Lo que cambia de un país a otro son los trámites, no el libro
Terminar el texto, corregirlo, maquetarlo y diseñar la cubierta es el mismo oficio en Bogotá que en Bilbao, y por eso el resto de este sitio se lee igual desde los dos sitios: cómo publicar un libro explica la decisión de fondo —editorial o autopublicación— sin que el país la cambie.
Lo que cambia es la parte administrativa, y cambia entera: el organismo, el nombre del trámite, el plazo y el precio. Un autor que ha leído una guía escrita para España y publica desde México no tiene mal el método; tiene mal la ventanilla. Esta sección existe para eso, y no para repetir en seis versiones lo que ya está escrito una vez.
Cuatro trámites cambian al cruzar la frontera, y uno de ellos cuesta dinero
Los trámites que dependen del país son cuatro, y conviene saber cuáles son antes de buscar cada uno por separado, porque tienen nombres parecidos y hacen cosas distintas. La tabla los separa por lo que resuelven.
| Trámite | Para qué sirve | Qué cambia según el país |
|---|---|---|
| ISBN | Identificar la edición para el comercio | La agencia que lo asigna y lo que cobra por él |
| Depósito legal | Conservar un ejemplar en la colección pública | El organismo, el número de ejemplares y quién está obligado |
| Registro de la propiedad intelectual | Reunir una prueba de autoría con fecha | El registro competente, la tasa y qué añade a lo que ya protege la ley |
| Impuestos | Declarar y cobrar lo que vende el libro | El tipo aplicable, la retención en origen y qué convenio la rebaja |
De los cuatro, el ISBN es el que llega con tarifa publicada, y esa tarifa es de cada agencia: en España, un autor que se registra como editor de su propio libro paga 45 € con IVA por un número suelto. Lo que cobran las demás ventanillas —si es que cobran— lo dice cada ficha con la fuente de su país delante, porque es justo el dato que no se puede deducir del caso español. El desglose de lo que vale publicar, con las partidas que no dependen del país, está en cuánto cuesta publicar un libro.
Hay un quinto asunto que no es un trámite y decide tanto como ellos: si el mercado tiene precio fijo del libro. En España lo impone la Ley 10/2007, y obliga a que toda la cadena venda entre el 95 % y el 100 % del precio que fija el editor, como explica precio fijo. Esa regla no viaja con el libro: es de cada mercado, y donde no existe, la tienda puede descontar lo que quiera.
El ISBN se pide en el país donde reside quien publica
La agencia del ISBN a la que hay que dirigirse la decide la residencia del editor, no dónde se imprime el libro ni dónde se piensa vender. El sistema está repartido en agencias nacionales —la lista pública de la International ISBN Agency incluye Argentina, Chile, Colombia, España, México y Perú, cada una con la suya— y en algunos casos por área lingüística o regional, como el grupo formado por los países de la Comunidad del Caribe.
Eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera es que no se elige agencia por precio: quien publica desde Lima pide su ISBN a la agencia peruana aunque la de al lado sea más barata. La segunda es que el número, una vez asignado, sirve en cualquier mercado; un ISBN español no impide vender en Chile, igual que uno chileno no impide vender en España. Cómo se usa el número y qué pasa cuando hay varias ediciones está en ISBN.
El caso que rompe la regla es el ISBN gratuito que asignan algunas plataformas. Ahí no se elige agencia porque no hay agencia: el número lo pone la propia plataforma, con las limitaciones que se explican en puedo usar el ISBN gratis de Amazon.
La primera retención la decide la plataforma, y llega antes que el impuesto de casa
Hay una resta que se aplica antes de que el dinero salga de la plataforma, y no la fija el país del autor. KDP exige identificación fiscal a todos sus editores y aplica el tipo legal estadounidense del 30 % sobre los pagos de origen estadounidense; ese tipo sólo baja a lo que fije el convenio del país de residencia cuando se facilita un número de identificación fiscal, ya sea uno estadounidense o el que emita la autoridad tributaria del propio país. Quien no lo aporta cobra el 70 % de esos pagos, y no porque haya hecho nada mal.
Lo que viene después sí es del país: declarar esos ingresos, elegir la forma jurídica desde la que se factura y saber si hace falta darse de alta por vender unos pocos ejemplares. El caso español está en hay que declarar lo que gano con un libro y en tengo que darme de alta como autónomo; la ficha de cada país señala su equivalente cuando existe.
Esta publicación está escrita desde España, y esta sección es la excepción
El resto del sitio da por supuesto el marco español: cuando una página cita una ley, es una ley española; cuando da una tasa, es la que cobra un organismo español. No es un descuido, es de dónde se escribe, y hasta ahora estaba implícito. Decirlo aquí es lo que permite que las fichas de esta sección hagan lo contrario y trabajen con las fuentes de su país.
De ahí que una ficha de país no sea un resumen de la guía con los nombres cambiados. Lo que aporta es exactamente lo que no sirve fuera de una frontera: qué organismo asigna el ISBN y qué cobra, ante quién se hace el depósito legal y con cuántos ejemplares, qué registro de autoría existe y qué añade, y qué pasa con los impuestos de lo que se cobra desde el extranjero. Todo lo demás —cómo se corrige, cómo se maqueta, cómo se pone precio— se enlaza a la página que ya lo resuelve en lugar de repetirse.
Qué países tienen ficha en esta sección
Seis países están previstos en esta sección, por orden alfabético: Argentina, Chile, Colombia, España, México y Perú. Son los seis mercados de habla hispana con los que trabaja esta publicación, y entre ellos España, que es donde está el marco legal que el resto del sitio da por supuesto.
El listado que cierra esta página no está escrito a mano: sale del registro del sitio, así que una ficha aparece el día en que está escrita y verificada, y hasta entonces no figura ni enlaza a ninguna parte. Si un país no aparece todavía, la explicación es siempre la misma: su ficha no está terminada. Mientras tanto, los trámites de esta página describen el mapa, y las páginas generales del sitio siguen valiendo para todo lo que no sea administrativo.
Cómo se lee una ficha de esta sección
Todas las fichas tienen las mismas cinco secciones, y ese formato es lo que permite comparar dos países sin leerlos enteros: qué es, cómo se publica, qué cuesta y qué se cobra, cuándo conviene y cuándo no conviene. Las cifras de la tercera salen de la fuente oficial del país que corresponde, con el enlace al documento que las publica.
Lo que ninguna ficha hace es dar consejo fiscal o legal a medida. Reúne lo público, dice de dónde lo ha sacado y deja el hueco visible cuando un dato no se puede verificar, que es el criterio de toda la casa y está escrito en metodología y en política editorial. Con eso se llega a una asesoría sabiendo qué preguntar, que es justo lo que ahorra la primera consulta.