Medio independiente para autores en español31 agosto 2026
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Cuánto gana un escritor por un libro

Nadie cobra por escribir un libro; se cobra por cada ejemplar que se vende.

Un escritor con contrato de edición cobra en España entre el 8 % y el 12 % del precio del libro: con un 10 % sobre el precio sin IVA, 1,73 € por ejemplar en una novela de 18 €. Quien autopublica se queda entre 4,64 € y 9,01 € por venta, pero paga antes 900 – 2.400 € de edición. De lo cobrado se retiene un 15 % de IRPF.

Qué cuenta como lo que gana un escritor y qué no

Lo que gana un escritor por un libro no es un precio ni un sueldo: es un porcentaje de cada ejemplar que se vende, cobrado meses después de la venta y sólo si la venta ocurre. Esa es la diferencia que descoloca a casi todo el mundo al firmar su primer contrato. Un corrector cobra por corregir y un ilustrador por ilustrar; un autor cobra por vender, y puede no cobrar nada.

Ese porcentaje se llama regalía —en inglés royalty, y en los contratos españoles, participación en los ingresos— y remunera la cesión de derechos, no las horas de escritura. La ley española parte de que la cesión a título oneroso dé al autor una participación proporcional en los ingresos de la explotación, y sólo admite el pago a tanto alzado en una lista cerrada de supuestos donde no aparece la novela: diccionarios, antologías, prólogos, obras científicas y traducciones, entre otros.

Alrededor de la regalía hay tres cosas más que sí son ingresos del libro y que esta página cuenta como tales: el anticipo, que es esa misma regalía cobrada por adelantado; lo que pagan los derechos subsidiarios cuando alguien compra la traducción, el audiolibro o la adaptación; y las cantidades que reparten las entidades de gestión por usos que no son ventas.

Y hay una cosa que no cuenta, aunque aparezca siempre en la misma conversación: las charlas, los talleres, los premios y los artículos son ingresos del escritor, no del libro. Se pagan por trabajo hecho y no dependen de que nadie compre nada.

Lo que le entra al autor por cada ejemplar, vía por vía

La misma novela deja al autor entre 1,47 € y 9,01 € por ejemplar según por dónde salga, y esa horquilla de más de seis veces es la respuesta corta a la pregunta de esta página. Sobre una novela de 300 páginas, con las proporciones que desglosa poner precio a un libro, el reparto queda así:

Vía Precio Al autor por ejemplar Puesto por el autor antes de vender
Editorial tradicional, tapa blanda 18 € 1,73 € 0 €
La misma, con agente literario al 15 % 18 € 1,47 € 0 €
Autoedición con tirada de 1.000 18 € 6,46 € 900 – 2.400 €
Tapa blanda bajo demanda en KDP 14,99 € 4,64 € 900 – 2.400 €
Ebook en KDP dentro de la horquilla del 70 % 12,99 € 9,01 € 900 – 2.400 €

La columna del precio mezcla dos magnitudes y conviene decirlo: las dos primeras filas van a precio de venta al público con IVA, como se ve un libro en una librería, y las tres de plataforma a precio de lista sin IVA, que es lo que se introduce en KDP y no lo que ve el comprador —14,99 € de lista se le muestran al lector español como 15,59 €—.

La columna de la derecha ordena todo lo demás. Con editorial el autor no pone dinero: si el libro fracasa, pierde el tiempo invertido y nada más. Autopublicando entra entre dos veces y media y cinco veces más por ejemplar, y esa diferencia es exactamente el precio de haber adelantado la corrección, la maquetación, la portada y el ISBN.

Con editorial, el porcentaje vale lo que valga su base

Una regalía son dos cifras y no una, y quien mira sólo el porcentaje no sabe cuánto va a cobrar. La horquilla habitual en papel en España va del 8 % al 12 %, pero ese número se aplica sobre una base que el contrato elige, y las bases posibles no valen lo mismo ni de lejos.

Hay tres en circulación. Sobre el precio de venta al público con impuestos, un 10 % de una novela de 18 € son 1,80 €. Sobre el precio sin IVA —la base más frecuente— son 1,73 €, porque el 4 % del impuesto se descuenta antes que ningún margen. Y sobre el precio al que la editorial factura al distribuidor, que ronda la mitad del de portada, el mismo 10 % se queda en unos 87 céntimos. El porcentaje no ha cambiado; el dinero se ha reducido a la mitad.

De dónde sale ese 1,73 € se ve con el reparto entero de los 18 €: 0,69 € de IVA, 5,19 € de descuento de librería, 3,81 € de comisión de la distribuidora y 1,85 € de impresión en una tirada de mil. Quedan 6,46 € en la caja del editor, de los que 1,73 € son del autor y 4,73 € se quedan en la editorial. La cuenta completa está en cuánto cuesta publicar con una editorial.

Y un detalle que casi nunca se negocia y debería: el porcentaje puede ser escalonado. Un contrato que suba del 8 % al 10 % a partir del ejemplar tres mil no cuesta nada mientras el libro venda poco y vale bastante si vende bien, así que es lo más fácil de pedir en una primera negociación. Qué más mirar en esa cláusula está en el contrato de edición.

El anticipo es el mismo dinero antes, no dinero de más

Un anticipo no se suma a las regalías: se resta de ellas. La editorial adelanta una cantidad a cuenta de lo que espera que el libro genere, y después descuenta de ese saldo las regalías reales hasta agotarlo; sólo cuando el acumulado supera el anticipo vuelve a entrar dinero. Con un anticipo de 1.000 € y unas regalías de 400 € el primer año, el autor no cobra esos 400 €: quedan 600 € por amortizar.

La parte buena es que no se devuelve. Si el libro no llega a amortizarlo, esa pérdida es de la editorial, y es la porción del riesgo editorial que el autor ve de cerca. Por eso un anticipo alto no es sólo dinero antes: es dinero que ya no depende de las ventas.

En España la mayoría de los contratos con sellos pequeños no llevan anticipo, y cuando un debut sí lo lleva suele quedarse por debajo de los 3.000 €. Es una horquilla de oficio y no un dato publicado: los anticipos sólo se hacen públicos cuando son noticia, que es justo el caso que distorsiona la percepción de todos los demás.

Lo que sí es exigible es que aparezca escrito. Cuando la edición es en forma de libro, la ley obliga al contrato a expresar el anticipo a conceder por el editor al autor a cuenta de sus derechos, en su caso: puede no haberlo, pero no puede quedar en una conversación. Y tiene una particularidad fiscal a favor del autor: la retención sobre los anticipos a cuenta de derechos de autor que vayan a devengarse a lo largo de varios años es del 7 % y no del 15 %.

Autopublicando entra más por ejemplar y sale todo por delante

Quien autopublica ocupa las dos filas del reparto —es autor y editor a la vez—, así que se queda los 6,46 € enteros de la novela de 18 € en lugar de 1,73 €. La contrapartida es que ha pagado antes, de su bolsillo, las partidas que la editorial habría pagado por él: entre 900 y 2.400 € en un proyecto sin lujos, según cuánto cuesta autopublicar un libro.

En impresión bajo demanda la cifra la fija la plataforma y no se negocia. En Amazon.es la tapa blanda paga el 60 % del precio de lista desde 9,99 € y el 50 % hasta 9,98 €, y de ahí se resta el gasto de impresión, 0,75 € fijos más 0,012 € por página en tinta negra: una novela de 300 páginas a 14,99 € deja 4,64 €. Con la distribución ampliada activada, la regalía de esas ventas baja al 40 %.

El digital es donde más se separa de la vía editorial. Amazon paga el 70 % del precio de lista sin IVA dentro de una horquilla que en Amazon.es va de 2,69 € a 12,99 €, y el 35 % fuera de ella, descontando unos gastos de entrega de 0,12 € por megabyte. Un ebook de texto a 12,99 € deja 9,01 € por venta y el mismo ebook a 13,99 € deja menos de cinco euros, porque ha salido de la horquilla. El cálculo está en publicar un ebook.

Y una cifra que hay que leer con su base delante, porque el sitio la da de dos maneras que parecen contradecirse. Recuperar 900 – 2.400 € de partidas fijas cuesta 190 – 510 ejemplares contando sólo el margen de editor, los 4,73 €, que es como se mide cuándo la edición se ha pagado sola; y 139 – 372 si el autoeditor cuenta también su propia regalía, los 6,46 €, porque en su caso las dos cantidades caen en la misma caja. Es el mismo umbral desde los dos lados de la mesa, y el primero es el exigente.

Lo que un libro paga sin que nadie compre un ejemplar

Un libro genera ingresos por vías que no son la venta de ejemplares, y en una carrera larga pesan más de lo que parece al principio. La primera son los derechos subsidiarios: traducción, audiolibro, bolsillo, club, adaptación audiovisual o teatral. No viajan de propina con el contrato de edición —la cesión queda limitada a las modalidades expresamente previstas—, así que lo que no se cede sigue siendo del autor y se vende aparte, con su propio precio.

La segunda son los usos que la ley remunera sin que haya compra. El préstamo en bibliotecas públicas es el más tangible: los titulares de los establecimientos pagan 0,004 € por cada obra prestada en el año y 0,05 € por cada usuario inscrito que haya usado el servicio, y ese dinero se hace efectivo a través de las entidades de gestión, que lo reparten entre los autores. Quedan exentos los establecimientos públicos de municipios de menos de 5.000 habitantes y las bibliotecas de los centros educativos.

Las dos cifras son diminutas y conviene entenderlas bien: no son un pago del lector ni un ingreso planificable libro a libro, sino un reparto agregado que llega una vez al año y crece con el número de títulos vivos, no con el éxito de uno solo. Ahí está el argumento económico del fondo: un título disponible sigue prestándose y vendiéndose despacio, y uno descatalogado deja de generar todo a la vez. La cláusula que devuelve los derechos al autor cuando el libro se agota vale, por eso, dinero futuro.

De lo que se factura a lo que llega a la cuenta

Entre la cifra que dice la liquidación y la que aparece en la cuenta hay dos impuestos, y sólo uno resta. La regla que sorprende a casi todos los escritores que facturan por primera vez es la del IVA: la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido declara exentos los servicios profesionales de los escritores, incluidos aquellos cuya contraprestación consista en derechos de autor, así que una liquidación de regalías no lleva IVA.

El IRPF sí. La retención sobre los rendimientos procedentes de la propiedad intelectual es del 15 %, cualquiera que sea su calificación, y la practica quien paga: la editorial descuenta ese porcentaje y lo ingresa a cuenta de la declaración del autor. No es un coste añadido, es un adelanto del impuesto, y se regulariza en la renta del año siguiente.

Hay dos tipos reducidos del 7 %, y sólo uno hay que activarlo. Se aplica cuando los rendimientos íntegros por obras literarias del ejercicio anterior fueron inferiores a 15.000 € y representaron más del 75 % de la suma de los rendimientos de actividades económicas y del trabajo de ese año, y no es automático: el contribuyente tiene que comunicárselo por escrito al pagador, que queda obligado a conservar la comunicación firmada. El otro es el de los anticipos plurianuales, que sí se aplica solo.

Y una obligación del editor hace comprobable todo lo anterior: cuando la remuneración es proporcional, tiene que practicar al menos una vez al año la liquidación, rendir cuentas de su contenido y poner anualmente a disposición del autor un certificado con los datos de fabricación, distribución y existencias de ejemplares. Si el autor lo solicita, debe presentarle además los justificantes. Pedirlos no es un gesto hostil: es un derecho escrito en la ley.

Lo práctico: las cinco preguntas que hay que hacer antes de firmar

Cinco preguntas enviadas por correo convierten un contrato en una previsión de ingresos, y ninguna incomoda a un editor que tenga las respuestas.

  • ¿Cuál es el porcentaje de regalía y sobre qué base exacta se calcula? Pide que la respuesta nombre la base: precio de venta al público, precio sin IVA o precio de facturación al distribuidor. Un porcentaje sin base no es una cifra.
  • ¿Hay escalado por tramos de ventas? Y si no lo hay, propón uno. Es la cláusula más barata de conceder y la que más cambia el resultado de un libro que funcione.
  • ¿Cuál es el número máximo y mínimo de ejemplares de la edición? El contrato tiene que expresarlo, igual que la remuneración del autor: sin cualquiera de las dos cosas, la ley declara el contrato nulo.
  • ¿Cuántos ejemplares se reservan al autor, a la crítica y a la promoción? Son los que salen sin generar regalía, y su número también tiene que constar por escrito.
  • ¿En qué fecha se liquida y qué documentación acompaña a la liquidación? El mínimo legal es anual, con rendición de cuentas y certificado; muchos contratos mejoran ese mínimo y liquidan cada seis meses.

Con esas cinco respuestas la previsión sale de una multiplicación: ejemplares que se espera vender por euros de regalía, menos la comisión del agente si lo hay y menos la retención. Si el resultado depende de vender más de lo que vende un libro medio del sello, la conversación que toca no es sobre el porcentaje, sino sobre la tirada y la distribución.

Cuándo sí es la vía

Cobrar por regalías con una editorial compensa siempre que el autor no pueda o no quiera arriesgar dinero propio, y esa es su ventaja permanente frente a cualquier cuenta que se haga con el porcentaje delante. Cobrar 1,73 € por ejemplar sin haber puesto un euro no es peor negocio que cobrar 6,46 € habiendo puesto 2.400 €: es otro negocio, con otro riesgo.

Sale a cuenta, además, cuando la editorial mueve un número de ejemplares que el autor no alcanzaría solo. Mil ejemplares a 1,73 € son 1.730 € sin haber gastado nada; doscientos ejemplares autopublicados a 6,46 € son 1.292 € con 900 – 2.400 € ya gastados. La cifra por ejemplar sólo decide cuando el número de ejemplares es parecido, y casi nunca lo es.

Y es la vía cuando lo que se busca es tiempo. Quien cobra regalías escribe el libro siguiente mientras el anterior se vende; quien autoedita dedica una parte del año a coordinar proveedores, canales y promoción. Ese tiempo no aparece en ninguna columna de la tabla, y en una carrera larga es una partida que se paga igual, sólo que en meses.

Cuándo no es la vía

Esperar ingresos de la venta de un solo libro no funciona con casi ningún título, y decirlo con números evita disgustos: 20.000 € al año a 1,73 € por ejemplar exigen vender unos 11.500 ejemplares, muy por encima de lo que vende la enorme mayoría de los libros publicados en España. Un libro no es una fuente de ingresos; una obra sostenida en el tiempo, con varios títulos vivos y sus derechos bien repartidos, puede llegar a serlo.

Tampoco es la vía la editorial cuando la base de cálculo es el precio de facturación al distribuidor y el porcentaje sigue siendo el de tabla. Ahí el contrato paga la mitad que otro que parece idéntico, y como el número grande no cambia, la diferencia sólo se ve haciendo la multiplicación antes de firmar.

Y no es la vía si lo que se persigue es margen por ejemplar y el libro tiene un público pequeño y localizable. Con un ebook dentro de la horquilla del 70 %, entre 292 y 458 ventas —según lo que hayan costado las partidas fijas— dejan al autor lo mismo que mil ejemplares en papel con contrato, y esa aritmética cambia la decisión entera. Cuál de las tres vías encaja con qué proyecto está en cómo publicar un libro, y el cuadro completo de gastos, en cuánto cuesta publicar un libro.

Preguntas frecuentes

¿Se puede vivir de escribir libros en España?
Con la venta de ejemplares de un título, prácticamente nadie. Quien vive de escribir suma varias fuentes a la vez: un fondo de títulos que siguen disponibles, los derechos que no cedió y vende aparte —traducción, audiolibro, adaptación—, y trabajo que se cobra por horas y no por ventas, como charlas, talleres, artículos y encargos. La proporción varía mucho, pero el reparto es casi siempre ése.
¿Cuánto se tarda en cobrar la primera regalía?
Entre uno y dos años, y la razón es que se acumulan dos plazos. El contrato puede tomarse hasta dos años para poner los ejemplares en circulación, contados desde que el autor entrega el original en condiciones de reproducirse, y a partir de ahí la ley obliga a liquidar al menos una vez al año. Un libro que sale en otoño suele generar su primera liquidación en el año siguiente.
¿El autor cobra por los libros que la editorial regala a la prensa?
No, y por eso el contrato tiene que decir cuántos son. Los ejemplares reservados al autor, a la crítica y a la promoción se entregan sin venta y sin regalía, así que su número es una cifra negociable: cien ejemplares de prensa en una tirada de mil son el 10 % de la edición que nunca va a pagar nada.
¿Gana más un escritor autopublicando?
Gana más por ejemplar y arriesga dinero propio. La regalía de las plataformas ronda el 70 % del precio sin impuestos en digital y el 60 % en papel bajo demanda, frente al 8 – 12 % de un contrato, pero antes hay que pagar de 900 a 2.400 € de edición que la editorial habría pagado. La vía que más deja depende de cuántos ejemplares se vendan de verdad.
¿Hay que facturar con IVA las regalías de un libro?
No. La Ley del IVA declara exentos los servicios profesionales de los escritores, incluidos aquellos cuya contraprestación consiste en derechos de autor, así que una liquidación de regalías no lleva IVA. Sí lleva retención de IRPF, que es un impuesto distinto y va por su cuenta.
¿Se puede renegociar un contrato si el libro se convierte en un éxito?
La ley lo permite en un supuesto concreto. Si aparece una desproporción manifiesta entre lo que se pactó y la totalidad de los ingresos que la explotación acaba dando al cesionario, el autor puede pedir la revisión del contrato y, si no hay acuerdo, acudir al juez para que fije una remuneración equitativa. La facultad se ejercita dentro de los diez años siguientes al de la cesión, salvo que el propio contrato, un convenio colectivo o un acuerdo sectorial prevean su propio procedimiento de revisión.
¿Cuánto cobra un escritor por un libro que se convierte en película?
Lo que diga el contrato que ceda ese derecho, que es un contrato aparte del de edición. Los derechos audiovisuales no viajan con el acuerdo editorial salvo que se cedan de forma expresa, y su precio no tiene horquilla de oficio: depende de la obra, del comprador y de si se compra una opción temporal o la cesión completa.

Fuentes

  1. Texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (RDL 1/1996), arts. 37, 46, 47 y 60 a 64
  2. Real Decreto 624/2014, remuneración a los autores por los préstamos en bibliotecas
  3. Reglamento del IRPF (RD 439/2007), arts. 80 y 101
  4. Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido, art. 20.Uno.26.º
  5. KDP: opciones de regalías de eBooks
  6. KDP: regalías de los libros de tapa blanda
  7. KDP: gasto de impresión para libros de tapa blanda

Por JD Romero, dirección editorial