comprar el ISBN a la Agencia en vez de aceptar el gratuito de una plataforma, y reservar la distribución ampliada —o su equivalente— a un solo canal. Qué promete de verdad ese programa está en ¿necesito un distribuidor?.
Qué hacer
Decide la exclusividad antes de publicar, porque cambiar de idea después no sale gratis. Retirar un ebook de las tiendas para inscribirlo en un programa de exclusividad deja atrás las reseñas y el histórico de ventas que había acumulado en cada una, y eso no vuelve cuando vuelve el libro.
Con eso claro, el orden es sencillo. Primero, comprueba a qué estás atado: un contrato firmado, una inscripción en KDP Select heredada de un lanzamiento anterior, un acuerdo con un agregador. Segundo, elige quién sirve cada tienda y apúntalo, porque el error caro no es publicar en muchos sitios sino publicar dos veces en el mismo. Tercero, unifica lo que el lector ve —título, subtítulo, cubierta y descripción— en todas las fichas, que es lo que hace que las reseñas y las búsquedas apunten al mismo libro; cómo se propaga un cambio posterior está en cómo actualizo un libro ya publicado.
Las tres vías completas para llegar al lector —tienda a tienda, agregador o exclusiva— con lo que cuesta cada una están en publicar un ebook. El mapa completo, en cómo publicar un libro.