Coedición y autopublicación las paga el autor, y ahí se acaba el parecido
Coedición y autopublicación se separan en aquello que decide cómo será la vida del libro: quién toma las decisiones editoriales, de quién son los derechos de explotación cuando el libro está en la calle y qué nombre figura como editor en el ejemplar. Lo que comparten es de dónde sale el dinero, y por eso se confunden tanto en los correos comerciales.
En la autopublicación el autor ocupa el puesto del editor: contrata la corrección, la maquetación y la portada, fija el precio, elige el calendario y no firma ninguna cesión de derechos. En la coedición el autor financia la edición y quien la publica es un sello ajeno, que decide, pone su nombre en el libro y recibe los derechos de explotación mediante un contrato de edición.
| Coedición | Autopublicación | |
|---|---|---|
| Quién paga | El autor | El autor |
| Quién decide texto, portada y calendario | El sello | El autor |
| Derechos de explotación | Cedidos al sello por contrato | Del autor |
| Quién figura como editor | El sello | El autor |
| Quién fija el precio de venta | El sello | El autor |
| Coste habitual en España | 1.500 – 6.000 € | 900 – 2.400 € |
Las dos horquillas cubren lo mismo, una novela de extensión media editada con oficios profesionales, y la diferencia —de 600 a 3.600 €— es lo que se paga por el sello, por no gestionar nada y por el margen de la empresa. El desglose partida por partida está en coedición y autoedición y en autopublicar un libro.
El caso límite: el paquete que se vende como autopublicación y sale con el ISBN del sello
Un mismo presupuesto puede llamarse «servicio de autopublicación» y ser una coedición, así que el ejemplar terminado resuelve la duda mejor que el nombre del paquete. Dos marcas del ejemplar no dependen de cómo lo llame nadie.
La primera es el ISBN. El prefijo del código identifica al editor, así que un libro que sale con el prefijo de una empresa está editado por esa empresa. La Agencia del ISBN llama autor/editor a quien desea editar «por sus propios medios, sin el concurso de una editorial profesional», y ese código suelto cuesta 45 € por edición. Si el presupuesto incluye «el ISBN» y el número impreso en la página de créditos es el del sello, quien edita es el sello.
La segunda es el depósito legal. La Ley 23/2011 obliga a solicitarlo a los editores, y llama editor a quien, «por cuenta propia», elige o concibe la obra y realiza o encarga los procesos industriales para convertirla en libro. Quien autopublica cumple esa definición y hace el trámite a su nombre; en una coedición lo hace el sello, porque el editor es él.
Qué hacer
Pide el presupuesto desglosado y pregunta por escrito dos cosas antes de firmar: a nombre de quién se solicitan el ISBN y el depósito legal, y qué derechos se ceden y durante cuántos años. La Ley de Propiedad Intelectual pone un suelo para cuando el papel calla —la falta de mención del tiempo limita la transmisión a cinco años— y declara nulo el contrato de edición que no exprese el número máximo y mínimo de ejemplares o la remuneración del autor.
Después compara la cifra con lo que recibes a cambio. Pagar de más no convierte una coedición en mal negocio si el sello significa algo para libreros y prensa; lo convierte en mal negocio pagar, ceder los derechos por quince años y recibir una distribución que nadie concreta. Las dos preguntas que suelen venir detrás están respondidas aparte: ¿es normal que una editorial me pida dinero? y ¿la coedición es una estafa?. Y si lo que sigues decidiendo es por qué vía sale el libro, con la editorial tradicional también encima de la mesa, el punto de partida es cómo publicar un libro.