Qué es
Lulu es una imprenta bajo demanda con tienda propia y con una puerta de salida a las tiendas de los demás. El libro se fabrica por impresión bajo demanda cuando alguien lo compra, se vende en la librería de la propia Lulu, y —si el autor lo pide y el libro cumple— entra además en Amazon y en el catálogo de Ingram, desde el que una librería puede pedirlo. Vende papel y ebook; no hay audiolibro.
La casa insiste en que no es una editorial. Lo dice con todas las letras en su documentación: Lulu no revisa lo que se publica y el autor es a la vez titular de los derechos y editor de su libro, de modo que le corresponde a él redactar la página de créditos y figurar allí como tal. Es la diferencia con una editorial de pago, que promete criterio editorial y cobra por él; aquí no se compra criterio, se compran fabricación y logística.
Para quien publica desde España hay un dato de partida que conviene mirar antes que el dinero: Lulu no tiene imprenta en España. Sus talleres están en Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, la India y el Reino Unido, y su sistema de rutas manda cada pedido, automáticamente, al más cercano al destino que pueda atenderlo; si ninguno puede, va a cualquier otro del mundo. El ejemplar que compra un lector español, por tanto, se imprime fuera y viaja, y ni el autor ni el comprador eligen desde dónde.
Cómo se publica
Publicar en Lulu son cuatro cosas: una cuenta, unos ficheros, unos metadatos y una decisión sobre a dónde va el libro. La cuenta es gratuita. Los ficheros son dos PDF —interior y cubierta— en papel, y un EPUB en digital, que Lulu también puede generar desde un DOCX bien formateado. La decisión es el destino: sólo la librería de Lulu, o también su red de tiendas.
Si el destino es sólo la librería de Lulu, ahí se acaba el trámite y no hace falta ISBN. Si el libro va a la red de tiendas, se abre una lista de requisitos que conviene leer entera antes de maquetar, porque varios son de forma y se descubren tarde:
- Un ISBN, propio o el gratuito de Lulu, y escrito idéntico en tres sitios: los metadatos del proyecto, el código de barras de la contracubierta y la página de créditos del interior, en texto. Si los tres no coinciden, el título se rechaza.
- Un ejemplar de prueba comprado y aprobado por el autor, y otro cada vez que se revise el interior o la cubierta.
- Un idioma elegible, que el asistente enumera al elegir el destino. En ebook la lista es una sola: inglés.
- Formato y encuadernación admitidos. La encuadernación en espiral queda fuera en todos los tamaños, la tinta negra premium no vale, y un libro a color necesita 72 páginas como mínimo para que Amazon lo acepte.
- Obra que no esté ya disponible en otro sitio. El material de dominio público y el contenido idéntico a publicaciones ya existentes no entran.
Y luego está el calendario, que es lo que más sorprende. Lulu cifra en doce semanas como mínimo el camino completo desde que el autor aprueba la prueba hasta que el libro está listado, con dos revisiones por medio —la suya y la de cada tienda— que duran «varias semanas» cada una. Las mismas doce semanas tardan una corrección en llegar a las fichas, y una retirada en hacerse efectiva. Quien publique con Lulu planifica en trimestres, no en semanas.
Qué cuesta y qué se cobra
Publicar en Lulu no cuesta nada por adelantado, y lo único que la casa cobra antes de vender un ejemplar son 4,99 € por revisar el primer título que se manda a distribución. Lo que sí cuesta dinero es dejar el libro listo para subirlo —corrección, maquetación y portada, entre 900 y 2.400 € en una novela de extensión media, según la horquilla de oficio que maneja esta publicación— y, en cada venta, la fabricación del ejemplar.
| Concepto | Qué cobra Lulu |
|---|---|
| Abrir cuenta y crear el libro | 0 € |
| Ponerlo a la venta en la librería de Lulu | 0 € |
| Revisión para la distribución, primer título | 4,99 € una sola vez, no reembolsable |
| Revisiones posteriores de ese título | 0 € |
| Papel vendido en cualquier canal | 20 % del beneficio bruto |
| Ebook vendido en cualquier canal | 10 % del beneficio bruto |
| Venta por distribución, antes del reparto | 50 % del precio de catálogo se lo lleva el canal |
| Ejemplares para uno mismo | El coste de impresión, sin mínimo de pedido |
La cuenta de una venta en Lulu tiene dos versiones y conviene ver las dos seguidas, porque la diferencia entre ellas es el argumento entero de esta plataforma. Lulu llama beneficio bruto a lo que queda del precio después de restar la fabricación y las comisiones de canal, y lo reparte 80/20 en papel y 90/10 en ebook, siempre a favor del autor. En su propia librería no hay comisión de canal: en un libro de 20,00 $ que cueste 3,66 $ imprimir —las cifras del ejemplo que trae el manual de IngramSpark, que aquí sirven para comparar las dos plataformas con el mismo libro—, el beneficio bruto son 16,34 $ y al autor le quedan 13,07 $, el 65 % del precio de portada. De las plataformas con ficha en esta sección, sólo Blurb mejora ese trato en tienda propia, donde el autor fija su beneficio sobre el coste de impresión y conserva el 100 %.
En distribución la cuenta cambia porque antes del reparto entra un tercero. Lulu fija la comisión del canal en el 50 % del precio de catálogo, y por eso exige que ese precio sea como mínimo el doble del coste de impresión: al precio mínimo, el autor cobra cero. Con el mismo libro de 20,00 $ y 3,66 $ de impresión, el canal se lleva 10,00 $, el beneficio bruto baja a 6,34 $ y al autor le quedan 5,07 $, un 25 % del precio de portada. Con ese mismo libro, el manual de IngramSpark deja al editor el 28,7 % aplicando un descuento mayorista del 53 %: dos vías distintas para un resultado parecido, con Lulu algo por debajo. La lógica de por qué el papel deja tan poco está en poner precio a un libro.
El cobro es la parte que peor encaja desde España. Lulu paga sólo por PayPal o por cheque, y declara expresamente que no ofrece transferencias bancarias ni ingresos directos. PayPal admite euros y paga a fin de mes a partir de 5 $ acumulados; el cheque va en dólares, por correo postal y sólo cuatro veces al año, a partir de 20 $. A eso se suma el retraso de las ventas ajenas: una venta en una tienda tarda de seis a ocho semanas en aparecer siquiera en el panel, porque las tiendas informan una vez al mes. Cómo lo hacen las demás está en cada cuánto se liquidan las regalías.
Cuándo conviene
Lulu conviene a quien vende sus propios libros a su propio público, porque ahí es donde el reparto se vuelve extraordinario. Ese 80 % del beneficio bruto sin comisión de canal es lo que cobra quien manda a sus lectores a la librería de Lulu desde una newsletter, una charla o un perfil propio; y si el autor prefiere vender desde su web, Lulu se conecta con Shopify, WooCommerce y Wix, o con su API de impresión para una integración a medida, de modo que el pedido se fabrica y se envía solo. Las demás vías para vender directo están en puedo vender mi libro en mi web.
Conviene también a quien necesita ejemplares y no tirada. No hay pedido mínimo ni máximo, los descuentos por volumen empiezan en 100 copias, y eso cubre el caso del libro institucional, el de la memoria familiar y el del autor que compra cincuenta ejemplares para una presentación. Es el mismo terreno que cubre Blurb con otra vocación —allí el libro es objeto gráfico—, y lo que separa a ambas de una imprenta tradicional está en impresión bajo demanda.
Y conviene a quien publica en papel y quiere estar en el catálogo de Ingram sin pasar por IngramSpark. Por 4,99 € una vez, el libro entra en la misma red desde la que una librería pide novedades, y sin tener que elegir un descuento mayorista: Lulu fija la comisión del canal en el 50 % y no la negocia nadie, así que la decisión que en IngramSpark se toma —y se equivoca— aquí no existe. Se paga en margen —un 25 % frente a un 28,7 %— lo que se ahorra en decisiones. Lo que la documentación de Lulu no aclara es qué ocurre con una devolución, que en este canal es la otra cara del catálogo. Que el canal se abra sigue dependiendo del trabajo humano de siempre, y eso está en cómo entro en una librería.
Cuándo no conviene
Lulu no conviene a quien publique un ebook en español, y esto no es un matiz: es una exclusión. Su red de tiendas sólo admite ebooks en inglés, así que un ebook en español puede venderse en la librería de Lulu y en ningún otro sitio por esta vía. Quien quiera Amazon, Apple o Kobo en digital tiene que ir por otra plataforma; las que sí lo hacen están en publicar un ebook y en Amazon KDP.
Tampoco conviene a quien espere que la librería de Lulu venda sola. El reparto del 80 % es excelente, pero se aplica sobre un escaparate al que hay que traer al lector: la propia Lulu, en cuanto explica cómo se vende, manda al autor a promocionar por su cuenta desde el día en que publica, y a los socios de marketing con los que trabaja. Quien no traiga público propio venderá por distribución, al 25 %, y no en el escaparate del 65 %; es decir, cobrará lo mismo que en cualquier otra plataforma y habrá elegido ésta por un reparto que no llega a usar. Cómo se construye ese público es promocionar un libro.
El calendario es el tercer motivo, y afecta a cualquiera. Doce semanas para listar, doce para que una corrección llegue a las fichas y doce para retirar el libro convierten cualquier error en un trimestre perdido; y hay campos que ni siquiera se pueden corregir, porque Lulu bloquea el ISBN, el título, el nombre del autor y las especificaciones del libro en cuanto el proyecto está publicado con distribución. Corregir cualquiera de esos exige, dice Lulu, empezar un proyecto nuevo, así que el repaso final de galeradas aquí vale doble.
Y no conviene a quien necesite que el dinero llegue de forma ordinaria. Sin transferencia bancaria, con PayPal como única vía práctica desde España, con seis a ocho semanas de retraso en el reporte de cada venta ajena y con retención estadounidense si se usa el ISBN gratuito de la casa, cobrar en Lulu tiene más fricción que en las plataformas que liquidan a una cuenta en euros. Qué hace falta antes de llegar a cualquiera de estas pantallas, y cuánto cuesta cada paso, está en cómo publicar un libro.