La letra de un libro de narrativa lleva serifa, y el palo seco queda para los títulos
El texto corrido de una novela se compone con una letra con serifa porque el remate guía el ojo en líneas largas y porque es la forma que el lector asocia a un libro sin saber que la asocia. Las de palo seco funcionan en títulos, en libros técnicos y en obra ilustrada.
Dentro de esa costumbre, KDP publica su propia lista para el interior en papel: Centaur, Garamond, Hightower Text, Palatino Linotype, Constantia y Cambria, y menciona Times New Roman y Arial como las más populares. Recomienda además no bajar de 7 puntos para que el texto se lea sin problema. Ese mínimo no es un consejo de composición: en un libro sirve para créditos y notas, mientras que el cuerpo del texto se mueve entre 10 y 12 puntos y el interlineado, entre el 120 y el 140 % de esa cifra.
La elección tiene además un efecto contable. Una letra más estrecha, o con la altura de x menor —la de las minúsculas sin rasgos que suban ni bajen—, mete más texto en la misma caja, el libro sale con menos páginas y el ejemplar cuesta menos de fabricar. Amazon Endure, la fuente propia de KDP, está descrita en esa misma página como diseñada a medida para reducir el recuento de páginas y los gastos de impresión, y ahí señalan Constantia y Cambria como alternativas con el mismo efecto. La cuenta completa está en cuánto cuesta imprimir un libro.
El caso límite: en un ebook la letra no la eliges tú
En un libro digital ajustable, quien decide la tipografía es quien lee. El texto de un EPUB se recompone en cada pantalla con el tipo, el tamaño y el espaciado que el lector haya configurado en su aparato, así que la letra que se ve no es la que salió del programa de maquetación. Amazon lo dice como recomendación explícita: salvo que incrustar una fuente sea estrictamente necesario, aconseja usar el conjunto predeterminado ya instalado en los dispositivos y aplicaciones Kindle, porque está optimizado para la calidad de lectura.
Forzar un tipo de letra en el texto normal tiene además un coste que las propias pautas de Amazon nombran: dicen que cualquier estilo aplicado al texto anula la configuración preferida del usuario, que eso puede generar comentarios negativos de los lectores y que, si no se respetan las reglas de incrustación, es posible que el cliente no pueda cambiar el tipo de letra. En un ebook, la decisión tipográfica de quien publica es un ofrecimiento, no un ajuste.
Qué hacer
Elige la familia sobre una prueba impresa y no en la pantalla, porque una letra que se ve holgada en el monitor puede cerrarse en el papel al tamaño real. Compón una página entera con cada candidata, imprímelas al tamaño del libro y compáralas de lejos: lo que se juzga es la mancha de gris que forma el párrafo, no el dibujo de las letras sueltas.
Antes de cerrar la elección, comprueba dos cosas que no se ven en la página. La primera es la licencia: KDP advierte de que es responsabilidad de quien publica conseguir las licencias necesarias para las fuentes que use en su libro, y tenerla instalada en el ordenador no da derecho a incrustarla en un archivo comercial. Si quieres terreno firme y sin coste, la SIL Open Font License dice en su propia web que sus tipografías se pueden usar en libros sin obligación de atribuir. La segunda es la incrustación: al exportar el PDF/X, abre el archivo, mira la pestaña de fuentes en las propiedades y confirma que todas figuran como incrustadas.
El resto de decisiones del interior —formato, márgenes, jerarquía de títulos— va en el mismo paquete y está desarrollado en maquetación de un libro; qué herramienta usar para ejecutarlo, en qué programa se usa para maquetar libros. Y el sitio de todo esto dentro del proceso entero, en cómo publicar un libro.