La norma del ISBN no prevé ninguna sanción, así que no hay expediente que abrir
Publicar un libro sin ISBN no abre ningún expediente en España. El Real Decreto 2063/2008, que es la norma vigente sobre el número, reparte funciones de gestión, describe la estructura del código y acota sus efectos, pero no nombra a ningún sujeto obligado ni prevé multa alguna; y la obligación que sí existió, la del Decreto 2984/1972, quedó derogada en 2009, así que el ISBN no es obligatorio desde entonces.
El contraste que aclara la respuesta está en el otro número de la página de créditos. El depósito legal sí tiene régimen sancionador: la Ley 23/2011 castiga las infracciones leves con multa de 1.000 a 2.000 euros y las graves con multa de 2.001 a 30.000. Publicar sin ISBN no exime de depositar, y ahí está el malentendido: se confunden los dos trámites y se le atribuye al número la sanción que es del otro.
Lo que se pierde no es legalidad, es ficha
Sin ISBN el libro no tiene entrada en las bases de datos con las que trabaja la cadena comercial, y eso es lo que se nota. El propio real decreto encomienda al ministerio poner a disposición de los usuarios un sistema de consultas que permita la difusión y comercialización de los libros editados en España: es la puerta por la que un libro se hace localizable para quien no lo conoce. Sin número no se cruza esa puerta, y tampoco la de DILVE, donde vive la ficha comercial que consultan librerías y distribuidoras: la propia plataforma describe el camino del autor-editor a esos datos como algo que ocurre durante la compra del ISBN o una vez catalogado el libro.
De ahí sale la consecuencia práctica: una librería no puede pedir un libro que no sabe identificar, así que la venta se queda dentro del canal donde lo hayas subido —tu web, una sola tienda— y no sale de ahí. Conviene leer entero lo que la norma le concede al número, porque también recorta expectativas en el otro sentido: su asignación tiene valor identificativo a los solos efectos de difusión y comercialización, sin acreditar la publicación efectiva de la obra. No es un sello de existencia; es una llave de catálogo.
El caso límite: añadirlo después no es corregir un dato, es relanzar el libro
Quien publica sin ISBN y luego cambia de idea descubre que el número no se encaja a posteriori. La ayuda de KDP es explícita: los ISBN no se pueden cambiar si el libro está publicado, y para actualizarlo hay que despublicarlo y crear una edición nueva con los datos corregidos. Es decir, un lanzamiento nuevo y no una corrección, y lo mismo vale si lo que quieres es pasar del ISBN gratuito de la plataforma al tuyo propio.
En papel el problema es más físico y menos reversible. Los ejemplares impresos se quedaron con una página de créditos sin número, y la Agencia del ISBN sólo admite número nuevo cuando hay un cambio sustancial en el texto, el formato o la encuadernación, no por razones comerciales. El ISBN, por tanto, entra en la tirada siguiente y deja detrás una versión del libro que no lo lleva.
Qué hacer
Si el libro todavía no ha salido, decide por el canal antes que por el trámite: dónde vas a vender es lo que dice si necesitas ISBN, cuánto cuesta está en cuánto cuesta un ISBN en España y el trámite, paso a paso, en cómo conseguir el ISBN de un libro.
Si ya salió sin él, no lo trates como un error que hay que reparar corriendo. Si el libro se queda en una tienda o entre conocidos, no hace falta hacer nada; si lo que quieres es abrir la puerta de las librerías, el ISBN entra en la próxima edición y ése es el momento de pedirlo, no ahora. Dónde encaja cada pieza del proceso está en cómo publicar un libro.