Qué es
Amazon KDP —Kindle Direct Publishing— es el servicio con el que Amazon deja que cualquiera ponga un libro a la venta en su tienda sin pasar por una editorial. Cubre las dos ediciones que compra el lector: la digital, que se lee en los dispositivos y aplicaciones Kindle, y la de papel en tapa blanda y tapa dura, que se fabrica por impresión bajo demanda cuando alguien la compra. No hay tirada, no hay almacén y no hay devoluciones de librería.
De las tres cosas que se llaman «plataforma» en esta sección, KDP es una tienda: vende en su propio catálogo y se queda un porcentaje de cada venta. Eso lo distingue de un distribuidor, que reparte la misma ficha por decenas de tiendas ajenas, y explica casi todo lo demás. Amazon no selecciona originales, no encarga corrección ni maquetación y no paga anticipo: recibe un archivo, lo revisa contra sus pautas y lo publica. El trabajo editorial sigue siendo del autor, lo haga él o lo encargue, y de ahí que «publicar en Amazon» no sea una vía distinta de autopublicar sino su último paso.
El escaparate al que da acceso es grande —la propia plataforma se presenta diciendo que publica en más de diez países y en más de cuarenta y cinco idiomas—, y de ahí que la decisión que plantea no suela ser si estar o no estar, sino en qué formatos y a cambio de qué exclusividad.
Cómo se publica
Publicar en KDP son un archivo de texto, una cubierta, una ficha de metadatos y una espera. El archivo es el manuscrito ya maquetado, y la cubierta son en realidad dos cuando hay edición en papel: la digital es sólo la cara frontal, y la de papel es un PDF continuo con contracubierta, lomo y cara frontal, cuyo ancho depende del número de páginas y por tanto no puede encargarse antes de cerrar la maquetación.
Para el ebook, KDP admite más formatos de los que suele creerse: Word (DOC y DOCX), EPUB, el KPF que genera su propia herramienta Kindle Create, y también HTML, RTF, TXT y PDF —este último sólo en unos pocos idiomas, entre ellos el español, el catalán, el gallego y el euskera—. El MOBI dejó de admitirse en los libros de formato fijo en marzo de 2025. Subir un Word directamente funciona en textos sencillos y falla en cuanto la maquetación se complica, así que conviene revisar el resultado con Kindle Previewer antes de publicar; el camino largo está en cómo publicar un ebook.
La ficha de metadatos —título, subtítulo, autor, descripción, categorías y palabras clave— es la parte que más se despacha deprisa y la que decide si el libro aparece en las búsquedas de la tienda. Ahí se elige también quién pone el ISBN: KDP asigna uno gratuito a los libros de tapa blanda y tapa dura, con dos consecuencias que conviene leer antes de aceptarlo —sólo sirve dentro de KDP y el sello del libro figura como «Publicación independiente»—, mientras que un ISBN propio permite poner el sello que uno quiera y viaja con el libro a cualquier otra plataforma. Quien traiga el suyo tiene que copiar en KDP exactamente los datos con los que registró el número —título, autor y sello—, porque la plataforma los coteja con los de la agencia y no deja publicar si no coinciden: un espacio de más al final del nombre del sello basta para tumbar el envío. Las dos opciones, comparadas, están en puedo usar el ISBN gratis de Amazon.
Antes de darle a publicar hay una casilla que no es un trámite: la declaración de contenido generado por IA. Amazon pide informar del texto, las imágenes o las traducciones creadas por una herramienta de inteligencia artificial, y distingue eso del contenido asistido, el que escribe una persona y luego pule con una herramienta, que no hay que declarar. Después llega la espera: la revisión tarda de 3 a 10 días hábiles según el tipo de libro, y una vez a la venta el título puede tardar hasta 72 horas más en salir en los resultados de búsqueda. Quien tenga fecha de lanzamiento hace la cuenta hacia atrás.
Qué cuesta y qué se cobra
Abrir cuenta en KDP, subir un libro y ponerlo a la venta cuesta cero euros: no hay cuota de alta, ni de catálogo, ni de permanencia, y un título puede quedarse años a la venta sin generar un solo cargo. Lo que cuesta dinero es dejar el libro listo para subirlo —corrección, maquetación y portada, entre 900 y 2.400 € en una novela de extensión media, según la horquilla de oficio que maneja esta publicación— y, en papel, la fabricación de cada ejemplar, que Amazon no cobra por adelantado sino que descuenta de cada venta.
El cobro va por porcentaje, y el porcentaje cambia con el formato y con el precio de lista. En Amazon.es queda así:
| Formato | Lo que paga Amazon | Lo que resta después |
|---|---|---|
| Ebook de 2,69 a 12,99 € sin IVA | 70 % | Gastos de entrega: 0,12 € por megabyte, mínimo 0,01 € |
| Ebook fuera de esa horquilla | 35 % | Nada |
| Tapa blanda desde 9,99 € | 60 % | Gasto de impresión |
| Tapa blanda hasta 9,98 € | 50 % | Gasto de impresión |
| Tapa dura desde 9,99 € | 60 % | Gasto de impresión, mayor que en blanda |
| Papel vendido por distribución ampliada | 40 % | Gasto de impresión |
El gasto de impresión de una tapa blanda en tinta negra y tamaño normal son 2,05 € fijos de 24 a 110 páginas y, de 110 a 828, 0,75 € más 0,012 € por página. Con esas tarifas, una novela de 300 páginas a 14,99 € deja 4,64 € por ejemplar, que es el 31 % del precio de la ficha y no el 60 % que anuncia la tabla. La cuenta completa, formato por formato y en euros, está en cuánto paga Amazon por libro vendido; cómo se elige el precio que la alimenta, en poner precio a un libro.
Dos avisos sobre esos porcentajes. El primero es que en digital la regalía del 70 % se calcula después de descontar el IVA y los gastos de entrega, así que el número que llega es algo menor que el 70 % del precio de la ficha. El segundo es que los dos escalones —el del 70 % al 35 % en digital y el del 60 % al 50 % en papel— se cruzan por un euro y por un céntimo respectivamente: un precio elegido a ojo puede costar la mitad del ingreso por ejemplar durante toda la vida del libro.
Cuándo conviene
KDP conviene cuando el lector del libro compra en Amazon y el autor puede asumir el trabajo editorial por su cuenta. Es el caso corriente en narrativa comercial y en no ficción práctica en español: el catálogo está donde está el comprador, la edición digital y la de papel se gestionan desde el mismo panel, y el ingreso por ejemplar es varias veces el de un contrato de edición, porque quien autopublica cobra también la parte del editor.
Conviene especialmente en tres situaciones. La primera es la del libro que empieza en digital: subir un ebook no tiene coste de fabricación, se corrige después de publicado y sirve para probar precio y portada antes de comprometerse con el papel. La segunda es la del catálogo propio, el autor con varios títulos que se sostienen entre sí en la misma tienda. Y la tercera es la del libro con lector muy definido —un manual de un oficio, una historia local, un nicho identificable— que no le interesa a una editorial por tamaño de mercado y sin embargo vende bien cuando quien lo busca lo encuentra.
Hay además un uso menos obvio y perfectamente legítimo: usar KDP sólo para el papel bajo demanda mientras el ebook se distribuye por otra vía. Nada obliga a tener los dos formatos en la misma plataforma, siempre que no se haya marcado KDP Select, y el reparto por formatos está en puedo publicar el mismo libro en varias plataformas.
Cuándo no conviene
KDP no conviene cuando el objetivo del libro está fuera de Amazon, y el caso más claro es el de las librerías españolas. La distribución ampliada de KDP —la opción que pone el libro a disposición de librerías y bibliotecas— trabaja con distribuidores de Estados Unidos y del Reino Unido, exige que el título esté disponible en Amazon.com o Amazon.co.uk, no admite tapa dura y baja la regalía al 40 %. Ni siquiera así garantiza que un distribuidor lo acepte ni que una librería lo pida. Para un libro en español pensado para el canal español, esa opción no es la respuesta: la respuesta está en distribución de libros.
Tampoco conviene a quien ya tiene por dónde vender. Vender desde la web propia, entregar el archivo a una lista de correo o mantener el libro en varias tiendas es incompatible con KDP Select mientras dure la inscripción, y el programa se renueva solo cada noventa días si nadie desmarca la casilla. Quien tardó años en reunir su canal está cambiándolo por un fondo cuyo reparto no controla.
Y no conviene a quien busca lo que una tienda no hace. KDP no corrige, no maqueta, no diseña, no presenta el libro a los medios y no lo lleva a una mesa de novedades: publica lo que se le da. Un manuscrito sin revisar sube igual de bien que uno trabajado, y esa es exactamente la trampa, porque la plataforma no avisa de la diferencia y el lector sí la nota. Qué hace falta antes de llegar aquí, y cuánto cuesta cada paso, está en cómo publicar un libro.