Qué es
Podiprint es una imprenta que además distribuye, y su cliente declarado no es el autor sino la editorial y la librería. Así se presenta en su propia web: «un distribuidor e impresor de libros bajo demanda» cuyo objetivo es generar oportunidades de venta a editoriales y librerías conectando el metadato con el punto de venta para imprimir sólo cuando la venta ya se ha producido. Es una marca registrada de Innovación y Cualificación SL, con oficina en Antequera (Málaga), y dice emplear a más de cien profesionales directos.
De las tres cosas que esta sección llama «plataforma» —tienda, distribuidor e imprenta bajo demanda—, Podiprint hace las dos últimas y no la primera: no vende al lector desde un catálogo propio, ni publica con un sello suyo. La empresa cuenta que empezó como escuela de artes gráficas, que dio sus primeros pasos imprimiendo desde un ejemplar y que después nació la marca comercial; también que es partner en exclusiva de Ingram —el grupo al que pertenece IngramSpark— y que trabaja con Bibliomanager como distribuidor principal para los países de habla hispana.
Esa posición explica lo que un autor encontrará y lo que no. Encontrará una planta que imprime bajo demanda en tapa dura, con solapas o grapado, y una red de distribución española y latinoamericana. No encontrará un botón de publicar.
Cómo se publica
Publicar en Podiprint no empieza subiendo un archivo, sino escribiendo un correo, y conviene saberlo antes de perder una tarde buscando el registro. La web no tiene alta de usuario público: todos los botones —«solicitar presupuesto», «recibir información», «cuéntanos tu proyecto»— llevan al mismo formulario de contacto, que pide nombre, correo, empresa, país y tipo de empresa, con tres opciones: editorial, canal y escritor. La otra puerta es el teléfono de la oficina española, publicado junto a su horario de atención de lunes a viernes.
A partir de ahí el trabajo se hace en Bibliomanager, el portal desde el que se gestionan presupuestos, catálogo, pedidos, metadatos, archivos, facturación y puntos de entrega, con acceso multiusuario y seguimiento de la producción en tiempo real. Antes de que un título entre en producción pasa por un departamento de validación que revisa que los archivos cumplan los requisitos de impresión, que es el equivalente al control de PDF de cualquier imprenta: la maquetación llega hecha, en un PDF cerrado, porque aquí no hay editor de libros en línea.
Y hay un requisito que no está escrito en la web pero se deduce de lo que no ofrece. Como no hay sello ni gestión del ISBN, el libro entra con el código y los metadatos de quien lo edita, que en una autopublicación es el propio autor. Eso significa darse de alta como editor, comprar el ISBN y ocuparse del depósito legal por cuenta propia: las tres cosas que Amazon KDP o Bubok resuelven —cada uno a su manera— sin que el autor lo note.
Qué cuesta y qué se cobra
Podiprint no publica ningún precio, y ésa es la primera respuesta honesta a la pregunta: no hay tarifa de impresión, ni cuota de alta, ni porcentaje anunciado. Lo que sí publica son las condiciones de servicio, que son las que se pueden comparar con las de otra plataforma antes de pedir el presupuesto.
| Concepto | Lo que anuncia Podiprint |
|---|---|
| Precio por ejemplar | Sin tarifa pública: presupuesto |
| Tirada mínima | 1 ejemplar |
| Reimpresiones | 5 días |
| Producción del servicio Prime para librerías | 48 horas, con envío dropshipping |
| Producción en el país de destino | 96 horas |
| Liquidaciones | Mensuales, en euros, sin mínimo de transferencia |
| Devoluciones | Ninguna: se imprime después de vender |
| Inversión inicial en el almacén virtual | 0 €: se paga lo entregado |
La ausencia de tarifa no es un detalle menor cuando se compara: en las plataformas de autoservicio el coste por ejemplar está tarifado y es público —4,35 € una novela de 300 páginas en tinta negra en Amazon.es, 8,27 € el mismo libro en Bubok, según sus respectivas calculadoras—, así que la cuenta se puede hacer antes de decidir. Aquí no, y por eso las preguntas del correo importan tanto: coste por ejemplar con el número de páginas y el acabado exactos, coste del envío, y qué descuento hay que ceder al canal en las ventas que lleguen por distribución.
Esa última es la que se olvida y la que más pesa. En el circuito librero español, la librería pide en torno al 30 % del precio de venta sin IVA, y cuando el ejemplar llega a través de una distribuidora el descuento que sale de manos del editor sube al 50-55 %, como está detallado en qué descuento pide una librería. Ese porcentaje se aplica antes de restar la impresión, así que un libro pensado para venderse en librerías necesita otro precio de portada que uno pensado para venderse en línea. La cuenta completa está en poner precio a un libro.
Cuándo conviene
Podiprint encaja cuando quien publica ya funciona como editorial, aunque sea una editorial de un solo autor. Tener ISBN propio, un catálogo que crece y ganas de que los libros estén pedibles en librerías españolas y latinoamericanas sin fabricar stock es exactamente el problema que esta empresa resuelve: el título figura disponible en Todos Tus Libros, en Cegal en Red, en Amazon y en las cadenas, y cada pedido se convierte en una orden de impresión. Qué hace falta para llegar a ese circuito está en necesito un distribuidor.
Conviene también al fondo que se ha quedado agotado. El almacén virtual permite reponer cinco, diez o quince ejemplares con la misma calidad que una tirada larga y sin inversión inicial —se paga lo que se entrega—, de modo que un título descatalogado por no llegar a la tirada mínima vuelve a estar vivo. Es la diferencia entre un catálogo con veinte títulos publicados y uno con veinte títulos disponibles.
Y conviene al libro que ya vende fuera de España sin que su editor quiera exportar. Como la impresión se hace en el país de destino, no hay aduanas ni transporte internacional del ejemplar, y las liquidaciones llegan en euros. Para un autor español con lectores en México o en Argentina, ésa es la diferencia entre tener el libro disponible allí y tener que mandar cajas.
Cuándo no conviene
Podiprint no es la vía para el primer libro de quien todavía no se ha planteado si quiere ser su propio editor, y ésta es la línea que más gente se ahorra cruzar. Sin ISBN propio, sin metadatos y sin precio de portada decidido no hay nada que presupuestar; el camino corto para ese caso está en autopublicar un libro y en dónde imprimo mi libro.
Tampoco conviene a quien necesite saber hoy cuánto le va a costar cada ejemplar. Un presupuesto tarda lo que tarde, y comparar tres proveedores cuando dos publican su calculadora y el tercero no obliga a esperar para poder poner las tres cifras en la misma tabla. Quien sólo quiera ejemplares en la mano para una presentación tiene la vía directa descrita en cuánto cuesta imprimir 100 libros.
Y no conviene a la edición digital. En su web no hay línea de distribución de ebook ni de audiolibro: todo lo que ofrece es papel. Un catálogo que quiera estar en las dos cosas necesitará además una plataforma digital, y cuáles tienen ficha está en el índice de esta sección.