Medio independiente para autores en español4 septiembre 2026
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¿Qué descuento pide una librería?

Junto al porcentaje se pacta una segunda cifra que no aparece en él: a cuántos días te liquida lo vendido.

Una librería española pide en torno al 30 % del precio de venta al público sin IVA por tener el libro en la tienda y venderlo. Si el ejemplar llega por una distribuidora, el descuento que sale de manos del editor sube al 50-55 %, porque incluye además el margen de la distribuidora. El porcentaje se calcula sobre el precio de portada, no sobre el beneficio del editor.

Lo que mueve el porcentaje es quién arriesga el dinero del ejemplar

El descuento de librería paga el espacio en la tienda y el riesgo del ejemplar, y por eso la cifra se mueve según cómo llegue el libro y no según lo bueno que sea. Una librería independiente que acepta tres ejemplares en depósito de un autor que no conoce pide en torno al 30 % del precio sin IVA: no adelanta dinero, no se queda con nada que no venda y lo que arriesga es la mesa. Si el mismo libro entra por una distribuidora, el porcentaje que sale de tus manos no es el del librero sino el del canal entero, entre el 50 % y el 55 %, porque en medio hay un almacén, unos comerciales, un transporte y la gestión de las devoluciones.

Sobre una novela de 18 € de portada, con el 4 % de IVA descontado, la cuenta sale así:

Cómo llega el libro Descuento Te quedan por ejemplar
Depósito directo en la librería 30 % 12,12 €
A través de distribuidora 50 – 55 % 7,79 – 8,66 €
Plataforma de autopublicación en papel 40 % del canal 10,39 € menos la impresión

Esas cifras son antes de imprimir, no después: en papel el precio va impreso en el ejemplar y rectificarlo obliga a reimprimir o a reetiquetar, así que el descuento del canal entra en el cálculo del precio desde el principio. Y hay una segunda variable que no es el porcentaje y pesa tanto como él: cuándo cobras. Una librería que liquida a los noventa días de vender está usando tu dinero mientras tanto, y eso no aparece en ningún tanto por ciento.

El caso límite: cuando la librería pide bastante más del 30 %

Un descuento por encima del 30 % puede ser perfectamente razonable o una señal de alarma, y lo que los separa es qué recibes a cambio. Es razonable cuando el librero compra en firme: si paga por adelantado unos ejemplares que quizá no venda, está haciendo de banco y de almacén, y unos puntos más de descuento son el precio de que el riesgo deje de ser tuyo. Lo mismo ocurre con un pedido grande de un solo golpe, o con una cadena que compra de forma centralizada para varias tiendas.

Cuesta más de justificar cuando el descuento sube sin que cambie nada más: mismo depósito, mismos tres ejemplares, misma devolución, y aun así un 40 %. Ahí la pregunta que despeja la conversación es directa y no ofende a nadie: qué cambia respecto del depósito estándar para que el porcentaje suba. Y hay un caso que conviene saber nombrar porque no es un descuento aunque venga en la misma conversación: pagar por estar en la mesa de novedades, en el escaparate o en una pila junto a la caja es publicidad en el punto de venta, se factura aparte y no tiene nada que ver con el porcentaje. Mezclar las dos cosas —«te hago hueco en la mesa si me subes el descuento»— convierte un margen comercial en un pago por visibilidad que nadie ha puesto por escrito.

Qué hacer

Decide tu tarifa antes de entrar en la primera librería, no delante del mostrador. Fija un descuento estándar para depósito, uno algo mayor para venta en firme, y llévalos escritos en el albarán junto con el número de ejemplares, el precio de portada y la fecha en que pasarás a liquidar; que la cifra esté decidida de antemano es lo que evita improvisar una rebaja para caer bien. Antes de eso, comprueba que tu precio de portada aguanta el 55 %, que es el peor caso: si sólo funciona al 30 %, el libro no puede crecer más allá de las tiendas a las que llegues tú en persona.

Cómo se abre esa puerta —a quién ir, con cuántos ejemplares y con qué ficha— está en cómo consigo que una librería venda mi libro; qué se lleva cada eslabón del canal y qué conviene preguntar por escrito, en cómo distribuir un libro; y si te compensa meter una distribuidora en medio, en necesito un distribuidor. El proceso completo, desde el manuscrito hasta la mesa de novedades, en cómo publicar un libro.

Preguntas frecuentes

¿El descuento se calcula sobre el precio con IVA o sin IVA?
Sin IVA, y confundirlo cuesta dinero real. El impuesto no es tuyo ni del librero, así que se descuenta antes de repartir nada: en una novela de 18 € de portada, la base sobre la que se aplica el porcentaje son 17,31 €. Calcular el 30 % sobre los 18 € da 5,40 € en vez de 5,19 €, y esa diferencia sale de tu lado de la mesa en cada ejemplar.
¿Tengo que ofrecer el mismo descuento a todas las librerías?
Ninguna norma te obliga, porque el descuento comercial queda fuera de la Ley 10/2007, que regula lo que paga el lector y no lo que cobra quien vende. La prudencia, en cambio, sí aconseja mantener una tarifa única y escrita: en cuanto hay dos condiciones distintas en la misma ciudad, la diferencia hay que poder explicarla, y la explicación tiene que ser algo que la librería haga distinto —comprar en firme, llevarse más ejemplares—, no quién la pidió con más insistencia.
¿Quién paga el envío de los ejemplares?
El porte no está incluido en el porcentaje, así que si no se pacta acaba pagándolo quien manda la caja, que eres tú. Y en depósito lo pagas por adelantado sobre ejemplares que quizá vuelvan sin venderse, con lo que el envío de ida y el de vuelta salen de un margen que todavía no has cobrado. Por eso conviene decidirlo antes de la primera caja y, fuera de tu ciudad, servir pedidos agrupados en vez de tres ejemplares por tienda.
¿Puede la librería vender mi libro más barato de lo que yo he fijado?
Dentro de una horquilla muy estrecha y en unos pocos casos tasados. El precio que paga el lector puede bajar hasta el 95 % del precio fijo; por encima de eso, sólo cabe un 10 % en el Día del Libro y en ferias, congresos y exposiciones del libro, y un 15 % cuando el comprador es una biblioteca, un centro escolar, una universidad o un centro de investigación.
¿Y pasados unos años, sigue atado al precio?
No indefinidamente. La ley permite al librero aplicar precios inferiores a los libros editados o importados transcurridos dos años desde la última edición, siempre que los haya tenido a la venta un mínimo de seis meses, y obliga a exponerlos separados y suficientemente indicados respecto de los que sí están sujetos a precio fijo. Ese descuento lo decide él y no te pide permiso.
Si publico en una plataforma, ¿también hay descuento?
Lo hay, aunque no se llame así ni se negocie. La plataforma es a la vez librería y distribuidora, y cobra en la misma proporción: una regalía del 60 % en papel es otra forma de decir que el canal se queda el 40 %, con la impresión aparte. La diferencia con un librero es que la cifra viene dada y no hay conversación posible.

Fuentes

  1. Ley 10/2007, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, arts. 9, 10 y 11

Por Pepe Iglesias, edición