Qué cuenta como lo que gana un escritor y qué no
Lo que gana un escritor por un libro no es un precio ni un sueldo: es un porcentaje de cada ejemplar que se vende, cobrado meses después de la venta y sólo si la venta ocurre. Esa es la diferencia que descoloca a casi todo el mundo al firmar su primer contrato. Un corrector cobra por corregir y un ilustrador por ilustrar; un autor cobra por vender, y puede no cobrar nada.
Ese porcentaje se llama regalía —en inglés royalty, y en los contratos españoles, participación en los ingresos— y remunera la cesión de derechos, no las horas de escritura. La ley española —el artículo 46 de la Ley de Propiedad Intelectual— parte de que la cesión a título oneroso dé al autor una participación proporcional en los ingresos de la explotación, y sólo admite el pago a tanto alzado en una lista cerrada de supuestos donde no aparece la novela: diccionarios, antologías, prólogos, obras científicas y traducciones, entre otros.
Alrededor de la regalía hay tres cosas más que sí son ingresos del libro y que esta página cuenta como tales: el anticipo, que es esa misma regalía cobrada por adelantado; lo que pagan los derechos subsidiarios cuando alguien compra la traducción, el audiolibro o la adaptación; y las cantidades que reparten las entidades de gestión por usos que no son ventas.
Y hay una cosa que no cuenta, aunque aparezca siempre en la misma conversación: las charlas, los talleres, los premios y los artículos son ingresos del escritor, no del libro. Se pagan por trabajo hecho y no dependen de que nadie compre nada.
Lo que le entra al autor por cada ejemplar, vía por vía
La misma novela deja al autor entre 1,47 € y 8,66 € por ejemplar según por dónde salga, y esa horquilla de casi seis veces es la respuesta corta a la pregunta de esta página. Sobre una novela de 300 páginas, con las proporciones que desglosa poner precio a un libro, el reparto queda así:
| Vía | Precio | Al autor por ejemplar | Puesto por el autor antes de vender |
|---|---|---|---|
| Editorial tradicional, tapa blanda | 18 € | 1,73 € | 0 € |
| La misma, con agente literario al 15 % | 18 € | 1,47 € | 0 € |
| Autoedición con tirada de 1.000 | 18 € | 6,46 € | 900 – 2.400 € |
| Tapa blanda bajo demanda en KDP | 14,99 € | 4,64 € | 900 – 2.400 € |
| Ebook en KDP dentro de la horquilla del 70 % | 12,99 € | 8,66 € | 900 – 2.400 € |
La columna del precio mezcla dos magnitudes y conviene decirlo: las tres primeras filas van a precio de venta al público con IVA, como se ve un libro en una librería; la tapa blanda de KDP va a precio de lista sin IVA, que es lo que se introduce en KDP y no lo que ve el comprador —14,99 € de lista se le muestran al lector español como 15,59 €—, y el ebook de KDP va con el IVA incluido, porque en digital el precio de lista ya lo lleva.
Las dos filas de editorial sólo se separan por el agente, cuya comisión sale de la regalía del autor y no de la parte de la editorial: cuánto cobra un agente literario. Y los 18 € son el precio de una novela media, no una regla; para uno concreto, qué precio le pongo a mi novela.
La columna de la derecha ordena todo lo demás. Con editorial el autor no pone dinero: si el libro fracasa, pierde el tiempo invertido y nada más. Autopublicando entra entre dos veces y media y cinco veces más por ejemplar, y esa diferencia es exactamente el precio de haber adelantado la corrección, la maquetación, la portada y el ISBN.
Con editorial, el porcentaje vale lo que valga su base
Una regalía son dos cifras y no una, y quien mira sólo el porcentaje no sabe cuánto va a cobrar. La horquilla habitual en papel en España va del 8 % al 12 %, pero ese número se aplica sobre una base que el contrato elige, y las bases posibles no valen lo mismo ni de lejos.
Hay tres en circulación. Sobre el precio de venta al público con impuestos, un 10 % de una novela de 18 € son 1,80 €. Sobre el precio sin IVA —la base más frecuente— son 1,73 €, porque el 4 % del impuesto se descuenta antes que ningún margen. Y sobre el precio al que la editorial factura al distribuidor, que ronda la mitad del de portada, el mismo 10 % se queda en unos 87 céntimos. El porcentaje no ha cambiado; el dinero se ha reducido a la mitad.
De dónde sale ese 1,73 € se ve con el reparto entero de los 18 €: 0,69 € de IVA, 5,19 € de descuento de librería, 3,81 € de comisión de la distribuidora y 1,85 € de impresión en una tirada de mil. Quedan 6,46 € en la caja del editor, de los que 1,73 € son del autor y 4,73 € se quedan en la editorial. La cuenta completa está en cuánto cuesta publicar con una editorial.
Y un detalle que casi nunca se negocia y debería: el porcentaje puede ser escalonado. Un contrato que suba del 8 % al 10 % a partir del ejemplar tres mil no cuesta nada mientras el libro venda poco y vale bastante si vende bien, así que es lo más fácil de pedir en una primera negociación. Qué más mirar en esa cláusula está en el contrato de edición.
El anticipo es el mismo dinero antes, no dinero de más
Un anticipo no se suma a las regalías: se resta de ellas. La editorial adelanta una cantidad a cuenta de lo que espera que el libro genere, y después descuenta de ese saldo las regalías reales hasta agotarlo; sólo cuando el acumulado supera el anticipo vuelve a entrar dinero. Con un anticipo de 1.000 € y unas regalías de 400 € el primer año, el autor no cobra esos 400 €: quedan 600 € por amortizar.
La parte buena es que no se devuelve. Si el libro no llega a amortizarlo, esa pérdida es de la editorial, y es la porción del riesgo editorial que el autor ve de cerca. Por eso un anticipo alto no es sólo dinero antes: es dinero que ya no depende de las ventas. Cuándo sí hay que devolverlo —que existe, y no tiene que ver con las ventas— está en qué es un anticipo y hay que devolverlo.
En España la mayoría de los contratos con sellos pequeños no llevan anticipo, y cuando un debut sí lo lleva suele quedarse por debajo de los 3.000 €. Es una horquilla de oficio y no un dato publicado: los anticipos sólo se hacen públicos cuando son noticia, que es justo el caso que distorsiona la percepción de todos los demás.
Lo que sí es exigible es que aparezca escrito. Cuando la edición es en forma de libro, la ley obliga al contrato a expresar el anticipo a conceder por el editor al autor a cuenta de sus derechos, en su caso: puede no haberlo, pero no puede quedar en una conversación. Y tiene una particularidad fiscal a favor del autor: la retención sobre los anticipos a cuenta de derechos de autor que vayan a devengarse a lo largo de varios años es del 7 % y no del 15 %.
Autopublicando entra más por ejemplar y sale todo por delante
Quien autopublica ocupa las dos filas del reparto —es autor y editor a la vez—, así que se queda los 6,46 € enteros de la novela de 18 € en lugar de 1,73 €. La contrapartida es que ha pagado antes, de su bolsillo, las partidas que la editorial habría pagado por él: entre 900 y 2.400 € en un proyecto sin lujos, según cuánto cuesta autopublicar un libro.
En impresión bajo demanda la cifra la fija la plataforma y no se negocia. En Amazon.es la tapa blanda paga el 60 % del precio de lista desde 9,99 € y el 50 % hasta 9,98 €, y de ahí se resta el gasto de impresión, 0,75 € fijos más 0,012 € por página en tinta negra: una novela de 300 páginas a 14,99 € deja 4,64 €. Con la distribución ampliada activada, la regalía de esas ventas baja al 40 %.
El digital es donde más se separa de la vía editorial. Amazon paga el 70 % del precio sin IVA cuando el precio de lista, IVA incluido, cae dentro de una horquilla que en Amazon.es va de 2,69 € a 12,99 €, y el 35 % fuera de ella; en la opción del 70 % descuenta además unos gastos de entrega de 0,12 € por megabyte. Un ebook de texto a 12,99 € deja 8,66 € por venta y el mismo ebook a 13,99 € deja menos de cinco euros, porque ha salido de la horquilla. El cálculo está en publicar un ebook.
Y una cifra que hay que leer con su base delante, porque el sitio la da de dos maneras que parecen contradecirse. Recuperar 900 – 2.400 € de partidas fijas cuesta 190 – 510 ejemplares contando sólo el margen de editor, los 4,73 €, que es como se mide cuándo la edición se ha pagado sola; y 139 – 372 si el autoeditor cuenta también su propia regalía, los 6,46 €, porque en su caso las dos cantidades caen en la misma caja. Es el mismo umbral desde los dos lados de la mesa, y el primero es el exigente.
Lo que un libro paga sin que nadie compre un ejemplar
Un libro genera ingresos por vías que no son la venta de ejemplares, y en una carrera larga pesan más de lo que parece al principio. La primera son los derechos subsidiarios: traducción, audiolibro, bolsillo, club, adaptación audiovisual o teatral. No viajan de propina con el contrato de edición —la cesión queda limitada a las modalidades expresamente previstas—, así que lo que no se cede sigue siendo del autor y se vende aparte, con su propio precio.
La segunda son los usos que la ley remunera sin que haya compra. El préstamo en bibliotecas públicas es el más tangible: según el Real Decreto 624/2014, los titulares de los establecimientos pagan 0,004 € por cada obra prestada en el año y 0,05 € por cada usuario inscrito que haya usado el servicio, y ese dinero se hace efectivo a través de las entidades de gestión, que lo reparten entre los autores. Quedan exentos los establecimientos públicos de municipios de menos de 5.000 habitantes y las bibliotecas de los centros educativos.
Las dos cifras son diminutas y no se planifican libro a libro: es un reparto anual que crece con el número de títulos vivos, no con el éxito de uno solo. Ahí está el argumento económico del fondo: un título disponible sigue prestándose y vendiéndose despacio, y uno descatalogado deja de generar todo a la vez. Por eso vale dinero la cláusula que devuelve los derechos cuando el libro se agota.
De lo que se factura a lo que llega a la cuenta
Entre la cifra que dice la liquidación y la que aparece en la cuenta hay dos impuestos, y sólo uno resta. La regla que sorprende a casi todos los escritores que facturan por primera vez es la del IVA: la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido declara exentos los servicios profesionales de los escritores, incluidos aquellos cuya contraprestación consista en derechos de autor, así que una liquidación de regalías no lleva IVA.
El IRPF sí. La retención sobre los rendimientos procedentes de la propiedad intelectual es del 15 %, cualquiera que sea su calificación, y la practica quien paga: la editorial descuenta ese porcentaje y lo ingresa a cuenta de la declaración del autor. No es un coste añadido, es un adelanto del impuesto, y se regulariza en la renta del año siguiente, si es que hay que presentarla: los límites a partir de los cuales existe esa obligación están en hay que declarar lo que gano con un libro. Y cobrar regalías de una editorial no obliga a darse de alta como autónomo, porque el reglamento las trata como rendimientos del trabajo; vender uno mismo los ejemplares es otra cosa, y dónde está la frontera lo explica tengo que darme de alta como autónomo.
Hay dos tipos reducidos del 7 %, y sólo uno hay que activarlo. El del artículo 80 del reglamento se aplica cuando los rendimientos íntegros por obras literarias del ejercicio anterior fueron inferiores a 15.000 € y representaron más del 75 % de la suma de los rendimientos de actividades económicas y del trabajo de ese año, y no es automático: el contribuyente tiene que comunicárselo por escrito al pagador, que queda obligado a conservar la comunicación firmada. El otro es el de los anticipos plurianuales, que sí se aplica solo.
Y todo lo anterior se puede comprobar: con remuneración proporcional, el editor tiene que liquidar al menos una vez al año, rendir cuentas y dar al autor un certificado anual de fabricación, distribución y existencias. Pedir los justificantes es un derecho escrito en la ley, no un gesto hostil.
Lo práctico: las cinco preguntas que hay que hacer antes de firmar
Cinco preguntas enviadas por correo convierten un contrato en una previsión de ingresos, y ninguna incomoda a un editor que tenga las respuestas.
- ¿Cuál es el porcentaje de regalía y sobre qué base exacta se calcula? Pide que la respuesta nombre la base: precio de venta al público, precio sin IVA o precio de facturación al distribuidor. Un porcentaje sin base no es una cifra.
- ¿Hay escalado por tramos de ventas? Y si no lo hay, propón uno. Es la cláusula más barata de conceder y la que más cambia el resultado de un libro que funcione.
- ¿Cuál es el número máximo y mínimo de ejemplares de la edición? El contrato tiene que expresarlo, igual que la remuneración del autor: sin cualquiera de las dos cosas, la ley declara el contrato nulo.
- ¿Cuántos ejemplares se reservan al autor, a la crítica y a la promoción? Son los que salen sin generar regalía, y su número también tiene que constar por escrito.
- ¿En qué fecha se liquida y qué documentación acompaña a la liquidación? El mínimo legal es anual, con rendición de cuentas y certificado; muchos contratos mejoran ese mínimo y liquidan cada seis meses.
Con esas cinco respuestas la previsión es una multiplicación —ejemplares por euros de regalía, menos agente y retención— que la calculadora de regalías resuelve base por base. Si el resultado exige vender más que un libro medio del sello, la conversación que toca no es el porcentaje, sino la tirada y la distribución.
Un caso con cifras
Trescientos ejemplares vendidos en un año —algo más que los 205 de un título medio— dejan al autor de la misma novela entre 519 € y 2.598 € según la vía, y un resultado que va de perder 828 € a ganar 1.698 €. La novela es la de referencia del sitio: 250 páginas, unas 65.000 palabras, 18 € en librería, 14,99 € de lista en tapa blanda de KDP y 12,99 € en ebook.
| Vía | Por ejemplar | 300 ejemplares | Puesto antes | Resultado |
|---|---|---|---|---|
| Editorial, 10 % sobre el precio sin IVA | 1,73 € | 519 € | 0 € | +519 € |
| Tapa blanda bajo demanda en KDP | 5,24 € | 1.572 € | 900 – 2.400 € | de +672 € a −828 € |
| Ebook en KDP a 12,99 € | 8,66 € | 2.598 € | 900 – 2.400 € | de +1.698 € a +198 € |
La tapa blanda deja aquí 5,24 € y no los 4,64 € de la primera tabla porque tiene cincuenta páginas menos que imprimir: 3,75 € y no 4,35 €. Tres lecturas.
Con editorial no hay columna roja. Los 519 € llegan en la liquidación con 77,85 € retenidos a cuenta del IRPF: al banco van 441,15 €, y la retención se ajusta en la renta. Con un anticipo de 1.000 € el autor ya habría cobrado más que eso, y esta liquidación no le ingresaría nada: amortizaría 519 € y dejaría 481 € por amortizar.
Autopublicando, el mismo número de ventas puede ser pérdida o ganancia, y lo decide el presupuesto, no el formato. En papel hacen falta entre 172 y 459 ejemplares para recuperar 900 – 2.400 €; en ebook, entre 104 y 278. Con el presupuesto bajo, los trescientos ejemplares ya dan beneficio en los dos formatos; con el alto, sólo en digital.
Lo que paga Amazon suele llegar sin retener. La retención la practica quien paga cuando la ley le obliga, y lo habitual es que las liquidaciones de KDP lleguen enteras: el impuesto se paga después, en la declaración del año siguiente, así que conviene apartarlo al cobrar.
Fuera de España
Las cifras por ejemplar se calculan igual en América, porque salen del precio y del contrato, no del país del autor; las de KDP las fija la tienda en que se vende. Lo que cambia es lo que se lleva el fisco, y en tres países la ley alivia justo esa parte.
En México, la Ley del Impuesto sobre la Renta exenta hasta veinte unidades de medida y actualización elevadas al año lo que se cobra por permitir a terceros publicar obras escritas propias, siempre que el libro se destine a la venta al público y el autor expida el comprobante fiscal. Quien se autopublica no encaja en ese supuesto; el detalle, en México.
En Colombia, el artículo 28 de la Ley 98 de 1993 declara exentos del impuesto de renta los derechos de autor que reciban los autores colombianos, o extranjeros residentes, por libros científicos o culturales editados e impresos en el país, por cada título y cada año (Colombia).
En Perú, la Ley 31893 exonera del impuesto a la renta las regalías de autores y traductores por libros, pero con fecha de caducidad escrita: tres años desde el 1 de enero de 2024, es decir los ejercicios 2024, 2025 y 2026 (Perú). Para Argentina y Chile, lo que cambia está en sus páginas, y cómo se declara lo cobrado en cualquiera de los cinco países es materia de asesor.
Cuándo sí es la vía
Cobrar por regalías con una editorial compensa siempre que el autor no pueda o no quiera arriesgar dinero propio, y esa es su ventaja permanente frente a cualquier cuenta que se haga con el porcentaje delante. Cobrar 1,73 € por ejemplar sin haber puesto un euro no es peor negocio que cobrar 6,46 € habiendo puesto 2.400 €: es otro negocio, con otro riesgo.
Sale a cuenta, además, cuando la editorial mueve un número de ejemplares que el autor no alcanzaría solo. Mil ejemplares a 1,73 € son 1.730 € sin haber gastado nada; doscientos ejemplares autopublicados a 6,46 € son 1.292 € con 900 – 2.400 € ya gastados. La cifra por ejemplar sólo decide cuando el número de ejemplares es parecido, y casi nunca lo es. Y cuando vende poco tampoco hay pérdida: trescientos ejemplares con editorial son un ingreso pequeño, no un agujero, y lo que cobra el autor con ventas modestas está en cuánto gano con una editorial si vendo pocos ejemplares.
Y es la vía cuando lo que se busca es tiempo. Quien cobra regalías escribe el libro siguiente mientras el anterior se vende; quien autoedita dedica una parte del año a coordinar proveedores, canales y promoción. Ese tiempo no aparece en ninguna columna de la tabla, y en una carrera larga es una partida que se paga igual, sólo que en meses.
Cuándo no es la vía
Esperar ingresos de la venta de un solo libro no funciona con casi ningún título, y decirlo con números evita disgustos: 20.000 € al año a 1,73 € por ejemplar exigen vender unos 11.500 ejemplares, muy por encima de lo que vende un libro de media, que son unos 205 al año por título a la venta. Un libro no es una fuente de ingresos; una obra sostenida en el tiempo, con varios títulos vivos y sus derechos bien repartidos, puede llegar a serlo.
Tampoco lo es un contrato que calcule sobre el precio de facturación al distribuidor con el porcentaje de tabla: paga la mitad que otro que parece idéntico, y sólo se ve multiplicando antes de firmar.
Y no es la vía si lo que se persigue es margen por ejemplar y el libro tiene un público pequeño y localizable. Con un ebook dentro de la horquilla del 70 %, entre 304 y 477 ventas —según lo que hayan costado las partidas fijas— dejan al autor lo mismo que mil ejemplares en papel con contrato, y esa aritmética cambia la decisión entera. Cuál de las tres vías encaja con qué proyecto está en cómo publicar un libro, y el cuadro completo de gastos, en cuánto cuesta publicar un libro.
Corrección del 10 de septiembre de 2026. Esta página daba la horquilla del 70 % de regalía de Amazon.es, de 2,69 a 12,99 €, como precio sin IVA; KDP la fija con el IVA incluido. Un ebook de 12,99 € deja 8,66 € y no 9,01 €, y la horquilla por ejemplar es de casi seis veces y no de más de seis. Corregido también el recuento de la tabla: van con IVA las tres primeras filas, no las dos primeras.
Corrección del 19 de septiembre de 2026. «Cuándo no es la vía» daba entre 292 y 458 ventas de ebook para igualar mil ejemplares con contrato: la cuenta seguía hecha con los 9,01 € por ebook que retiró la corrección anterior. Con 8,66 € son entre 304 y 477.