La cuenta empieza en la cifra de portada y va restando
Un precio no se construye sumando lo que te ha costado el libro hasta llegar a una cifra, porque cada eslabón del canal cobra un porcentaje del precio de venta y no un importe fijo: si subes el precio, sube con él lo que se lleva cada uno. Por eso la cuenta se hace al revés. De un PVP de 18 € se descuenta primero el 4 % de IVA, que deja 17,31 € de base; sobre esa base la librería se queda en torno al 30 % —es el descuento de librería— y la distribuidora entre el 20 % y el 25 %, así que con un 22 % de distribución al editor le llegan 8,31 €.
De ahí salen todavía la impresión del ejemplar —1,85 € en una tirada de 1.000— y la regalía del autor cuando no eres tú. Quedan 4,73 € por ejemplar para pagar la corrección, la maquetación, la portada, el ISBN, el almacén y las devoluciones. Ése es el número que hay que rehacer con los datos propios, y su tabla completa está en cómo poner precio a un libro.
En España la cifra de portada te obliga a ti igual que al librero
Quien edita un libro está obligado por ley a establecer un precio de venta al público y a indicarlo en el propio ejemplar, y ese precio fijo vincula a cualquiera que venda el libro, incluido el editor que lo puso. La Ley 10/2007 dice que el precio de venta al público «podrá oscilar entre el 95 por 100 y el 100 por 100 del precio fijo»: cinco puntos, y ni uno más.
De ahí salen tres consecuencias que cierran decisiones comerciales antes de imaginarlas. Tu web no puede ser el sitio barato, aunque sí es donde te quedas el margen del canal entero, que es de lo que va vender el libro por tu cuenta. El descuento no es una palanca comercial: con el librero se negocia el porcentaje que se lleva él, no lo que paga el lector. Y una rebaja de lanzamiento no es una estrategia agresiva, sino algo que la ley del libro no contempla.
El caso límite: un libro largo bajo demanda no tiene precio barato posible
En impresión bajo demanda el suelo no lo pone el mercado, lo pone el grosor. La regalía de tapa blanda vendida por Amazon.es es del 60 % del precio de lista desde 9,99 € y del 50 % hasta 9,98 €, y de esa cantidad se resta el gasto de impresión: 0,75 € fijos más 0,012 € por página en tinta negra y tamaño normal.
Un libro de 400 páginas cuesta 5,55 € de imprimir. A 9,98 € cobras el 50 %, 4,99 €, y pierdes 56 céntimos en cada venta; a 9,99 € saltas al 60 %, cobras 5,99 € y te quedan 44 céntimos. Su precio mínimo no es una cifra que puedas elegir: es exactamente 9,99 €. Cuando eso pasa, la decisión no es el precio, sino el número de páginas, el sistema de fabricación o partir la obra en dos volúmenes.
Qué hacer
Fija la cifra en cuatro pasos y en este orden, porque cada uno acota al siguiente. Calcula el suelo con el cálculo de arriba, o con el coste de la tirada dividido entre los ejemplares que esperas vender de verdad, no entre los que vas a imprimir. Mira la estantería: cinco libros comparables en extensión, género y acabado —la narrativa en tapa blanda se mueve en España en una horquilla ancha de unos 15 a 22 €, y la no ficción sube desde ahí—. Elige dentro de la banda que dejan el suelo y el estante, y resuelve el empate con el objetivo del libro: una tarjeta de visita profesional aguanta un precio alto, y el primer volumen de una serie se beneficia de uno bajo. Ajusta al umbral más cercano, 9,99 € o 12,99 €, porque los escalones de regalía están puestos justo ahí.
En digital la cuenta es otra —no hay fabricación por ejemplar y el precio se corrige sobre la marcha—, y está en cómo publicar un ebook. Qué acaba llegando a tu bolsillo con cada vía se compara en cuánto gana un escritor, y el mapa entero del proceso está en cómo publicar un libro.