La costumbre del género pesa más que cualquier norma
No existe una medida obligatoria para un libro: existe una costumbre por género que el lector reconoce sin saber que la reconoce, y unas listas de formatos que cada imprenta o plataforma ofrece. En novela, los formatos habituales aquí rondan los 13 × 20 y los 14 × 21 centímetros; en bajo demanda domina el de 6 × 9 pulgadas —15,24 × 22,86 cm—, que KDP presenta como su tamaño estándar recomendado. IngramSpark publica su propio mapa por género y señala 6 × 9 pulgadas para la ficción general, 5,25 × 8 para el thriller y las memorias, y 5,5 × 8,5 para la no ficción.
Salirse de esa costumbre no está prohibido y a veces está justificado: un libro de fotografía o un poemario tienen sus razones para pedir otra caja. Lo que sí tiene salirse es un coste medible en fabricación.
Dónde el tamaño deja de ser gusto y pasa a ser factura
El formato tiene un precio literal en impresión bajo demanda, y está publicado. En Amazon.es, un ejemplar de tapa blanda en tinta negra de hasta 110 páginas cuesta 2,05 € en tamaño normal y 2,48 € en tamaño grande; por encima de esa extensión, lo que cambia es el coste por página, que pasa de 0,012 a 0,016 €. El umbral que separa los dos mundos son 155,5 mm de ancho o 228,6 mm de alto: cualquiera de los dos que se rebase, cambia la tarifa.
Conviene mirar ese número dos veces, porque el 6 × 9 pulgadas está justo en el filo —152,4 mm de ancho por 228,6 de alto— y un 15 × 23 cm, que suena casi igual, ya lo cruza por el alto. La diferencia no se ve a simple vista; se nota en cada ejemplar vendido y en el precio mínimo que la plataforma te deja poner. Lo que más mueve el coste, aun así, sigue siendo la extensión: cuánto cuesta imprimir un libro trae la cuenta completa.
El caso límite: el tamaño no se decide solo, arrastra a los márgenes
Un formato de corte no es un dato del catálogo, es la primera de las cuatro medidas que gobiernan el interior. De él dependen los márgenes exteriores —6,4 mm de mínimo sin sangre y 9,6 mm con ella—, el margen interior, que crece con el grosor del libro, y la caja de texto que queda en medio. Reducir el formato estrecha la caja, mete menos palabras por página y alarga el libro en páginas, que es justo la variable que encarece cada ejemplar.
Por eso el tamaño se elige antes de maquetar y no después: cambiarlo a mitad no es reescalar el PDF, es rehacer la composición. Y hay una restricción que sorprende al llegar: los tamaños personalizados de KDP existen sólo en tapa blanda, con un ancho de 10,16 a 21,59 cm y un alto de 15,24 a 29,69 cm, así que si el plan incluye tapa dura hay que quedarse en la lista corta. El detalle de las cuatro medidas está en maquetación de un libro.
Qué hacer
Elige el formato mirando tres cosas y en este orden: qué usa tu género, si el contenido lo permite y de qué lado del umbral de tamaño grande queda. Para una novela de texto corrido, el 13 × 20, el 14 × 21 o el 6 × 9 resuelven el caso sin más discusión, y los tres se quedan en tarifa normal. Descarga la plantilla del formato exacto en la plataforma de impresión bajo demanda que vayas a usar antes de componer nada, porque trae los márgenes y el medianil —el margen interior, el que se come el pliegue— ya calculados.
Si el libro lleva imágenes, tablas o partituras, decide el formato con una prueba impresa delante y no en pantalla, y ten a mano cuál es la extensión ideal de un libro para estimar en cuántas páginas se traduce. Si vas a publicar sólo en digital, este dilema no existe: lo que toca preparar está en publicar un ebook, y el sitio de esta decisión dentro del proceso entero, en cómo publicar un libro.